CI.- Colombia Informa entrevistó a Valery Parra Ramírez, presidenta del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras Sexuales de Antioquia. La lideresa sindical analiza la situación que enfrentan las personas trabajadoras sexuales.

El 16 y 17 fue realizado el encuentro sectorial de trabajadoras y trabajadores informales, en Bogotá, en el marco de la Mesa de Diálogos entre el Gobierno de Colombia y el ELN. Allí participó Valery Parra Ramírez, presidenta del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras Sexuales de Antioquia, quien analizó varios la situación del trabajo sexual en Colombia.

CI: ¿Cómo surgió Sintrasexa?

Valery Parra Ramírez: Este sindicato nació a raíz de la violencia del territorio, ya que las alcaldías de paso nunca nos han brindado una protección y garantía a los derechos humanos. Este sindicato surgió de la necesidad de juntarnos, de sindicalizarnos para ser nosotras, quienes hablemos por nosotras y quienes pongamos la realidad de las necesidades y las violencias, sobre la mesa de la institucionalidad, sobre los diálogos donde se construyen las acciones afirmativas.

CI: ¿Cómo analiza usted que intenten responsabilizar a las trabajadoras sexuales de la explotación sexual y el microtráfico que ocurre en Medellín y en otras regiones de Colombia?

Valery Parra Ramírez: En estos momentos Medellín está pasando por una situación muy bochornosa y escandalosa, pero esa es la realidad que hemos vivido en la ciudad desde hace años.

La pandemia permitió que esta problemática saliera a fondo. No nació allí, ya existía, pero la habían invisibilizado y se camuflaba sobre la realidad del diario vivir de cada entorno de la ciudad.

A raíz de un delito que se presenta el 27 de marzo, que es ESCNA (Explotación Sexual y Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes), el alcalde saca un decreto donde prohíbe por seis meses la oferta y demanda de servicios sexuales en la calle, en el sector del Poblado donde encuentran el actor de este delito que es un extranjero.

Este decreto es punitivista y discriminador para las poblaciones que ejercemos el ejercicio sexual, el cual no persigue a los actores que están cometiendo o accionando estos delitos.

Rechazamos este decreto y aclaramos que no es lo mismo ejercer las actividades sexuales pagas que son realizadas por personas mayores de edad de forma voluntaria y autónoma a hablar de delitos sexuales. Son dos temas totalmente diferentes porque los delitos sexuales son proxenetismo, trata de personas y ESCNA.

Nosotras como activistas, organizaciones y trabajadoras sexuales rechazamos los delitos sexuales y estamos en contra de la vulneración y violación de derechos humanos de nuestros niños, pero la institucionalidad está equiparando estas dos situaciones y dando a conocer que somos las culpables. Está agrandando la problemática porque esto incrementa los discursos de odio y la persecución por parte de la policía.

CI: ¿Cómo se están organizando y qué objetivos tienen?

Valerie P. Ramírez: Nos estamos organizando mediante juntanzas y esta juntanza dio origen al sindicato. Nos educamos durante un año, seguimos educándonos para tener herramientas y un discurso coherente y con convicción para poder exigir garantías de protección y exigir garantías laborales sobre un ejercicio que viene por años pasando y desarrollándose en toda Colombia.

La prostitución, (como le llaman en el país), hoy en día le apostamos desde el lenguaje a transformarlo como trabajo sexual, para exigir garantías, para exigir protección. Conocemos la sentencia T629 de 2010 de la Corte Constitucional, donde dice que el trabajo sexual no está criminalizado. Por eso necesitamos protección y garantías laborales para seguir ejerciendo.

Desde nuestra agrupación o gremio en la ciudad de Medellín tenemos un lema fundamental que dice: “Que el trabajo sexual sea una elección, más no la única opción”.

Valery Parra Ramírez, presidenta de Sintrasexa

CI: ¿Qué expectativa tienes de este espacio y por qué podría servir este espacio para que otras trabajadoras sexuales se sumen?

Valery Parra Ramírez: Es muy gratificante que nos inviten. Quisiera ver más, pero hoy estoy yo aquí hablando por un gremio que ejerce actividades sexuales pagas, pero es fundamental estar aquí porque por primera vez estamos en una mesa de diálogo.

Por primera vez, el Gobierno nacional nos está incluyendo para escucharnos, para entendernos y reconocernos, porque siempre han sabido que estamos allí, pero no nos han tenido en cuenta. Siempre han hablado por nosotras, siempre nos han representado y han sacado acciones o han delegado desde la institucionalidad por nosotras, sin tenernos en cuenta de la realidad de cada territorio.

Hoy es importante construir paz con las voces de nosotras, las trabajadoras sexuales que estamos siendo altamente perseguidas, violentadas y criminalizadas por el ejercicio que tenemos. Siguen culpándonos de todo lo que pasa en estos territorios marginalizados, a los cuales nos han llevado al ejercicio de nuestra profesión.

También le exigimos al Gobierno nacional que los lugares donde ejercemos nuestra actividad sean seguros, que existan garantías de protección y sin criminalización, porque nosotras también aportamos a la economía de este país.

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