CI.- El 5 de abril, diversas organizaciones desarrollaron en Cúcuta la Cumbre Nororiental Antipatriarcal, un espacio de encuentro, reflexión política y construcción colectiva protagonizado por mujeres, disidencias sexuales, organizaciones sociales y procesos comunitarios del Nororiente colombiano.

Lejos de los grandes centros de poder, pero en el corazón de territorios históricamente marcados por la violencia, el despojo y el abandono estatal, las organizaciones propusieron en la Cumbre una lectura política clara: El patriarcado no es una expresión aislada de violencia, sino una pieza clave en el engranaje del sistema capitalista y colonial que domina la región.

Una metodología que parte de la experiencia

La jornada, construida desde metodologías participativas, partió de una pregunta central: ¿cómo se expresa la violencia patriarcal en la vida cotidiana?

A partir de esta reflexión, las participantes compartieron experiencias, dolores y resistencias que fueron profundizadas a través de ponencias teóricas, conversatorios por mesas y una plenaria final donde se trazaron conclusiones y acuerdos.

Uno de los elementos centrales de la metodología fue la construcción de un “mapa común”: una herramienta que permitió ubicar los impactos diferenciados que las violencias estructurales, económicas, políticas, culturales y militares tienen en la vida de las mujeres y los pueblos del Nororiente.

 

Una declaración política con énfasis territorial y de clase

El resultado del proceso fue la “Declaración_Política_de_la_Cumbre_Nororiental_Antipatriarcal”, un documento que recoge el diagnóstico colectivo del momento actual y proyecta una hoja de ruta para la organización popular con enfoque antipatriarcal y de clase.

En su declaración, las participantes afirman que la violencia que atraviesa al Nororiente colombiano no es coyuntural, ni exclusiva de un gobierno u otro. Es, más bien, la consecuencia histórica de un modelo de acumulación que combina extractivismo, represión y exclusión social, con una lógica patriarcal que busca controlar tanto los cuerpos como los territorios.

Propuestas para transformar, no para administrar la crisis

Lejos de una lógica reformista, la Cumbre propuso una agenda de transformación, con acciones concretas que van desde la economía popular hasta la disputa del sentido común.

Entre las propuestas más destacadas están:
  • Construcción de una plataforma antipatriarcal desde la economía cooperativa y solidaria.
  • La exigencia de garantías estatales para una vejez digna, anclada en el trabajo comunitario y territorial.
  • Creación de medios de comunicación contrahegemónicos y repertorios culturales que disputen narrativas al poder mediático dominante.
  • Consolidación de mecanismos de justicia popular comunitaria, frente a la impunidad estructural del sistema judicial.
  • El impulso de procesos de memoria histórica de las luchadoras del Nororiente, como base para fortalecer la identidad política popular.
El desafío de articular lo urgente con lo estratégico

Más allá del evento, la Cumbre dejó abierta una convocatoria permanente: organizarse desde abajo, construir poder popular y disputar el rumbo de los territorios frente a un modelo que se sostiene sobre el sacrificio de los sectores más precarizados.

Una de las participantes dijo: “Esta lucha no es solo por nosotras, es por todo un pueblo que resiste y que merece un mundo distinto. No es un adorno ni una moda: es una herramienta para la transformación del sistema”.

La realización de la Cumbre Nororiental Antipatriarcal desde ya es considerada como un hito de articulación política y una apuesta por construir desde la base las condiciones para la justicia social, la equidad de género y la emancipación colectiva.

CI AC/FC/06/04/2025/20:00