CI.- Una investigación de la Revista Raya reveló la existencia de un plan en marcha, diseñado desde el uribismo, para manipular la opinión pública y posiblemente coaccionar a trabajadores de grandes empresas. Este entramado involucra a medios de comunicación, empresas y políticos.
El principal cerebro de este plan, que ya está en ejecución, es Jaime Bermúdez, un estratega de comunicación política y figura poderosa que llevó al poder a Álvaro Uribe en su primer mandato.
Bermúdez fue asesor de comunicaciones y luego canciller. Tiene un doctorado en Comunicación y Opinión Pública en Oxford (Inglaterra) y actualmente tiene presencia en poderosas empresas del país como Sura, Carvajal, Constructora Amarilo, Tecnoquímicas y la Universidad de los Andes.
Los hallazgos surgieron cuando Bermúdez, en una reunión de la Cámara Colombiana de Infraestructura de la ANDI, realizada en Cali a principios de marzo, socializó su plan ante los empresarios más relevantes del país.
Sus objetivos eran claros: provocar indignación, incertidumbre y miedo para influir en las próximas elecciones. El plan, que consta de varias fases, incluye instalar narrativas de crisis y responsabilizar al gobierno. Incluso menciona a dos candidatos: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, y siempre oculta los nombres de las empresas que financian el proyecto.

Álvaro Uribe y su candidata Paloma Valencia.
Las alianzas entre empresarios y la extrema derecha
Entre quienes lideran y ejecutan el plan están centros de pensamiento vinculados al uribismo, como Libertank, Origen, el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría, Colombia Construye Confianza y la Unidad de Acción Vallecaucana. Estos son los que imparten los talleres en las empresas, llamados «talleres de democracia», dirigidos a empleados jóvenes de compañías.
Además, los empresarios financian organizaciones no gubernamentales como Proantioquia, Probogotá y Propacífico para captar recursos.
En el último mes se realizaron más de 30 talleres que, en realidad, buscan influir en el voto de los empleados mediante el miedo, la incertidumbre y la indignación. Las empresas que tuvieron talleres el último mes son: Incauca, Club Campestre, Fundación SIDOC, Harinera del Valle, Ingenio Providencia, familia Carvajal, Postobón, Bivien, Sucroal, Nutrium, Harinera del Valle y Pro TerraFood.
«Son organizaciones que se han unido a Júpiter precisamente para formar a los empleados de las empresas en las discusiones de las convenciones sobre lo que está en juego y sobre el tipo de liderazgo que necesita el país», dijo Bermúdez.
Recogieron al menos 7000 millones de pesos hasta marzo, y han servido para influir en más de 40 000 empleados pertenecientes a conglomerados empresariales.
Operaciones psicológicas en redes sociales
Páginas en Facebook con mensajes en contra del gobierno, del presidente y de candidatos como Iván Cepeda, vinculándolos con grupos guerrilleros, también harían parte del Plan Júpiter.
El propio Bermúdez aseguró que, en una de sus conferencias, estas campañas a través de redes sociales han logrado llegar a 17 millones de personas y conseguir 3 millones de interacciones en los 32 departamentos del país. Según él, producen más de 40 piezas a la semana.
Ángel Beccassino, estratega de campañas políticas, describió estas estrategias como una forma de intervención política basada en emociones: trabajar sobre el miedo, la indignación o la rabia, amplificando ciertos hechos hasta convertirlos en el eje dominante de la conversación pública.
Herramientas y empresas
Según Beccassino, esta estrategia de comunicación toma problemas reales, les da un primer plano constante y los convierte en motor de una psicología colectiva de pánico o malestar. Los contenidos son manipulados, tergiversados o simplemente falsos, lo que hace éticamente cuestionable su práctica.
Además, son contenidos diseñados de forma personalizada para llegar a poblaciones específicas, determinadas y segmentadas por empresas como Meta y Facebook, que, como si fueran avisos publicitarios, hacen más efectivos sus mensajes.
Entre otros medios aliados del Proyecto Júpiter están Vahos y Orozco. También usan herramientas como social listening y captación de leads. A esto se suman empresas como Pepper Group Publicidad y Economía para la Pipol, que crean contenido, así como Trending Lab y Bushwick Creatividad.

