10 jun. CI.- Es el quinto mes de la movilización en Francia contra la Ley El Khomri, conocida así por el nombre de la ministra de Trabajo que adelanta el proyecto. Frente al gobierno del primer ministro Manuel Valls, que defiende e intenta imponer esta nueva ley que pone en peligro los derechos de los trabajadores y, a pesar de la violenta represión policial, la movilización sigue con varios paros nacionales y frecuentes marchas. Por Jihene Bali*

La nueva ley

El 17 de febrero, el proyecto de la ley del trabajo, la ley El Khomri, fue presentado por el gobierno como una reforma del código del trabajo, particularmente a las condiciones de despido de los empleados; hace parte del progresivo deterioro de los derechos de los trabajadores.

El principal ataque del gobierno reside en la posibilidad de invertir la jerarquía de las normas, dándole más poder a los empleadores y menos a las personas trabajadoras. Los patrones de las empresas no tendrán más como referencia el código del trabajo en materia legal con los trabajadores y trabajadoras sino que negociarán directamente con ellos.

Algunas de las medidas de esta ley son la facilitación de los despidos económicos sin pérdidas económicas reales en las empresas, la reducción de las indemnizaciones por despido improcedente, reducción de los sueldos y del pago de las horas extras (pasan de ser pagadas 25% o 50% según el tiempo trabajado a 10%), aumento del tiempo de trabajo sin aumentar el salario, la pérdida de influencia de toma de decisiones de los sindicatos mayoritarios en las empresa; en suma, es un conjunto de transformaciones que benefician cada vez más al patrón y perjudican a los trabajadores y trabajadoras!

Por estas medidas el pueblo francés se ha movilizado de manera permanente para frenar los ataques del gobierno de Valls. Así, de las movilizaciones se destacan las ocurridas en la siguientes fechas:

19 de febrero

Lanzan desde algunos sindicatos la petición “Loi travail: non merci” (“Ley trabajo: no gracias”) donde se recogieron más de un millón de firmas en dos semanas.

9 de marzo

Mientras que los diputados intentaban defender o modificar el texto de la ley, las primeras manifestaciones en todas las ciudades francesas comienzaron en Paris, Lyon, Rennes y Marsella; con la presencia de casi todos los sindicatos de trabajadores (CGT, FO, FSU, Solidaires) y estudiantiles (Unef, Unl, Solidaires étudiant.es). Los organizadores contaron 500.000 participantes en Paris.

31 de marzo

Con 1,2 millones de manifestantes en Francia, según los sindicatos, ocurrió una ocupación simbólica de la Plaza de la Republica en Paris; fue el inicio de “Nuit Debout”, un movimiento ciudadano semejante a los indignados en España.

5, 9 y 16 de abril

Las manifestaciones continuaron con masiva participación y respuesta violenta por parte del gobierno con la policía y las Compañías Republicanas de Seguridad -CRS-, (Esmad francés).

10 de mayo

El primer ministro Manuel Valls impuso la ley del trabajo al utilizar el artículo 49.3 de la Constitución francesa, que aprobó por decreto la ley y saltó la votación parlamentaria.

20 de mayo

Iniciaron los paros de los transportadores (trenes, tractomulas y camiones), de las refinerías de petróleo, algunas centrales nucleares, restaurantes escolares, y el sector de la recolección de basura, entre otros.

Violencia policial y represión

La ley del trabajo dio lugar a una fuerte movilización de los trabajadores y de los estudiantes que se encontró frente a una gran violencia policial. Los medios de comunicación justifican la acción violenta de la policía por la presencia de personas que tienen como estrategia la acción directa (quiebra de vitrinas de bancos, huevos de pintura y piedras sobre los policías) mientras que varias personas son heridas gravemente en cada manifestación por causa de los policías. Muchos videos están disponibles en las redes sociales como evidencias de esta violencia, pero es difícil encontrar una cifra oficial de todos los manifestantes heridos.

En este momento, son los medios de comunicación alternativos quienes juegan un papel importante, informando sobre la movilización y también sobre la represión que deshizo la libertad de expresión y el derecho a la protesta.

Hoy, las manifestaciones en Francia son muy tensas y peligrosas. Las personas que quieren unir sus voces contra la ley del trabajo para defender sus derechos como trabajadores, tienen que marchar con telas, gafas (a veces de piscina), suero fisiológico y, algunos militantes sindicales, aconsejan llevar cascos. Todo este material para protegerse contra los gases lacrimógenos, las granadas de dispersión, los flashballs y los golpes de bastones de la Policía. Todas las personas se ven afectadas: jóvenes menores, mayores, mujeres y periodistas.

Un periodista independiente fue gravemente herido por una granada DBD95 durante una marcha en Paris el 26 de mayo y estuvo en coma durante once días. Esta granada fue tirada directamente sobre un pequeño grupo de gente, lo que está legalmente prohibido.

En la ciudad de Rennes, una chica perdió un ojo por culpa de un flashball. En ocasiones, la Policía utiliza sus perros para alejar personas de las concentraciones.

Varias personas han hecho denuncias y la justicia ha empezado las investigaciones. Mientras tanto, las detenciones ilegitimas siguen en aumento, la Policía continúa confiscando el material de protección de los manifestantes, los militantes son vigilados y el gobierno no escucha; siguiendo con la defensa de esta ley.

En el contexto francés, la represión del gobierno frente a los manifestantes va cada vez más en aumento. La movilización en Francia no es sólo la lucha contra la ley del trabajo y por los derechos de los trabajadores sino una lucha por la democracia y contra el sistema capitalista, que mantiene las condiciones de vida de los jóvenes, de los pobres, de los mayores a un nivel cada vez más bajo e indigno.

*Socióloga y ciudadana francesa.