10 ago. CI.– Colombia Informa entrevistó a la Red de Derechos Humanos del Pacífico Colombiano, quienes reclaman participar en el proceso de paz y soluciones que permitan la vida digna en la región.

Colombia Informa: ¿Qué afectaciones a la vida de las comunidades produce el conflicto armado en el Chocó?

Red de Derechos Humanos del Pacífico: Cuando hay una zona de interés por diferentes factores económicos, quien llega allí buscando interferir, irrumpe en el vivir de las comunidades y lo hace de una manera hostil.

A raíz de eso, los grupos armados implementan una serie de prohibiciones que afectan la convivencia, incluso la misma ancestralidad de las comunidades.

Por ejemplo, actualmente tenemos casos de comunidades que no pueden ir siquiera a laborar al campo porque hay sectores con minas antipersona.

Hay zonas donde prohíben la movilidad hasta ciertas horas, a pesar de ser una región donde las comunidades ancestralmente viven de la caza y de la pesca, afectando un 40% la sostenibilidad de la gente. Este problema a la fecha persiste, aunque se hablan de los diálogos, eso todavía persiste.

De esta forma, se rompe con las dinámicas de convivir que tienen las comunidades. Para nadie es un secreto que el territorio chocoano es muy afín a estar celebrando sus fiestas patronales y ciertas actividades que se hacen en convivencia con otras comunidades, pero al existir esas prohibiciones, se afecta la relación de las comunidades.

A esto se suman los casos donde los moradores de otros pueblos no pueden acceder a sus cultivos. Todo esto rompe con ese hilo de hermandad que ha habido siempre en esas comunidades.

Actualmente, es muy común escuchar que hay una fiesta en determinada comunidad y la otra comunidad se niega a ir debido a las amenazas y restricciones. No se puede ir porque está prohibido por el conflicto, las dinámicas de guerra dicen que a cierta hora no se puede transitar.

Por ciertas partes no se puede ir porque hay territorios minados, también persisten retenes y presencia de actores, entonces eso impide que la gente pueda recuperar o sostener esos lazos afectivos que se tenían como comunidad.

CI: ¿Cómo se encuentra la situación de la comunidad en educación, salud, vivienda y todos esos derechos que permiten tener una vida digna?

RDHP: Este ha sido un problema de vieja data. La pandemia afectó mucho la parte educativa y la parte salud. Al cesar esa zozobra que había en cuanto al contagio del COVID, la gente empieza a tomar una dinámica ya casi que normal.

El conflicto que se vive y la zozobra que tienen varios moradores, impide que ciertos educadores – a veces cuando escuchan que hay hostilidades-puedan llevar a cabo su labor, así ocurran en una comunidad ubicada a una hora o dos horas, no llegan a las escuelas. Por protección ellas, ellos no llegan.

Y también en la parte de salud es verraco, porque las mismas prohibiciones afectan eso, ¿en qué sentido? Por ejemplo, los puestos de salud que hay en el San Juan son muy precarios. Cuando no hay falta de personal técnico, hay falta de insumos y una cantidad de complejidades que hay ahí.

Por lo que en general, cuando una persona tiene algún percance de salud es conducido a la cabecera municipal, pero al existir esas prohibiciones en muchos casos toca abstenerse de llevar la persona, quizás hasta que la persona se agrava, que ya pase al otro día y se puede transitar.

CI: ¿Las comunidades han intentado dialogar con esos grupos armados?

RDHP: Hace varias semanas se llevó a cabo una mesa humanitaria en la ciudad de Istmina. Con presencia de muchas organizaciones, alcaldías, gobernación y muchos organismos, incluso internacionales, con muchas dependencias de la ONU.

Hubo muchas expectativas en cuanto a lo que puede significar el diálogo del ELN con el Estado colombiano. Sin embargo, lo que se propone son estrategias que la misma región o los mismos pueblos puedan adoptar y si no se puede contrarrestar, por lo menos buscar que cesen un poco las hostilidades.

Dentro de esos propósitos, si se habló en algún momento de tener unos acercamientos con los grupos a ver de qué forma se podía hacer algo a nivel regional.

CI: ¿Cómo ha sido la relación de ustedes con la vicepresidenta Francia Márquez?

