19 abr. CI. En la segunda parte de la entrevista que realizó Colombia Informa a la profesora Mónica Godoy, aborda las amenazas y ataques que ha recibido ella y otras mujeres, así como la responsabilidad que tienen las directivas de las universidades.
La antropóloga y feminista Mónica Godoy efectúa el acompañamiento a las víctimas de acoso y abuso sexual en las universidades colombianas.
Colombia Informa: Además de la Universidad Nacional, ¿Qué otras directivas de universidades están involucradas en la revictimización y violencia de género contra las víctimas?
Mónica Godoy: Todas las universidades públicas. La universidad de Antioquia, la Distrital. Todas las universidades públicas están comprometidas con revictimización y con cosas muy complejas que no solamente tienen que ver con violencia de género.
Allí hay grupos de poder, hay corrupción, grupos que se protegen entre sí porque han hecho cosas de corrupción. La violencia sexual es una de las cosas terribles que hemos encontrado.
No solo pasa en las universidades públicas. La Javeriana es una universidad que ha hecho revictimización de las mujeres que han denunciado violencia de género muy frecuentemente. Hay otras que están intentando cambiar eso, pero todavía la brecha entre lo que las víctimas esperan que pase y lo que las universidades pueden hacer es grande. Hay algunas que tienen buena voluntad y están tratando de hacer las cosas mejor.

Plantón de mujeres en Bogotá en 2020
CI: ¿Cómo cuáles?
MG: Yo diría, por ejemplo, la Universidad del Rosario. Yo trabajé en el protocolo que hicieron. Cambiaron su protocolo tratando de hacer las cosas mejor y ahora están a punto de volverlo a cambiar porque se encontraron que había cosas que todavía no funcionaban bien. Creo que tienen una apuesta legítima real.
Ahora, no está funcionando como debería funcionar en parte porque los casos que llegan son casos de estudiantes. O sea, las mujeres aún no se sienten en la confianza de denunciar a los grandes maestros y las vacas sagradas, sino que están denunciando a sus compañeros, los cuales terminan sancionados muy severamente y eso genera inconformidad de las estudiantes que tampoco quieren que los echen 3 semestres. Son unas sanciones demasiado severas para faltas que son graves y que no son tan graves.
Considero que ya se dieron cuenta del problema y tienen que cambiar no solo el protocolo, sino también las normas disciplinarias de sanción porque son muy severas y muy inflexibles para faltas que no son tan graves de estudiantes. Tienen que hacer una búsqueda activa para que los casos de los profesores que todo el mundo sabe que llevan años haciendo eso lleguen allá. O sea, no pueden quedarse esperando que llegue una víctima a denunciar. Tienen que hacer búsqueda activa de casos.
La universidad del Rosario lo está tratando de hacer bien, también el ICESI. Yo opino que la de los Andes ha hecho un gran avance en esta materia, gracias también a la presión de los estudiantes.
Casi todos los cambios se han hecho en universidades privadas porque tienen mayor flexibilidad para cambiar sus normas internas. En las universidades públicas existe una burocracia inamovible que es compleja de mover y tiene un montón de aseguramientos para que nada cambie, lo que hace que el escenario sea más difícil.

CI: Ustedes denunciaron haber recibido amenazas ¿Qué paso con eso?
MG: Yo, por lo menos, hace tres años estoy recibiendo amenazas a través de redes sociales. Amenazas e incitación al suicidio.
Un muchacho joven que hace parte del partido Colombia Humana —Ese partido admitió que era parte de ellos—, tiene un blog donde ataca constantemente a quienes él considera enemigos de Hollman Morris y del gobierno de Petro.
Entre sus obsesiones están las feministas que según él fueron quienes eligieron a Claudia López y quienes acabaron con la vida de Hollman Morris. Estas son palabras que él repite. Esa versión que él da coincide con grupos de personas que nos ha hostigado en redes sociales y de este grupo de personas que hace parte de una red de montajes políticos que trabajan las comunicaciones de Colombia Humana y que, incluso, actualmente, están dentro del gobierno.
