18 nov. Por Keyla González* – En 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO-, declaró a Venezuela como un país Libre de Analfabetismo, tras reconocer que el 95,2% de la población fue alcanzada por la Misión Robinson. Esta histórica cifra rompió todos los paradigmas, y fue el punto de partida para la Revolución Educativa. En 3400% se incrementó, entre 2003 (con el lanzamiento de la Misión) y 2014, el número de personas alfabetizadas, pasando de 5 mil 951 personas en promedio entre los años 1993 y 2013, a 1’791.000, solo entre 2013 y 2015. Pero ¿cómo Venezuela logró tal récord?
En cifras, pero también en testimonios de vida, la Revolución Bolivariana transformó a Venezuela, permitiendo que la Nación Suramericana pasara, con la participación protagónica del Pueblo, a ser el quinto país en el mundo con mayor número de matrículas universitarias (83%), y el segundo de Latinoamérica, después de Cuba, entre 2010 y 2014, según cifras de la UNESCO.
Margarita Ocando es una enfermera jubilada, después de 25 años de servicio en un conocido hospital de Maracaibo. Con cuatro hijas en escuelas y universidades públicas, y una innata vocación de educadora, atendió el llamado del Presidente Hugo Chávez a incorporarse al ejército de patriotas que alfabetizó a sus hermanos no incluidos en el sistema educativo, hasta ese momento.
“Yo conocía a más de una vecina o vecino que no sabía leer ni escribir, y me motivé a aportar mi tiempo y disposición a esa valiosa labor de enseñar”, relata Margarita Ocando. “Empecé por registrarme como posible facilitadora, y unos pocos días después me llamaron para recibir los talleres y cursos de capacitación y conocimiento del método “YO SÍ PUEDO”, con el apoyo de personal cubano, que ya tenía una vasta experiencia”.
Según la UNESCO, entre 1990 y 1998, en Venezuela 5 millones de jóvenes estaban fuera del sistema educativo. Con la llegada de la Revolución Bolivariana, la cifra se redujo a 671 mil hasta el año 2014, y sigue en descenso. “Este método, por ser audiovisual, e incorporar elementos que relacionaban letras y números, se me hizo interesante y fácil de practicar, porque aunque las personas no sabían leer ni escribir, si reconocían los números y hasta operaciones matemáticas. En un segundo momento, los facilitadores ya acreditados debíamos ir casa por casa censando y captando a los estudiantes”, explicó Ocando.
“Eso me permitió hacer un reconocimiento más profundo de mi sector hasta generar confianza entre los que, por ser adultos o viejitos, en su mayoría, les daba pena decir que no sabían leer ni escribir. Con el paso de los días, ya después llegaban solos a preguntar a la casa, y sorprendentemente aumentó el número de jóvenes y hasta niños que querían aprender. No creía que hubiera tantas personas por ahí sin esos conocimientos mínimos”, afirmó Ocando.
- Margarita Ocando, segunda de izquierda a derecha
- Graduación Misión Robinson
- Grado ofrecido por la misión Robinson del Ministerio de Educación de la República Bolivariana de Venezuela
- Grado recibido por Margarita Ocando del Ministerio de Educación de la República Bolivariana de Venezuela
El Ministerio de Educación de Venezuela señaló que el Estado, en cooperación con el gobierno de Cuba, realizó todo un despliegue técnico para lograr la meta. Cada ambiente de alfabetización fue dotado con un televisor, VHS y el material en video, cartillas y cuadernillos, según el número de estudiantes registrados.
“Yo tenía 17 estudiantes – continuó Margarita en su relato-. Las edades iban desde los 28 hasta los 70 años de edad, es decir, que la mayor parte tenía más edad que yo. Eso hacía todo un reto el proceso, pero al contrario de lo que muchos pensaban, la gran mayoría se motivó a seguir estudiando, y después de alfabetizados, avanzaron a la Misión Robinson II, que graduaba en 24 meses (dos años) de sexto grado. En ese proceso hasta yo me motivé a estudiar, y en el año 2012 me gradué como Técnico en Producción de Crudo y Gas, a través de la Misión Ribas Técnica. Daba clases de lunes a viernes y los sábados y domingos estudiaba yo”.
