CI.- Diversas organizaciones nacionales e internacionales propusieron al Estado colombiano la creación de una mesa amplia cuya función sea trazar una hoja de ruta para esclarecer los hechos relacionados con la muerte, la desaparición forzada y la posterior reaparición de los restos del revolucionario, sacerdote y sociólogo bogotano Camilo Torres.

Según explicaron las organizaciones, el objetivo es construir una instancia que conduzca a un acto público de perdón por parte del Estado, debido a que las autoridades desaparecieron y ocultaron deliberadamente el cuerpo de Torres después de que este muriera en combate con el Ejército Nacional el 15 de febrero de 1966, tras haberse vinculado al grupo insurgente ELN.

Asimismo, las más de 177 organizaciones firmantes plantean la necesidad de diseñar una política pública que reconozca y reivindique el lugar que a Camilo Torres le corresponde en la historia colombiana.

En un comunicado, expresaron: «Necesitamos blindarlo de todo cálculo de rédito político y de toda forma de instrumentalización dirigida a la manipulación política, el manoseo histórico o el apoderamiento personalista o grupal. Además, su figura no debe ser usada como moneda de cambio en las disputas por el poder. Convertir su memoria y legado en eso sería contrario a la esencia de Camilo».

Camilo Torres en un acto multitudinario

El hallazgo del cuerpo de Camilo Torres

El pasado 23 de enero de este año, el ELN, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el presidente Gustavo Petro confirmaron el hallazgo de los restos mortales del revolucionario, después de que el Estado colombiano los mantuviera casi 60 años en su poder. Durante años, las fuerzas militares custodiaron el cuerpo de Camilo en el departamento de Santander.

Hasta el momento, la UBPD ha señalado que trabaja junto con el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia en los análisis forenses para determinar si una de las muestras óseas obtenidas corresponde a Camilo Torres.

No obstante, fuentes consultadas indican que los investigadores ya realizaron la contrastación de fuentes, la revisión de documentos históricos, la recolección de testimonios y la combinación de técnicas geomáticas, antropológicas y forenses que permitieron localizar el cuerpo.

Estas mismas fuentes afirmaron que la prueba de ADN que se practicó a los restos coincide con la de familiares del sacerdote.

Campaña Camilo, 60&100pre Legado Vivo

«El cuerpo de Camilo deja de ser un ‘secreto’ para convertirse en un símbolo de esperanza nacional y en una referencia que puede permitir poner fin a la guerra endémica e iniciar caminos de reconciliación, esclarecimiento histórico, memoria, verdad, justicia y reparación integral, no solo con y por él, sino con y por todas las personas que han sufrido la desaparición forzada», expresaron las organizaciones firmantes.

Y agregaron: «Creemos que el Estado colombiano debe coprotagonizar la narrativa de la reparación histórica y facilitar las condiciones para construir un diálogo con instituciones educativas de diversos niveles, movimientos ecuménicos, equipos de investigación independiente y demás fuerzas vivas de la sociedad civil (organizaciones sociales, movimientos populares, feministas, campesinos, indígenas y comunidades racializadas) que se reclaman herederas de Camilo y que han trabajado denodadamente en la recuperación del cuerpo, el esclarecimiento histórico y su reparación integral».

También invitaron a conocer, difundir, articular, coadyuvar y participar en las diversas iniciativas proyectadas en Colombia y el exterior, en el marco de la “Campaña Camilo, 60&100pre Legado Vivo”, la cual articula los sesenta años de su muerte (2026) con el centenario de su natalicio (2029), respetando la autonomía y la dinámica popular.

La desaparición no es un caso aislado

Después de su muerte en combate, las fuerzas militares colombianas retuvieron el cuerpo de Camilo Torres Restrepo y, actuando en nombre del Estado, buscaron ocultarlo.

Sin embargo, tribunales de justicia nacionales e internacionales, organizaciones defensoras de derechos humanos, así como diversas investigaciones y estudios, confirman que el caso de Camilo no fue excepcional.

Las fuerzas militares y paramilitares colombianas han participado fundamentalmente en el sistemático ocultamiento de miles de personas, sin importar si se trataba de población civil o de personas alzadas en armas.

En los Tribunales de Justicia y Paz o de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), familiares de las víctimas han relatado cómo agentes estatales o paramilitares detuvieron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a sus seres queridos.

Campesinos, indígenas, estudiantes, sindicalistas, activistas, guerrilleros, paramilitares, soldados y, en su mayoría, población civil padecieron el crimen de la desaparición forzada. En varios casos, exmilitares, exparamilitares y exguerrilleros han reconocido su responsabilidad en estos hechos al comparecer ante la justicia.

Camilo Torres y su madre Isabel Restrepo.

Isabelita y las buscadoras

La UBPD ha afirmado que actualmente busca a 135.396 personas víctimas de desaparición forzada durante el conflicto armado. En 2025, la Unidad anunció que había recuperado 4.303 cuerpos de personas dadas por desaparecidas.

A la labor de estas entidades se suma el papel crucial que, en los últimos años, han desempeñado principalmente las mujeres buscadoras, así como familiares que continúan en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos en el conflicto.

La UBPD ha admitido que en Colombia 47.901 personas se dedican a la búsqueda de personas dadas por desaparecidas. Entre este grupo destacan las llamadas “madres buscadoras”, reconocidas bajo la consigna “las cuchas tenían razón”, quienes desempeñan un papel fundamental en la localización de sus hijos desaparecidos.

Las organizaciones sociales que hicieron la propuesta al Estado colombiano recordaron a Isabel Restrepo Gaviria, madre de Camilo Torres, quien, tras enterarse de la muerte de su hijo, exigió hasta el último día de su vida la devolución del cuerpo. Isabelita murió a los 76 años en 1973 en Cuba, país que le brindó protección. Ella siempre declaró que sus grandes amores eran Camilo Torres, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, quien estuvo pendiente de ella hasta sus últimos días.

CI FC/27/01/2026/18:00