CI.- Ocho familias recibieron los cuerpos de sus seres queridos, desaparecidos durante el conflicto armado en el Eje Cafetero, tras décadas de búsqueda incansable. El Tribunal reconoció que esta entrega digna fue el resultado de un trabajo articulado con las autoridades del territorio ancestral indígena de San Lorenzo. Colombia tiene más de 132 mil personas desaparecidas.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizó la restitución de los ocho cuerpos, recuperados por su Grupo de Apoyo Técnico Forense (GATEF) en el cementerio El Carmen de Riosucio (Caldas). La inhumación se llevó a cabo en los cementerios de Pereira, Riosucio, Santa Rosa de Cabal y el Resguardo Indígena de San Lorenzo, siguiendo los deseos de las familias.

La identificación de las víctimas fue posible gracias a la labor conjunta de la JEP, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y los análisis del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF). El proceso incluyó acompañamiento psicosocial para las familias, a cargo de profesionales especializados.

Entrega de cuerpos a familias. Fotos JEP

Sanación espiritual y reparación del territorio

Como parte central del acto, los médicos tradicionales del Resguardo de San Lorenzo realizaron una ceremonia de armonización espiritual. Alexander Largo de Tancur, sabedor ancestral, explicó: «Nosotros somos los sensores del territorio… Cuando hay un hallazgo, el territorio también reacciona; por eso hacemos la armonización, para sanar la tierra y permitir que las familias reciban a sus seres queridos con tranquilidad».

Para las comunidades indígenas, este ritual busca restablecer el equilibrio individual y colectivo, reparando el tejido social fracturado por la violencia. «Sanar no es solo encontrar el cuerpo. Es sanar el territorio, sanar a las familias y sanar la tristeza que quedó», añadió Largo de Tancur.

Entrega de cuerpos a familias. Fotos JEP

Perseverancia familiar frente a una crisis nacional

Angie Marcela Gañán, sobrina de una de las víctimas, José Leonel Gañán Blandón, compartió el largo camino de su familia: «Mi mamá lleva más de veinte años en este proceso. Hubo momentos en que pensó que no lo íbamos a encontrar, pero decidimos no desfallecer».

Esta entrega se enmarca en una crisis humanitaria de magnitudes profundas. Cifras recientes de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) admiten que al menos ciento treinta y dos mil personas están desaparecidas en Colombia, una cifra que ilustra la escala del desafío.

La UBPD señaló que en Colombia se registran 132.877 personas dadas por desaparecidas en razón del conflicto armado. 108.096 son hombres y 17.618 mujeres.

La magistrada María del Pilar Valencia García destacó que la búsqueda «no es únicamente una obligación del Estado, sino un proceso profundamente humano, sostenido por la perseverancia de las familias». Reconoció el rol decisivo del Resguardo de San Lorenzo en impulsar las acciones y ofrecer un marco espiritual para el retorno de los seres queridos a su territorio.

Entrega de cuerpos a familias. Fotos JEP.

Un crimen persistente y el llamado urgente de la ONU

La labor de las instituciones colombianas se desarrolla en un contexto donde el flagelo no cesa. En abril de 2025, el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada advirtió que, pese al Acuerdo de Paz de 2016, las desapariciones forzadas continúan ocurriendo a diario, utilizadas como «método de terror para controlar territorios». El Comité también alertó sobre la insuficiente asistencia jurídica para las víctimas.

Frente a este panorama, la JEP reiteró su compromiso de trabajar con las miles de familias que aún esperan respuestas. Hasta ahora, afirman que protegieron más de 80 lugares de posible hallazgo en el país.

Entrega de cuerpos a familias. Fotos JEP

Dicen que en lo que va de 2025, esta y otras instituciones lograron la entrega digna de aproximadamente 50 víctimas, un avance simbólico pero crucial frente a la abrumadora cifra total de desaparecidos.

La magistrada Valencia García concluyó que cada restitución, como la de estas ocho víctimas, constituye un acto de reconocimiento de la verdad histórica y un paso hacia la reparación en medio de una de las heridas más profundas del conflicto colombiano.

CI FC/22/12/2025/18:00