30 ago. Brasil de Fato * – “No lucho por mi mandato, por vanidad o por apego al poder, como es propio de quien no tiene carácter, principios o utopías a conquistar. Lucho por la democracia, por la verdad y por la justicia. Lucho por el pueblo de mi país, por su bienestar”, dijo la presidenta Dilma Rousseff durante su discurso de defensa en el Senado, el pasado lunes 29 de agosto.
Palabras que permiten dimensionar el clima de la ansiedad política y la movilización que polarizó al país, transportando las fronteras nacionales y atrayendo los focos de las más variadas partes del planeta. Además de esto, Dilma se refirió al presidente interino Michel Temer y a los proyectos de ley que se tornaron mantras en la boca de las bases aliadas del PMDB, al diputado apartado Eduardo Cunha (PMDB-RJ), a los medios de comunicación de masas y al carácter golpista del impeachment. Así mismo, destacó la importancia de los programas sociales y las políticas de inclusión articuladas a los dos últimos gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).
“Lo que está en juego no es solo mi mandato, es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo brasileño y a la Constitución. Lo que está en juego son las conquistas de los último 13 años: son los triunfos de la población, de las personas más pobres y de la clase media; la protección de los niños, de los jóvenes llegando a las universidades y a las escuelas técnicas; de la valorización del salario mínimo; de los medicamentos gratuitos para la población (…) Lo que está en juego es el autoestima de los brasileños y brasileñas que siguen resistiendo los ataques de los pesimistas, de los que no creían que Brasil podía ser el centro de eventos mundiales”, expresó Rousseff.
Temer y Cunha
Al mencionar al presidente interino Michel Temer, Dilma Rousseff no economizó reprobaciones: “Los patrones políticos dominantes del mundo repelen la violencia explícita. Ahora, la ruptura democrática se da por medio de la violencia moral, de pretextos constitucionales para que se otorgue apariencia de legitimidad al gobierno que asume un poder sin el amparo de las urnas. Se invoca a la Constitución para que el mundo de las apariencias encubra hipócritamente el mundo de los hechos”.
Criticó también el Proyecto de Ley (PL) 4567/16 que se tramita actualmente en la Cámara Federal y propone la apertura de la explotación de pré-sal para las multinacionales; la flexibilización de los derechos laborales; la propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 241 que establece un techo para los gastos públicos en un horizonte de 20 años y tiende a reducir los costos con la llamadas áreas sociales y la articulación de Cunha en el impeachment.
“Encontraron en la persona de Eduardo Cunha el vértice de su alianza golpista. Articularon e hicieron viable la pérdida de la mayoría parlamentaria del gobierno con un fuerte apoyo de sectores de los medios para llegar al clima político necesario. Todos saben que este proceso de impeachment fue abierto por una jugada explícita de él”, en referencia al episodio en el que la bancada del PT votó a favor de la instauración del proceso contra Cunha en el Consejo de Ética. Cunha, expresidente de la Cámara, que renunció al cargo el día 7 de julio, está en la mira de un proceso político y disciplinar sobre la acusación de haber mentido a la CPI de la Petrobras sobre la existencia de cuentas en el exterior. Ya aprobada en el colegiado, la casación aguarda la votación en el plenario.
En el impulso, Dilma criticó la composición del gobierno interino, en especial la ausencia de representación femenina y negra en la cúpula administrativa. “La elección indirecta de un gobierno que, ya en su interinidad, no tiene mujeres comandando sus ministerios cuando el pueblo en las urnas eligió a una mujer para comandar el país. Un gobierno que dispensa los negros en su composición ministerial y ya reveló un profundo desprecio por el programa elegido por el pueblo en el 2014”, afirmó.
Acusación
Dilma también rebatió una vez más las acusaciones que pesan contra ella en el proceso de impeachment. Apartada desde el día 12 de mayo, cuando el plenario en el Senado deliberó la apertura de los trámites en el Senado, fue acusada de infringir la Ley Presupuestaria Anual al editar decretos que autorizaron despensas de $ 2,5 mil millones de reales en 2015. Los golpistas argumentaron que el gasto sería incompatible con la meta fiscal y que la edición de estos decretos se dieron sin autorización del Congreso. La denuncia apunta, además, a la posible existencia de una operación de crédito ilegal relacionada a los atrasos en el pago del Plan Safra [destinado a la agricultura] del año pasado, lo que habría resultado en las llamadas “pedaleadas fiscales”.