“Además de la enseñanza hubo atención social, pues a las personas con viviendas en riesgo o en situación de vulnerabilidad se les canalizaba una ayuda o se les otorgaba una beca, y hasta a los extranjeros se les regularizó la nacionalidad. De mis estudiantes varios obtuvieron su nacionalidad venezolana, eso les alegraba mucho. Una de mis estudiantes tenía discapacidad auditiva pero aún así aprendió y se graduó. Otra de ellas, la señora Teresa Rubio, decía que sentía que había estado ciega hasta ese momento de su vida en que aprendió a leer y escribir, y que ahora sí veía el mundo”.
“Todos y cada uno de ellos tenía su propia historia para contar, y la de cada sector donde vivía, con eso hacíamos ejercicios que siempre nos daban lecciones de vida. Después de culminada la Misión nos quedamos un año más funcionando como un Círculo de Lectura. Del grupo dos se me graduaron de bachilleres, y una de Obras Civiles. Fue una experiencia muy bonita, que me llenó mucho, ser útil a mi país y sumar a que más personas tuvieran acceso a la educación, eso hizo que Venezuela diera un enorme salto adelante en inclusión, pero sobre todo en tener un pueblo más consciente de sí mismo”, agregó Margarita Ocando.
Al igual que ella, miles de venezolanos se incorporaron a este entramado de nuevas relaciones sociales, donde la sensibilidad, la solidaridad y el respeto hacia el otro, fueron cambiando el paradigma en el que solo el que podía pagar una escuela o la universidad si se “era gente de bien”, explicó el Ministerio de Educación de Venezuela.
Contrario a la tendencia de Latinoamérica y a nivel mundial, en Venezuela el sector público atiende al 80% de la población estudiantil de básica y secundaria, y solo el 20% estudia en escuelas privadas. En 1998, el 61% era atendido por el sector privado y solo el 39% por el Estado, según cifras del Ministerio del Poder Popular para la Educación.
Fuentes cercanas al Chavismo explican que, al ritmo de la llamada “Cuarta República» o periodo anterior a la Revolución Bolivariana, se habrían necesitado 26 años para alfabetizar a los ciudadanos que en solo 12 años logró la Revolución Bolivariana. Esto, sumado a otros esfuerzos, le permitió a Venezuela alcanzar los llamados “6 objetivos en Educación para todos”: 1. Atender a la primera infancia, 2. Enseñanza Primaria, 3. Aprender a lo largo de la vida, 4. Alfabetización de Adultos, 5. Igualdad entre los Sexos, 6. Calidad en la Educación. Hoy día, más de 10 millones de estudiantes están incluidos en el sistema educativo venezolano, esto es, un 33,33 % de la población del país.
El voluntariado que se conformó a partir de esta Misión y fue transformando mentes y corazones, evolucionando, con el tiempo, a una población incorporada de lleno a la labor educativa. De 71 mil docentes, en 1998, los docentes adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Educación, pasó a 372 mil hasta el año 2011, lo que se traduce en un aumento del 468%. La Misiones Robinson II que gradúa en Educación Básica (hasta el 6to grado), Ribas I (Bachilleres), Ribas Técnica (en áreas clave para los requerimientos del país) y Sucre, a nivel Universitario, hacen de Venezuela el quinto país en el mundo con mayor matrícula universitaria, y el segundo de Latinoamérica, después de Cuba, entre 2010 y 2014, según cifras de la UNESCO.
En una próxima entrega seguiremos conociendo las verdades de la realidad de Venezuela, en cifras y testimonios, sobre la Revolución Educativa de este país.
KG FC/18/11/2016/15:30
*Keyla González es periodista del Canal Z, de la Televisión Comunitaria de Maracaibo en la República Bolivariana de Venezuela y corresponsal de Colombia Informa.






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