No es alguien espontáneo con un blog loco subiendo cosas locas. Es una red de personas que hace montajes políticos contra periodistas críticos, contra feministas. Yo sé que a mí me mandaron a investigar por dos personas distintas que son amigas, las cuales me avisaron que me estaban investigando tratando de buscar información que pudieran usar en mi contra para desvirtuar las denuncias contra Fabián Sanabria y son personas que hoy ocupan altos cargos dentro del Estado.
Básicamente, lo que estamos viviendo es una persecución política por parte del Estado, por las críticas que hemos hecho frente a apoyar públicamente a personas que están siendo cuestionadas por violencia sexual o de género. Ese ha sido nuestro “pecado” a los ojos de esta gente que tienen una idea de la política que no está basada en la deliberación, en el debate político, sino en el fanatismo.
A mí me han dejado tranquila en los últimos meses porque he reaccionado con mucha fuerza. Investigué, tengo fotos, sé dónde viven. Yo tampoco me voy a quedar quieta, puse una denuncia en la Fiscalía por hostigamientos, tengo datos, fotografías, pantallazos, llevo años organizando material y eso lo tienen mis abogados y si algo me pasa, eso sale.
Yo tengo muy claro quiénes son las personas que están impulsando ese tipo de cosas y puede ser que ya no lo hagan, puede ser que se hayan detenido, pero que inicialmente lo hicieron y ya no saben cómo parar.
¿Qué ha pasado? Que hay una denuncia en Fiscalía que interpusimos varias de las personas que estábamos en esa amenaza como Jennifer Pedraza, Ángela María Robledo, Sara Tufano, Juana Afanador, María Antonia García y yo. Interpusimos esa denuncia colectiva por amenazas, por lesiones psíquicas. No porque sea la amenaza más grave ni porque sea la más importante, sino porque ya estamos hartas. Tienen que hacer algo al respecto y tienen que parar ese tipo de ataques.
Podemos discutir, podemos enojarnos, podemos criticarnos políticamente, pero de allí a intimidar a las personas, perseguirlas o exponerlas públicamente no lo vamos a tolerar. Eso es violencia política.
El partido ha actuado muy mal. Desde mayo yo les había enviado un derecho de petición informándoles sobre lo que está pasando conmigo y cuáles son las personas involucradas y mandándoles pantallazos y nunca me respondieron.
Sobre lo que paso con este muchacho que en redes sociales se conoce como “Dragón Negro”, lo que hicieron fue reunirse con él. Ni siquiera nos hablaron a nosotras para saber que queríamos o que nos gustaría, como una disculpa o que él baje ese material. No, simplemente con él habló la señora Carmen Anachury, vicepresidenta del partido Colombia Humana. Se reunió con él, ella misma lo escucho. Reconoció que son errores y le pidieron que escribiera una excusa pública, la cual él hizo, pero en dicha disculpa pública nos vuelve a insultar. Nos dice que es una metáfora, y nosotras somos brutas para entenderlo y con eso piensan que solucionan.
Incluso, en la entrevista que Carmen Anachury dio al Espectador, explica que lo que están viviendo es el ataque de gente cercana y fuego amigo. Es decir, nos termina responsabilizando por las críticas que están recibiendo. Lo que hace es reafirmar la versión de que nosotras somos enemigas del gobierno de Petro cuando no hay tal, cuando votamos por él y le apoyamos, pero no somos perros leales ni gente faldera que esté batiendo una pandereta alrededor del culto de la personalidad del líder.
Esto es lo que ellos han formado. Son iglesias y no partidos políticos, lo cual tiene consecuencias. Ese adoctrinamiento ha formado gente violenta contra nosotras. En cualquier momento voy yo por la calle y me levantan a piedra porque soy una enemiga del gobierno y ellos no se hacen responsables de eso que ellos mismos crearon.

Protesta feminista
CI: ¿Dentro del gobierno de Petro han tenido algún tipo de apoyo o solidaridad por estos ataques?
MG: Ninguna. Hay un silencio cómplice. Si me lo preguntan a mí, pienso que nos odian. Wilmer Pinzón (El dragón negro) lo expresa a su manera con su lenguaje desde donde él puede, pero hay un odio abierto. Un odio antifeminista declarado.
