CI.- Colombia Informa entrevistó a Jaidiver Ojeda, magíster en Historia de la Universidad del Cauca, quien explicó el significado de las recientes medidas económicas del Gobierno de Estados Unidos, donde las nuevas políticas ya causan masivas protestas en ese país e impactan en el orden mundial.

Colombia Informa: ¿Cómo va a afectar esta guerra de aranceles a las clases trabajadoras del país?

Jaidiver Ojeda: Creería que hay un elemento mucho más profundo frente a una posible crisis que afecte a los sectores trabajadores y a quienes sobreviven de los empleos y los salarios que tiene que ver con una posible recesión generada a partir de esta guerra arancelaria.

Dicha guerra busca un restablecimiento del orden económico basado ya no en la globalización, sino en el proteccionismo.

Ese proteccionismo va a estar ligado justamente a querer fortalecer, en este caso, unas industrias muy concretas en Estados Unidos que tienen que ver con lo tecnológico y con el ensamblaje industrial.

Seguramente, las afectaciones a nivel global en todos los sectores laborales que dependen de los salarios serán una pérdida del poder adquisitivo debido a una posible recesión e inflación.

En cierto modo, esto favorecerá un poco a Estados Unidos, ya que le permitirá devaluar la moneda, que es lo que busca Donald Trump.

Justamente, eso le va a permitir renegociar un poco los bonos del tesoro y la deuda que tiene hacia afuera, pero también convertir el dólar en una moneda mucho más flexible frente a los nuevos mercados en el mundo, obviamente, en competencia con China.

Jaidiver Ojeda, profesor de la Universidad del Cauca

Desde una mirada más estructural, veríamos las afectaciones a los sectores del trabajo en ese sentido.

En Colombia, algunos sectores van a ser los más impactados, como ya se ha mencionado. Justamente, la DIAN hizo un reporte hace una semana sobre las exportaciones hacia Estados Unidos, en las cuales hay sectores que se han posicionado, entre los que están el café, las flores y el petróleo.

Estos elementos de la economía colombiana tienen, de alguna forma, mucha relación con el comercio en Estados Unidos, y esto va a afectar a las cadenas de producción en Colombia y, por ende, a muchos de los trabajos en el caso colombiano.

CI: ¿Estas medidas lograrán “hacer a Estados Unidos grande otra vez”, como dice Trump?

Jaidiver Ojeda: Estas medidas de Donald Trump son desesperadas. Son la última carta que se juegan, en este caso, las industrias pesadas automotrices de Estados Unidos, pero también las empresas tecnológicas que hoy, de alguna forma, intentan mantener la posición de Estados Unidos después de varios escenarios de crisis.

La última fue en 2008, donde empezó el declive no solamente del ejercicio comercial, sino también de la deuda que hoy sigue creciendo.

Quizás estas medidas logren, por un lado, reacomodar el mundo financiero, sobre todo en torno a la regionalización de la economía, ya no hacia la globalización y el ejercicio planteado por el neoliberalismo en los últimos 30 años.

El proteccionismo claramente va a implicar una tensión entre las potencias. China no se va a quedar quieta en este ejercicio y va a recuperar una posición que quizás acelere la pérdida de la influencia del dólar en las principales transacciones económicas.

Esto podría posicionar otras monedas y otro tipo de intercambios económicos de forma más regional.

Recordemos que, en este caso, Brasil es una potencia que hace parte de los BRICS y está en América Latina, por lo que quizás juegue un papel mucho más preponderante en una economía regional latinoamericana.

Presidente Donald Trump

Quizás Estados Unidos no tenga tanta injerencia y se concentre, de alguna forma, en el norte, que es donde hoy se posiciona con las disputas de Canadá, el Canal de Panamá, México y Groenlandia.

Esta es la región que Donald Trump y Estados Unidos quieren dominar para negociar con las potencias que hoy también consolidan sus dominios.

Por ejemplo, China hacia el Pacífico, pero también hacia América Latina y África, así como otras potencias regionales en Asia, especialmente en Asia Menor, sobre todo en la península arábiga, donde países como Irán e Israel se disputan la predominancia regional.

Lo que vamos a ver, justamente, es esa tensión entre potencias, donde quizás Estados Unidos logre mantenerse y consolidarse, pero seguramente no va a salir como única potencia.

El posible escenario que resulte de este ejercicio de aranceles y desgaste económico entre potencias es la consolidación de regiones económicas bajo el dominio de una potencia. Ya no en una globalización masiva, como veíamos desde los años 70 hasta la actualidad, sino en ejercicios más proteccionistas de relaciones regionales.

