A menos de un año para que se dé inicio a la contienda electoral para elegir a los nuevos alcaldes, gobernadores, concejales y diputados en las distintas regiones del país, los partidos ya posicionan a sus candidatos.

Hay quienes consideran que la alcaldía de Bogotá es el segundo cargo de mayor importancia para la nación, y el “consuelo” para muchos que han aspirado a la presidencia de la república. Por ello el juego electoral está planteado desde ya: El Polo, que quiere dar pelea para regresar al poder; el progresismo, apuesta por un segundo mandato; la derecha fragmentada entre “urbistas” y “santistas” con “Pacho” Santos y Rafael Pardo, respectivamente, que irán por un mismo objetivo: regresar a la alcaldía de Bogotá, esquiva para ellos desde hace nueve años. En las líneas que siguen, una mirada sobre los próximos candidatos.

La apuesta firme del Polo: Clara López

Dados los buenos resultados obtenidos en la Capital de la República luego de las pasadas elecciones presidenciales que dieron como ganador en segunda vuelta al candidato presidente, Juan Manuel Santos, el Polo tomó  la decisión de apostar de nuevo por su candidata Clara López Obregón. La expectativa del Polo es retomar el poder en Bogotá luego de la victoria del progresismo, que dio como ganador al actual alcalde, Gustavo Petro.

No hay dudas sobre la capacidad y la experiencia de Clara López, pues fue ella quien finalizó el mandato de Samuel Moreno, detenido e inhabilitado por el escándalo del Carrusel de la contratación, dejando una buena sensación en la ciudadanía capitalina. Si bien es cierto este análisis electoral que alentó al Polo a candidatear a López para la alcaldía, fue este mismo escenario el que fragmentó al Polo en segunda vuelta, entre quienes apoyaron abiertamente a Santos y los que decidieron apostarle a la abstención. Este hecho trajo consigo algunos problemas y rupturas al interior del partido, pero parece que la disputa quedó saldada y el Polo en pleno ha manifestado apoyar a la candidata que, esperan, les regrese a la alcaldía de la ciudad.

Sobre los posibles acuerdos con los progresistas mucho se especuló, pero lo único claro es que cada cual perfila su candidatura con candidatos propios, lo que despeja un poco el panorama electoral en términos de alianzas.

El progresismo y su deseo de repetir mandato

La prueba que debe afrontar ahora el progresismo está estrictamente ligada con la continuidad de su mandato. Si bien es cierto que han tenido numerosos obstáculos, de los que salieron bien librados luego de la disputa con el procurador, Petro pudo permanecer en el poder.

El panorama por ahora es incierto, pues aún no están definiendo si le dan continuidad a su acuerdo con la Alianza Verde -que en las pasadas elecciones presidenciales le generó algunas curules en la Cámara de representantes y en el Senado-; o si, por el contrario, le apostarán a un partido independiente.
Aunque desde la Alianza Verde también se está perfilando a un candidato, el concejal, Carlos Vicente de Roux -hasta hace poco muy cercano al alcalde Petro-, recientemente decidió tomar distancia de él y de los progresistas por el tema de movilidad.

En materia de designación de candidato único por Progresistas, el problema se hace aún mayor, pues se sabe públicamente que por lo menos existen dos firmes aspirantes. El primer paso lo dio el periodista y ahora ex gerente del Canal Capital, Hollman Morris, quien renunció a su cargo y –aunque no se ha hablado oficialmente de una precandidatura– en días pasados declaró: “Pronto ha llegado el momento de dar el salto a otros escenarios”. Al lado de Petro, Morris, renunció a su cargo y elogió el proyecto de la “Bogotá Humana”, lo que deja entrever que el secreto a gritos de su aspiración electoral va muy firme.

EL segundo nombre que suena con bastante fuerza es el del ex secretario de gobierno, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien ha sido uno de los más firmes escuderos del alcalde Petro, hasta el punto de renunciar a su cargo como secretario de gobierno para encabezar la “campaña del No”, el referendo revocatorio que finalmente jamás se refirió.

Por ahora, los progresistas tienen suficiente tiempo para que analicen sus posibilidades y  apuestan a la que se les permita sostener su mandato en la alcaldía distrital y darle continuidad a las políticas de la “Bogotá Humana”.

La derecha también rearma su juego

Por parte de la derecha, parece que sus cartas ya están sobre la mesa y, pese a la división entre “uribistas” y “santistas”, su objetivo es el mismo: recuperar el segundo cargo más importante del país, perdido por nueve años de sequía electoral.
Por parte del ala “uribista”, la apuesta parece ser que está designado para Francisco “Pacho” Santos, primo del actual presidente y uno de los más acérrimos defensores de Uribe y su corte. Quien a pesar de que perdió su precandidatura con Óscar Iván Zuluaga, ahora Uribe lo designó como candidato para la alcaldía y así, reparar su “intervención” a favor de Zuluaga.

Sin embargo,  la designación de “Pachito” parece no estar confirmada, pues hay quienes también perfilan para este cargo al excongresista Miguel Gómez, promotor de la fallida revocatoria contra el alcalde Petro. Habrá que esperar si de nuevo “Pachito” queda con ganas de aspirar a un cargo de elección popular, o si por el contrario, le toca volver a golpear las puertas de RCN Radio u otro medio, mientras continúa con su trabajo de partido.

Por los lados del ala santista, al partido Liberal le suena el entusiasmo que le generó ser alcalde encargado a Rafael Pardo, luego de que el procurador Ordoñez, destituyera a Petro de su cargo. Todo apunta a que la “Unidad Nacional” está de acuerdo con la propuesta y con la confluencia del Partido de la U, el Liberal y el Cambio Radical, quienes  desean recuperar la esquiva alcaldía de Bogotá.

Con este el panorama electoral, todo indica que los partidos le madrugaron a las elecciones regionales y que, aunque algunos no tienen aún definido un candidato único, lo cierto es que ninguno quiere quedar por fuera de la opción de ser poder, representado en la alcaldía de Bogotá.