CI.- Once años después de la desaparición y el asesinato del docente, líder social y defensor de derechos humanos Carlos Alberto Pedraza Salcedo, su crimen permanece en la impunidad. Su caso se suma a la larga y trágica lista de líderes y lideresas sociales perseguidos en Colombia.
Un caso emblemático
Carlos Pedraza salió de su casa el 19 de enero de 2015 rumbo a una reunión de la comercializadora EL ZIPA, un proyecto de venta de productos campesinos en Bogotá. Nunca llegó a la cita. Tras tres días de búsqueda, encontraron su cuerpo sin vida en un potrero de la zona de Gachancipá, Cundinamarca.
El dirigente asesinado era integrante del Proyecto Nunca Más, del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), de la Coordinación Regional del Movimiento Político de Masas, Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y del Congreso de los Pueblos. Quienes lo conocieron coinciden en que Pedraza encarnaba la memoria histórica, la lucha por la paz y la dignidad.
Carlos Alberto Pedraza Salcedo nació en Bogotá en 1982. Era licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional. Participó activamente en la campaña permanente contra la brutalidad policial, por la garantía de los derechos humanos y por el desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD).

Impunidad y negligencia estatal
Varios testimonios del movimiento social señalan que “desde los primeros minutos, el actuar de la policía fue negligente”. Inicialmente, los agentes afirmaron que Carlos había sufrido un accidente de moto y que recibió un golpe contundente en la cabeza.
Sin embargo, amigos y familiares aclararon que “Carlos nunca tuvo ni manejó moto, y no tenía ningún vínculo con Gachancipá. Tampoco contaba con familiares o amigos allí, ni había visitado ese municipio en su vida”.
A esto se suman las demoras y la falta de avances por parte de la Fiscalía colombiana, que tardó más de un año en revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad en el trayecto que recorrió Carlos Pedraza ese día. Aunque el crimen ya cumple once años, la justicia colombiana no ha logrado avances decisivos para esclarecerlo, determinar a los responsables y judicializarlos.

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Incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al Estado colombiano que investigara su muerte, la cual sigue impune. Por reclamar justicia, la familia de Carlos Pedraza recibió amenazas y se vio forzada al exilio.
Cada 19 de enero, el movimiento social, los familiares y las organizaciones exigen justicia y recuerdan a Carlos en los distintos espacios donde trabajó, como la Universidad Pedagógica Nacional y sectores populares donde han plasmado su rostro en diversos murales.

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Un genocidio sistemático
Las cifras oficiales y de organizaciones no gubernamentales pintan un panorama alarmante. Según el último informe del programa Somos Defensores, entre 2024 y el primer trimestre de 2025, en Colombia se registraron 1.068 agresiones contra personas que ejercen liderazgo social y defienden los derechos humanos, de las cuales 235 fueron asesinatos.
Por su parte, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) denunció que en 2025 fueron asesinados 187 líderes y lideresas sociales en el país. La misma organización afirma que, solo desde 2016 a la fecha, han ultimado a 1.895 liderazgos sociales.
CI FC/19/01/2026/18:00