No obstante, la defensa de Dilma ha reforzado, entre otras cosas, el argumento de que en los posibles decretos no hubo falta de respeto a la meta diseñada en la LDO. “Todas las previsiones legales fueron respetadas en relación a los tres créditos. Ellos apenas ofrecen alternativas para la locación de los mismos limites de empeño financiero, establecidos por decreto de contingenciamiento y que no fueron alterados”. Dilma alegó también que la no edición de los decretos habría comprometido a los ministerios, a las universidades públicas y a programas como “ Más Médicos”, entre otros servicios. “La verdad, el año 2015 habría, presupuestariamente, acabado en julio”, completó. Los cambios de postura del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) en relación a la materia también fue destacado por petistas (PT) y aliados.
“Los decretos fueron editados en julio y agosto del 2015, y solamente en octubre el TCU aprobó la nueva interpretación. El Tribunal recomendó la aprobación de cuentas de todos los presidentes que editaron decretos idénticos”, comparó la presidenta apartada. En los referente a las “pedaleadas fiscales”, se opuso a la acusación afirmando que los atrasos en los pagos de las subvenciones debidas al Banco de Brasil no configuran operaciones de crédito y que no tuvo participación en lo que se refiere al asunto porque los actos relativos al Plan Safra no parten de la Presidencia de la República, además calificó la denuncia de “injusta y frágil”.
Después de la declaración continuaron las preguntas de los Senadores a la presidenta y por lo menos 47 legisladores se inscribieron para hablar. El proceso debe cerrarse el martes con la votación final.
Comitivas
Dilma llegó al plenario del Senado después de las 9:00 am, acompañada de una comitiva formada por políticos y personalidades, incluyendo al expresidente Lula da Silva; el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcão; el jurista y expresidente de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) Marcelo Lavenére; el presidente del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), Guilherme Boulos; el dirigente nacional del Movimientos de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), João Paulo Rodrigues; exministros, asesores, líderes políticos, intelectuales y artistas como Chico Buarque, que centralizó las atenciones en diversos momentos en los bastidores.
Entre los convidados de la acusación, que oficialmente contenía 30 nombres, incluyó miembros y articuladores del grupo pro impeachment de los movimientos “Despierta, Brasil” y Movimiento Brasil Libre (MBL).
Lobby
En las últimas semanas en Brasilia se presentaron una serie de alianzas en ambos lados, en la corrida por la búsqueda de apoyo para la votación que decidirá los rumbos de la presidenta apartada Dilma Rousseff. A pesar del distanciamiento ocurrido entre ella y la cúpula del PT –caracterizado, entre otras cosas, por la divergencia sobre la necesidad de un plebiscito para consultar a la población sobre nuevas elecciones y reforma política, en caso de retorno al cargo– , la presidenta ya se ha reunido con diversos legisladores, intelectuales y movimientos sociales durante el período de reclusión en el Palacio da Alvorada, en Brasilia.
Durante las sesiones de este trecho final del proceso de impeachment, tanto en los bastidores como frente a las cámaras, los parlamentarios se movieron en un clima semejante al de una disputa electoral. Optimista, la oposición a Dilma proyecta llegar a los 60 votos favorables. “O 61, en el caso de que el presidente [del Senado, Renan Calheiros] decida votar”, calculó el senador Cássio Cunha Lima (PSDB-PB). El presidente de los senadores se abstuvo en las votaciones anteriores y ha generado un clima de misterio en torno a su decisión.
Las manifestaciones y especulaciones dan cuenta de que algunos legisladores aun no cerraron su voto, entre ellos el senador y exresidente depuesto por impeachment, Fernando Collor (PTC-AL), quien fue recibido por la presidenta en el Palacio da Alvorada hace algunos días.
En la primera votación en el Senado, en mayo, por el andamiento del proceso, Dilma recibió 22 votos favorables y 55 en contra. Del total de los 81 senadores, se necesitan solo 28 votos contra el impeachment para garantizar su regreso a la presidencia. A pesar de que ese horizonte se muestre distante, defensores y aliados han repetido que creen en un resultado favorable. “Hoy es el día más importante de todos y ella está viniendo al Senado también para dialogar. Nosotros no perdemos las esperanzas”, afirmó la senadora Vanessa Grazziotin (PcdoB-AM).
BdF DM/30/08/16/23:00
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*Brasil de Fato -BdF- es un portal de noticias orientado a cubrir procesos políticos, sociales, económicos y culturales, a partir de una visión popular del Brasil y del mundo. Nota original: https://www.brasildefato.com.br/2016/08/30/no-lucho-por-mi-mandato-lucho-por-la-democracia-dice-dilma-en-el-senado/


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