26 ago CI.- En la casa comunitaria del barrio Belén, en San Cristóbal, se desarrolló en el mes de mayo el segundo encuentro distrital de los Kilombos. El objetivo del espacio resultó en el  fortalecimiento del arraigo al saber ancestral y cultural afro. Las mujeres, protagonistas del espacio, compartieron así una importante escuela de medicina alternativa llena de saberes.

Los Kilombos son espacios protagonistas de una serie de escuelas de medicina ancestral afro que están distribuidos en varias localidades de Bogotá (Bosa, Santa Fe, y la de San Cristóbal). La inmensa mayoría de las promotoras de esta iniciativa son mujeres afro que han llegado desde todo el país a la capital hace más de 15 años y, entre ellas, se identifican como cantaoras, parteras, curanderas, rezanderas y matronas. Asociadas a la Secretaría de Salud y ligados a algunos hospitales, haciendo terapias alternativas las matronas (como se denominan las lideresas), buscan establecer una sola y central escuela que permita ampliar su lugar de acción hospitalaria, de enseñanza y aprendizaje, y participación comunal desde la sabiduría ancestral afro.

El reconocimiento de los kilombos, según las mismas matronas, presenta la posibilidad “de ser y formar comunidad en los territorios, desde un papel simbólico y un trabajo real con y para la comunidad”. Lugares de enunciación que toman protagonismo en el diálogo, desde las diferencias y sin jerarquías, con la identidad cultural de cada una de las participantes y su capacidad para aportar un lugar, una visión y un saber a la escuela comunitaria.

Memoria de vida y muerte

En esta oportunidad, por medio de cantos, las mujeres evocaron el tema de los velorios; así la conversación en un momento se centró en todos los ritos, costumbres y anécdotas en torno a los sepelios y entierros. En esta comunidad se asocian símbolos a los velorios y los entierros para recogerlos, defenderlos y comunicarlos como resistencia y forma de vida soberana de sus tradiciones y ritos. Olga, aseguró: “Para nosotros es tan importante la vida como la muerte, nosotros cantamos cuando nace el niño, cantamos cuando muere el viejo, cantamos cuando cumple años, para la primera comunión, para las procesiones, etc. Es significativo porque nosotros hacemos sentir las cosas”.

En este sentido, el factor de la memoria en esta serie de rituales no sólo es un factor de unión de personas en vida, sino una acepción que incluye la memoria de los y las difuntas, las cuales merecen ser curadas, sanadas y retornadas en narraciones y canciones; trasmiten también sentimientos de dolor y nostalgia. Son rituales que, además, tienen un papel relevante desde la religión y la fe pues con las creencias y costumbres crean arraigo en un tejido social de costumbres y fiestas en torno al compartir; permiten “eliminar diferencias, unir y reconciliar a los miembros de la comunidad. Alimentar y limpiar el alma”.

El conflicto armado

Involucrado de una manera fuerte, el conflicto armado o “La Guerra” como fue enunciado en varios momentos de la conversación según la visión de las participantes, ha encontrado en el territorio del pacífico colombiano un lugar estratégico para llevar a cabo las actividades ilegales que han encontrado en la población un objetivo para campañas de control, incorporación y violencia.

Este punto, evaluado por Dayra, enunció el ejemplo de las casas de pique en Buenaventura, o el control de la explotación minera; actividades acompañadas por una fuerte carga simbólica. Ante esto, los Kilombos mostraron una posición en contra del conflicto armado y una iniciativa pacifica de solución a la situación de violencia social en los territorios.

Tradición oral

Según las mujeres, la mayoría de sus conocimientos, si no todos, son transmitidos en el ejercicio de la práctica, sobre todo por los abuelos; así el valor de la memoria colectiva no sólo hace parte de las reivindicaciones de los Kilombos sino que su transmisión es una meta importante de este colectivo. En las reivindicaciones se busca que, además del reconocimiento jurídico, dichas visiones del mundo gocen de reconocimiento en y de los territorios originarios; respeto en los territorios siempre desde la autonomía de las comunidades afro.

Medicina ancestral

Antes del final surgió el tema de la relación que puede tener los Kilombos con la medicina occidental. Aparte de señalar que en la actualidad los Kilombos están empleados y subordinados a la medicina occidental, pues son los hospitales distritales los que actualmente los emplean en una suerte de terapias alternativas, las curanderas tienen una visión distinta de lo que se puede llamar una “medicina efectiva o buena”.

Así pues, desde la visión relacional del cuerpo, es un error tratar un mal o una enfermedad en un sólo órgano (esperando que sólo se haya afectado este órgano); la enfermedad es considerada como un fenómeno sistémico que debe ser tratado de manera armónica en todo el cuerpo humano.

Lejos de hacer un análisis de la veracidad o la aplicación de estos conocimientos cabe resaltar que los Kilombos no excluyen o censuran el conocimiento científico occidental, cooperan y ayudan a que este conocimiento amplíe su mirada y aproveche los saberes ancestrales.

La escuela

La propuesta es, entonces, recuperar esta serie de creencias, construir conocimiento y transmitirlo en dinámicas educativas populares con un enfoque de formación política y de derechos de la comunidad afro. Desafiar la relación de opresión y explotación que históricamente ha sufrido la comunidad afro con la construcción a nivel distrital de espacios que incluyen a la comunidad como protagonista de la enunciación de las transformaciones y sanaciones en beneficio del ser humano. Una propuesta de rescate simbólico de lo que es ser afro, y rescate material a la ciudad, “el territorio más enfermo ambiental y espiritualmente”.

CI YA/JA/26/08/16/15:00