La Masacre de Ránquil en Chile, se produjo luego que grupos de campesinos e indígenas mapuches de la Provincia de Malleco, se sublevaran en contra de los abusos de los patrones, provocando una revuelta de grandes proporciones. Los orígenes de la rebelión son múltiples, por una parte, el masivo plan de colonización agenciado por el gobierno de Chile entre 1881-1914 por la instalación de 15 mil colonos extranjeros (Alemanes, Franceses, Suizos, Bohemios, etc.) lo que tuvo como consecuencia una sistemática campaña de exterminio y arrinconamiento en contra de los pueblos mapuche, pehuenche, huilliche y lafkenche, los que presionados por la continua usurpación de tierras ancestrales por parte del Estado de Chile se convirtieron en empobrecidos agricultores arrinconados a la cordillera en el sector de Lonquimay.

Otra de las causas, se encuentra en las condiciones de semi-esclavitud, que llevaban los campesinos y los obreros de los lavaderos de oro de Lonquimay. Estos se alzaron en contra del patrón de la pulpería por los tratos abusivos y la asaltaron y quemaron. Ante esta situación el gobierno del presidente Arturo Alessandri Palma envió un cuerpo de Carabineros y de fuerzas militares a la zona, que atacó a los insurgentes y en vez de disolver la revuelta provocó la unión de los obreros con los campesinos y las comunidades mapuches.

Estos se reunieron en los alrededores, se armaron con escopetas y armas de todas las especies y marcharon sobre Temuco. El gobierno, sumamente alarmado, dado los antecedentes de la República Socialista recién sofocada, envió a un regimiento entero de policías. La batalla se produjo cerca del Fundo Ranquil, donde los alzados fueron rodeados por carabineros el día 6 de julio de 1934. Estos tenían la orden de no dejar prisioneros, por lo que se produjo una matanza a sangre fría de cerca de quinientas personas.

El principal efecto de la represión en Ranquil, fue postergar indefinidamente el estudio de la ley de sindicalización campesina, que recién fue promulgada a fines de los años 60.