RDHP: Como organización tuvimos unos acercamientos con la vicepresidencia, casualmente con lo de los alivios humanitarios. Se teje un tema muy nacional donde se habla de la injerencia de ella en ciertas actividades que llevarían al desarrollo de muchas partes del Pacífico y digo nacional porque no solamente habla de la región del Pacífico, sino de muchas partes de Colombia que, casualmente están pasando por todas estas afectaciones de la guerra.

Pero con los alivios humanitarios que fue algo de la Gestoría de Paz, con el acompañamiento de varias organizaciones que estuvimos ahí, ya se había tejido un programa en el cual se iban a implementar ciertas cosas.

Casualmente, se presentó una venida de la Vicepresidenta, donde ella a la luz pública lo que dice es que el Presidente le dio facultad para hacerse cargo de todo eso que tiene que ver con la problemática allá.

Entonces, pues nosotros como sanjuaneños lo que decíamos era, pero si ya acá se tienen unos adelantos con la Gestoría y con todas las organizaciones que estuvieron ahí haciendo injerencia en eso, pues entonces no sería como muy acorde, al criterio de nosotros que se lo tomaran como algo tan institucional.

Estamos hablando de unos diálogos de un grupo subversivo con el Gobierno nacional donde ambos tienen propuestas y acuerdan que las organizaciones lideren. Entonces, ella nos habla de una potestad que tiene ahí, y sabemos que el Estado no ha sido quien se ha encargado de llevar esas dinámicas que podrían sacar a la región de esa situación, entonces no habría mucha credibilidad donde ella tratará de liderar eso y para nosotros eso fue como una contrariedad que hubo ahí.

CI: ¿Cuáles son las expectativas de lo que quiere la comunidad? Ustedes como comunidad, como parte de esa región, ¿qué es lo que buscan?

RDHP: Nosotros, como Consejo Comunitario, vivimos en constante diálogo con las 73 comunidades. El clamor que existe es generalizado frente al diálogo sobre el cual hay expectativas.

Sería muy bueno donde las cosas se dieran con la participación ciudadana. Pero también hay una preocupación y es el diálogo con los otros actores. Eso es lo que preocupa a la gente.

Y la gente dice que hoy en día existen unos antecedentes con lo que pasó con el proceso de paz anterior con las FARC. Entonces sí existe esa preocupación.

Expectativas las hay, de que pronto eso pueda calmar un poco la situación que se vive, pero también hay preocupación.

CI: ¿Cómo está la región después de la caravana humanitaria y después del inicio de procesos de paz del gobierno nacional y los grupos armados?

RDHP: Se hizo un gran esfuerzo para que se implementaran los alivios humanitarios e incluso las comunidades fueron convocadas y las comunidades en sí respondieron.

Pero hoy persiste una gran preocupación a raíz de que las comunidades en su propuesta, digamos, no exigían algo tan profundo, sino medidas transitorias que calmaran un poco esa situación que se tenía en cuanto al desplazamiento y al confinamiento.

Sin embargo, en ese momento no fue vista como la solución al problema, pero sí se esperaba que se implementaran los alivios humanitarios y que se comenzará por lo menos con unas pequeñas ayudas.

CI: ¿Cuáles son las dificultades que ustedes analizan, que se vienen presentando, que no han permitido que se logren cumplir varios de los compromisos con las comunidades?

RDHP: Creo que ha faltado un poquito de seriedad de parte del gobierno. Se sabe que la situación que vive el San Juan hoy en día es bastante compleja.

En su momento lo que exigían las comunidades no era una cosa de gran envergadura. Sin embargo, sí hubo compromiso y a la fecha no se ha cumplido realmente.

¿Cómo repercute eso? Muchos líderes de los que estuvimos convenciendo a las comunidades para que participaran en esa caravana hemos sido afectados en nuestra credibilidad. Las personas que habitan el territorio frente a todo lo que ha venido pasando, omiten a veces hablar ciertas cosas.

Se hizo un consenso con las comunidades, donde tocó incluso concientizarlas de lo que podía representar en ese momento hacer una caravana. Incluso, vieron eso no como una solución al problema, pero sí como un alivio.

Casualmente, nosotros como Red de Derechos Humanos que fuimos quienes propusimos parte de la caravana, gastamos nuestra credibilidad en ese discurso y hoy en día las comunidades se preguntan ¿de eso que pactamos allá qué hay?

La falta de soluciones con lo acordado es algo que lo deja muy mal parado a uno porque hemos tocado a todas las distancias que estaban comprometidas con la implementación de esos alivios humanitarios y todavía no hay ninguna respuesta.

CI FC/10/08/2023/12:00