CI.- AquíEnLaLucha* Refugios humanitarios, caminos y carreteras vestidos de dignidad y territorios en pie de resistencia marcan la movilización nacional que exige transformaciones reales, paz con justicia social y vida digna para el campo y la ciudad.
Al pueblo se le ha querido hacer olvidar que los derechos no fueron regalos, sino conquistas logradas en las calles, carreteras y plazas. Cada avance (la educación pública, la salud, la tierra, el trabajo, etc.) ha sido el resultado de luchas encabezadas por quienes muchas veces han sido señalados como “vándalos” o “sin oficio”.
Pero no hay mayor dignidad que la de quien se levanta por el bien colectivo. Hoy como ayer, el pueblo se moviliza no por capricho, sino porque sabe que solo la organización y la lucha hacen posible los cambios reales y las transformaciones.
En esta movilización se encuentra el campesino que, con sus propias manos, siembra vida en territorios olvidados por el Estado.

A él no le llegan la maquinaria, los créditos ni las vías; está en zonas apartadas, donde las tierras fértiles están en manos de las grandes empresas para los monocultivos o de los terratenientes, y donde muchos aún trabajan para un patrón porque se les niega el derecho a la tierra.
También están quienes enfrentan el conflicto armado, el paramilitarismo y la violencia estructural que busca despojarlos y romper su tejido social.
Mientras en las ciudades los alimentos son cada vez más caros, en el campo los campesinos reciben cada vez menos por su trabajo.

Por eso hoy se alzan en una sola voz: por una Reforma Agraria Integral y Popular, por el derecho a vivir en paz y con dignidad.
Pero los pobres también habitan las ciudades. Muchos han llegado desplazados por el conflicto armado y el paramilitarismo: campesinos, indígenas, afrodescendientes, estudiantes y mujeres que fueron forzados a dejar sus territorios por la Doctrina de la Seguridad Nacional que los considera enemigos.

La ciudad se ha convertido en un refugio obligado, pero también en un espacio de exclusión para una población diversa a la que se le ha negado el derecho a una vivienda digna, a un trabajo justo y a una vida digna.
Están el vendedor informal, la mujer trabajadora explotada por un sistema capitalista y patriarcal, los estudiantes sin oportunidades y las y los trabajadores precarizados y, en general, la clase trabajadora.

Todos ellos y ellas hoy alzan su voz y se suman a esta movilización nacional: ¡Aquí en la Lucha por la Vida, las Transformaciones y la Dignidad de los Pueblos!
Es fundamental que el pueblo no olvide sus luchas, que mantenga viva la memoria colectiva y que el explotado reconozca su condición para transformarla.
La construcción de una soberanía popular exige superar los límites de la democracia representativa y avanzar hacia formas de democracia directa que respondan a las necesidades reales de las comunidades.
Esto implica recuperar el control sobre la economía, los recursos energéticos, la producción de alimentos, la comunicación y el conocimiento, fortaleciendo una economía popular y autónoma, al servicio de la vida digna del pueblo y no de los intereses del capital.

Hoy la movilización no solo camina por las carreteras y se instala en los refugios humanitarios, también habita la conciencia colectiva de un pueblo que ya no está dispuesto a callar. En cada paso, en cada pancarta, en cada voz alzada, late la esperanza de construir un país más justo, donde la vida digna no sea un privilegio, sino un derecho.
La lucha es por la tierra, la paz, la soberanía, la vivienda, el trabajo y la dignidad. Y aunque nos llamen “vándalos” o intenten silenciar nuestras demandas, sabemos que la historia está del lado de quienes resisten.
Aquí no empuñamos armas, sembramos dignidad, organizamos la esperanza y luchamos por las transformaciones que los pueblos merecen.
*AquíEnLaLucha es el resultado de una movilización popular, campesina, indígena, afrodescendiente, habitantes de las ciudades y de múltiples personas que solicitan proteger sus nombres y sus rostros*.
CI AL/FC/15/10/2025/18:00