CI: ¿Se puede decir que China es o será otra potencia imperialista? ¿O será otro tipo de relación?

Jaidiver Ojeda: China ha mostrado históricamente que tiene una mirada en términos de política exterior muy diferente a la de los países occidentales.

No ha existido, en el caso de China en los últimos años y siglos, una pretensión de liderar un ejercicio imperial. De hecho, se enfrentaron a ejercicios imperiales del Reino Unido en los siglos XVIII y XIX, y luego con Japón en el siglo XX hasta la actualidad.

Lograron consolidar una política en la que han respetado la soberanía y la determinación de los pueblos.

Sin embargo, eso no quiere decir que, en el reacomodo geopolítico actual, China no intente también tener un dominio regional, sobre todo en el mar Pacífico, donde hay una tensión que escala en los últimos días con Taiwán y que posiblemente se extienda a otras regiones fronterizas.

Una posibilidad es que China mantenga esa política histórica de soberanía y no injerencia en otros países, como lo ha manifestado en los últimos años frente a lo que Estados Unidos ha hecho en Medio Oriente o en Ucrania.

Pero eso no quiere decir que, en un escenario futuro de posicionamiento de potencias, China no busque consolidar un poder regional, como el que plantea en el Pacífico y que es clave para su proyección global, especialmente por su relación con Taiwán y Estados Unidos.

Presidente chino, Xi Jinping

CI: Si el neoliberalismo fue enterrado, ¿cómo funcionará ahora el capitalismo?

Jaidiver Ojeda: Con la medida de los aranceles, vemos el final de un periodo conocido como el neoliberalismo y también el de la globalización económica. Esta se consolidó desde la década de 1920 con un capitalismo financiero impulsado por Estados Unidos y Wall Street, es decir, un capitalismo basado en transacciones y especulación financiera.

Lo que vemos hoy es una transición hacia un capitalismo proteccionista. Por otro lado, observaremos un capitalismo más centrado en economías que permitan nuevas fuentes de energía.

Así lo vemos en Estados Unidos con el caso de Ucrania, pero también con lo que ocurre en el Ártico, donde China y Rusia ya dominan, y donde Estados Unidos quiere involucrarse a través de Groenlandia, justamente por las tierras raras.

Otro componente son los avances en tecnologías que permitan no solo nuevas energías para mejores producciones, sino también explorar el espacio, la computación cuántica y la inteligencia artificial, que serán los principales motores de las economías del mundo.

Hoy son las empresas tecnológicas las que tienen mayores inversiones en Wall Street: Nvidia, la empresa detrás de los microchips para IA; Meta, Amazon, Alibaba en el caso de China.

Este mercado provocará no solo una transición a un modelo regionalista basado en materias primas, sino también a lo que Yanis Varoufakis ha denominado el tecno-feudalismo, una transición a un nuevo modelo económico basado en el “capital en la nube”.

Esto tiene que ver con la interacción en redes sociales, compras en línea, economía digital y creación de dinero digital, como el bitcoin. Estados Unidos ya creó una reserva de dinero digital y la Unión Europea desarrolla el euro digital.

Hacia allá va el futuro. Por lo tanto, no será solo un cambio geopolítico, sino también de orden económico, social y cultural, basado en el avance tecnológico, la IA y la computación cuántica, que revolucionarán la vida humana y la economía en los próximos años.

CI: ¿Qué pasa con el socialismo? ¿Por qué, a pesar de la crisis del capitalismo, es subestimado como alternativa?

Jaidiver Ojeda: Lo que hay que tener presente es que los proyectos alternativos al capitalismo en el siglo XX tuvieron una crisis muy profunda, como la caída de la Unión Soviética, que permitió a Estados Unidos consolidarse como hegemonía y frenar otros intentos en las décadas siguientes.

Otros proyectos, como los socialismos del siglo XXI y los progresismos, intentaron solventar sus economías dentro de la globalización neoliberal de los 90.

Entonces, por un lado, hay una crisis del proyecto socialista que debe repensarse según los nuevos elementos de la realidad: la tecnología, el proteccionismo y las regiones.

Pero también está el control y represión que ejercen algunos Estados con herramientas como la IA, junto al auge de gobiernos autoritarios.

Hoy es clave pensar creativamente alternativas que combinen economía socialista con democracia, como planteaba Rosa Luxemburgo en su debate previo a la Alemania nazi.

Así mismo, el filósofo Sigmund Guinzberg en su obra Síndrome 1933 ha comparado el ascenso del fascismo en los años 30 con las tendencias actuales. Encontró puntos en común en el lenguaje, posiciones y políticas económicas. Esto es crucial para entender el momento actual.

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