Los únicos que han manifestado solidaridad y rechazo frente a las amenazas fueron Iván Cepeda del Polo Democrático y la representante Alejandra Vázquez del Pacto Histórico.
Toda la gente de Colombia Humana que se han pronunciado para que eso cese han sido víctimas también de esa persecución. El actual embajador en México, Álvaro Moisés Ninco en su momento (en 2019) se pronunció en contra de la candidatura de Hollman Morris para la alcaldía de Bogotá y fue estigmatizado, perseguido y hostigado. Fue entutelado por Morris y se mantuvo callado del debate. O sea, incluso han perseguido a gente de su propio partido. Compañeras y amigas de Colombia Humana que han dicho: “Esto no está bien” y han cuestionado el apoyo a personas acusadas por violencia de género, han sido víctimas de maltrato y acoso.
Entonces, estamos hablando de un grupo que hace matoneo organizado, que no tolera la crítica, la cual entiende como un ataque que hay que neutralizar. Imagine esa gente con más poder. Nosotras sí tememos por nuestra vida y no precisamente por Wilmer. Yo temo por mi seguridad, porque el gobierno nos ve como enemigas, entonces ¿Qué va a hacer?
CI: ¿Ustedes también han realizado denuncias contra personas de la derecha?
MG: Claro. Yo me considero una mujer de izquierda, pero no soy de partidos ni de estructuras porque estos son profundamente machistas.
Lo mismo que nos está pasando ahora como feministas con la izquierda les ocurrió a las mujeres en los años 60, 70, 80 y 90. La relación de las feministas con la izquierda siempre ha sido una relación terriblemente tóxica. Es como una empatía para causas comunes, como la defensa de los derechos humanos, para la denuncia de la violencia del Estado, entre otros temas, pero cuando hablamos de las estructuras de poder internas de los partidos nos tratan como enemigas y eso ha pasado en todos los partidos. Entonces, no estamos viviendo nada nuevo.
Ahora, yo personalmente acabo de hacer un proceso de denuncia contra el profesor Oswaldo Ordóñez Carmona de la Universidad Nacional -sede Medellín-, acompañando a las estudiantes de la facultad de Minas. Este profesor se reconoce como de ultraderecha, defensor de la familia. Incluso, en sus redes sociales él difunde mensajes nostálgicos por Carlos Castaño, es una persona antigobierno. Nosotras lo hemos denunciado por su misoginia y por sus presuntos acosos sexuales.
Muy bien paradas las estudiantes de la @UNALOficial. Frente a las irresponsabilidades y mentiras de las directivas, ellas defienden su derecho a vivir una vida libre de violencias!!! 💜💜🔥 https://t.co/5YyqnayubL
— 💮Mónica Godoy (@mgodoyferro) April 19, 2023
A nosotras no nos interesa que sea de izquierda o de derecha. Si abusa de las mujeres, si usa su poder; nosotras -y si las víctimas están de acuerdo- lo vamos a exponer públicamente.
El caso de la universidad de Ibagué en 2017, donde me echaron, fue precisamente por acompañar a las víctimas. El rector de la universidad que a mí me despidió se llama Hans-Peter Knudsen Quevedo. Es del partido Conservador, mano derecha de Marta Lucia Ramírez y que durante el gobierno de Duque fue embajador de Colombia en Alemania. Todo este proceso contra él fue por no hacer nada para gestionar correctamente las denuncias de acoso y apoyar a las víctimas. Antes bien, lo que hizo fue apoyar a los presuntos acosadores.

Profesora Mónica Godoy en 2017 cuando fue despedida de la Universidad de Ibagué por acompañar víctimas de acoso
A mí nunca más me volvieron a contratar en una universidad. Lo mismo le ha ocurrido a Juana Afanador y a Sara Tufano. Otras feministas que fueron de la Colombia Humana ya no consiguen trabajo por estas denuncias que incomodan a los señores de izquierda y de derecha.
Si ven la cronología de mis acciones políticas se van a dar cuenta de que independiente del partido que sea, he expuesto públicamente a quienes han encubierto o cometido estos hechos.
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CI FC/19/04/2023/12:00

