CI.- Después de la primera vuelta presidencial, muchas personas se preguntan por qué el candidato de la extrema derecha obtuvo tantos votos. Algunos factores que han impulsado el avance de las derechas dejan enseñanzas para la izquierda.
Pobres que votan a la derecha
La pregunta clave es: ¿por qué tantas personas de clases populares y trabajadoras votan por estos personajes? El filósofo esloveno Slavoj Žižek lo explica así:
«Por lo general, nos identificamos con las debilidades de los demás, no solo ni principalmente con sus fortalezas. Cuanto más se burlaban de las limitaciones de Trump, más la gente común se identificaba con él y percibía esos ataques como una ofensa contra ellos mismos. El mensaje subliminal de las vulgaridades de Trump era: “Soy uno de ustedes”».

Žižek también señala que los seguidores de Trump se sentían incomprendidos y humillados por la actitud paternalista de la élite liberal.
En la misma línea, la filósofa Alenka Zupancic afirma: «Los pobres luchan por los más ricos, como quedó claro en la elección de Trump. Y la izquierda no hace más que reprenderlos e insultarlos».
Irónicamente, las obscenidades y barbaridades por las que critican a estos personajes transmiten un mensaje de autenticidad entre sus seguidores más desinformados. Es decir, los ataques de la izquierda a menudo no causan daño, resultan predecibles y terminan por popularizarlos aún más.

Así, la política se convierte en espectáculo con lógicas similares a las de los influencers: gana quien más atención e interacción digital recibe, sin importar su programa de gobierno ni sus capacidades para gobernar.
Por ejemplo, calificativos como fascistas, misóginos u homofóbicos son conceptos que grandes segmentos de la población desconocen.

La comunicación de lo simple
Investigaciones en psicología social demuestran que el populismo de derecha avanza porque ofrece mensajes o explicaciones sencillas para problemas complejos.
El cerebro prefiere la certeza a la duda. El mensaje simple se conecta con la creación de un enemigo: la guerrilla, el comunismo, la expropiación, etc.
Al ser simple, el mensaje se viraliza con facilidad en redes sociales.
El sesgo de confirmación ocurre cuando una persona interioriza una verdad como propia: después necesita mucha más evidencia para cambiar de postura.
Por supuesto, existen otros factores que potencian estas estrategias, como la marginalidad, el analfabetismo y el acceso limitado al mundo digital.

Disputa en el mundo digital y desmontaje de la propaganda digital
Varios estudiosos señalan que hoy la mayoría de las contiendas electorales se definen en los contenidos digitales difundidos en redes sociales. El político y periodista Pablo Iglesias, del programa La Base, explicó:
«El ejército es el pez; el pueblo es el agua, decía Mao. El agua hoy es, básicamente, un ecosistema digital poblado por millones de seres humanos que hacen scroll para consumir contenidos. Vivimos una época en la que se ha redefinido la atención cognitiva».
Según Iglesias, la izquierda no ha entendido esto y ha dejado ese espacio a la derecha, que impone sus mensajes simples. Al igual que él, otros analistas afirman que las derechas hoy destinan la mayoría de sus recursos a la propaganda digital.

Iván Cepeda
El académico y político español Juan Carlos Monedero se refirió a la reciente campaña de Iván Cepeda:
«A la campaña de Cepeda le ha faltado color, dicen en redes, y también le ha faltado calle. Su campaña se pareció más a una campaña típica de la izquierda, que era justo lo que menos necesitaba alguien tan ubicado en la izquierda como Cepeda».

Operaciones psicológicas de Estados Unidos en redes sociales
Documentos oficiales revelan abiertamente que el gobierno estadounidense interviene en las elecciones del continente a través de agencias de comunicación y marketing digital. Estas agencias llevan a un candidato a la victoria a cambio de millones de dólares.
Por ejemplo, la agencia Numen-Parscale, que llevó a Trump a la presidencia, después asesoró a Nasry Asfura, cuestionado presidente de Honduras, y también al presidente Rodrigo Paz de Bolivia.
En Colombia, una investigación del portal Colombia Check encontró que una misma agencia de marketing digital, propiedad de un funcionario del alcalde Federico Gutiérrez, pagó más de cien millones de pesos en pauta contra Iván Cepeda a través de influenciadores.
Lo llamativo es que estos influenciadores no hablan de política, sino de temas cotidianos como deportes, música o ropa: buscan llegar a otros públicos para, una vez que tengan influencia, difundir mensajes políticos.

Expertos digitales como Julián Macías Tovar también revelaron un plan sistemático en redes sociales: miles de cuentas falsas, creadas en 2011 en otros países y conocidas como troll centers, publicaron vídeos generados por inteligencia artificial contra Cepeda y Petro, y a favor de candidatos uribistas, justo antes de las pasadas elecciones.
Hoy son las elecciones presidenciales en Colombia.
Encontré miles de cuentas falsas publicando vídeos hechos por IA contra Iván Cepeda en trollcenters de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Cuentas creadas en 2011 en otros países activadas el 27 de abril.
Les muestro todo pic.twitter.com/kTez5gTHtI— Julián Macías Tovar (@JulianMaciasT) May 31, 2026
En el caso del Plan Júpiter, se denunció la creación de campañas pagadas contra la izquierda a través de redes sociales. Estas campañas habrían llegado a 17 millones de personas, acumulado 3 millones de interacciones en los 32 departamentos del país y producido más de 40 piezas por semana.
Ángel Beccassino, estratega de campañas políticas, describió estas estrategias como una forma de intervención política basada en emociones: trabajan sobre el miedo, la indignación o la rabia, y amplifican ciertos hechos hasta convertirlos en el eje dominante de la conversación pública.
CI CZ/FC/02/06/2026/12:00