Juanita León, Mauricio Cardenas y representantes del Banco Santander.
La Silla Vacía y sus conflictos de interés
En medio de sus conferencias, Bermúdez mencionó como aliada a La Silla Vacía, un medio que se autodenomina defensor del periodismo independiente y fiscalizador moral del gremio.
«Tenemos agencias digitales que son Libertank y La Silla Vacía, que nos están permitiendo crecer de manera abrumadora», dijo Bermúdez en una de sus conferencias.
Posteriormente, se conocieron fotografías de una reunión entre el Banco Santander, Mauricio Cárdenas (quien hace parte de la campaña de Paloma Valencia) y Juanita León, directora de La Silla Vacía.
«Estamos con Daniel Gómez y un grupo de inversionistas del Banco Santander, en representación de Paloma Valencia, hablando con franqueza sobre el futuro de Colombia», afirmó Cárdenas en ese momento.
Explicaciones contradictorias de León
Las explicaciones que ha dado Juanita León, fundadora de La Silla Vacía, sobre su relación con el Plan Júpiter han sido contradictorias.
Primero, por teléfono con la Revista Raya, negó cualquier vínculo con el Proyecto Júpiter. Pero luego, mediante un cuestionario, admitió una relación con Bermúdez, quien intervino para que La Silla Vacía obtuviera dos contratos con Probogotá para hacer los «Talleres Democráticos».
La investigación de la Revista Raya analizó los dos contratos que Juanita León adjuntó para sostener que no tenía nada que ver con el Proyecto Júpiter. Sin embargo, en los mismos documentos se menciona expresamente algo que denominan «El Proyecto», y se indica que los contenidos estarán enmarcados en el debate que «inevitablemente dominará la campaña presidencial».
Recibieron 140 millones de pesos a cambio de varias piezas audiovisuales para la serie ¿Cómo llegamos aquí?, dedicada a criticar al actual gobierno.
En una entrevista con Blu Radio, Juanita León volvió a cambiar su versión y terminó por reconocer que los talleres que dicta La Silla Vacía eran ofrecidos por Jaime Bermúdez en el marco del «Proyecto Júpiter».
Al final dijo que los «talleres democráticos» del Proyecto Júpiter no mencionan a ningún candidato ni hacen ningún tipo de proselitismo.

Los negocios de La Silla
En una columna de opinión de la revista Semana, Germán Calderón España, quien además fue abogado de Abelardo de la Espriella, expuso información que evidencia que La Silla Vacía, lejos de ser un medio independiente, hace parte de un conglomerado empresarial cercano al Centro Democrático.
Según Calderón, La Silla Vacía tiene otros negocios además del periodismo, pues está registrada en Miami, lugar donde se encuentran algunos de los mayores emporios del continente. La empresa es propiedad familiar de los León Dub, reconocidos empresarios, dueños de Quala S. A. —una de las cinco empresas de consumo masivo más grandes de Colombia— que incluye Vive Cien y Bonice. También poseen un conglomerado de empresas químicas como Química Comercial Andina, Química Aromática Andina, Marvar Comercial y Resoco.
La directora y fundadora de La Silla Vacía es también accionista de Química Comercial Andina S. A. S., empresa que firmó contratos con Ecopetrol por más de 65 000 millones de pesos entre 2018 y 2023 (gobierno de Duque). León reconoció esto recientemente.
Su familia es cofundadora y accionista de Quala S. A., empresa que en 2018 donó 90 millones de pesos al Centro Democrático.
Entre sus mayores financiadores también están USAID, la Embajada Británica, KAS y la Fundación Ford.

Ciro Ramírez y Paloma Valencia.
La hipocresía
El periodista Julián Martínez, quien en ocasiones anteriores ha sido descalificado por La Silla Vacía por sus investigaciones contra gobiernos del uribismo, criticó: «Mientras fungen como árbitros de la verdad, publican piezas como la de los computadores de Raúl Reyes, un trabajo que, en mi opinión, resulta incompleto y funcional a ciertos intereses».
«Al omitir que el DAS de Álvaro Uribe utilizó esos archivos para perseguir y desprestigiar a figuras de oposición como el hoy presidente Gustavo Petro, Piedad Córdoba o Iván Cepeda, La Silla Vacía dejó de lado elementos clave que prefirió ignorar», enfatizó el periodista.
CI CZ/FC/22/04/2026/18:00

