CI.- Álvaro Méndez es técnico en cocina y desde hace dos años no consigue trabajo; sus sueños se estancaron por el desempleo, así que ahora maneja carro y sirve de transporte a usuarios de aplicaciones móviles. La historia del cortometraje “Informal, el área gris del rebusque” permite acercarse a la vida de un colombiano que busca cómo sobrevivir junto a su familia y la lucha que tienen las personas trabajadoras, desempleadas y asalariadas en el país por mejorar sus condiciones.

Dirigido y producido por la Agencia Creativa Poliedro; la Organización de Comunicadores Populares -OCP-; y la Asociación Red Itoco.

El cortometraje inicia la discusión con la Reforma Laboral que avanza en el Congreso de la República, que pretende modificar el Código Sustantivo del Trabajo, así como la Ley 50 de 1990 y la 789 de 2002.

Ambas normas son responsables de la contratación laboral como un escenario flexible que solo beneficia los intereses económicos de las empresas.

Así mismo, tematiza la informalidad del mundo del trabajo en Colombia como una prioridad que llama a todos los sectores de la sociedad a problematizar sus causas y consecuencias y a buscar salidas de gestión social a la actual crisis por la que atraviesa el país.

Las apuestas del cortometraje

Según Edwin Muñoz, integrante de la OCP: “La realización del cortometraje recogió no solamente las condiciones de explotación y pauperización de la vida laboral y, sobre todo, no laboral de la sociedad colombiana, sino que sintetiza las reflexiones que hace la Asociación de trabajadores informales del municipio de Madrid ATIM y las asociaciones de Plazas de Mercado de la ciudad de Bogotá en sus procesos de consolidación organizativa y cualificación política”.

Ahora bien, la realización del cortometraje Informal fue posible gracias a actores naturales, personas que hacen parte de sectores de la economía allí representados como las madres comunitarias y vendedores ambulantes.

Gente como yo

En efecto, uno de los personajes es la señora María, madre comunitaria que trabaja por un salario mínimo para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -ICBF- y el señor Ricardo, un pizzero del municipio de Madrid que también busca respuestas a sus contradicciones como trabajador sin garantías laborales.

Informal encarna la dinámica contemporánea del capitalismo, desde el funcionamiento de plataformas que se venden con promesas como “ser su propio jefe” hasta contratos de prestación de servicios que dejan en el limbo laboral a millones de personas en el país cada vez que termina su pírrico contrato.

Además, a través de la historia de Álvaro Méndez también se narra el tipo de escenarios favorables a la explotación de la economía informal con la representación de los prestamistas, popularmente conocidos como gota a gota.

No obstante, la historia es una constante invitación a construir mejores condiciones de trabajo por medio de la organización y formación política sindical.

Según Muñoz: “Generar empleo y condiciones dignas para quienes asumen esos empleos requiere un desarrollo productivo del país, sí, pero también democratizar las oportunidades que se tejen dentro de los distintos sectores de dicha economía”.

“Informal es una invitación a que las personas trabajadoras creen sus propias dinámicas de gestión y producción, avancen en formas colectivas y asociativas de sus propuestas y que no dependan meramente del Estado”, agregó el realizador.

La solidaridad

Para grandes problemas se necesitan grandes soluciones, y ellas se tejen con el apoyo de la solidaridad internacionalista.

Informal contó con la Corporación Casa de Solidaridad con Colombia, LA CASA, el Comité de Solidaridad Internacionalista y la Diputazión D Zaragoza. Visite la página web de este cortometraje en el siguiente enlace:

https://peliculainformal.wixsite.com/informal

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