CI.- Julieth Morales y Daniela Tobar son dos artistas plásticas de la Universidad del Cauca que expondrán sus obras en la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ARTBO). En sus obras las caucanas reflexionan acerca de la mujer, el territorio y la comunidad.

Además de ser el mayor mercado de arte en el país, ARTBO es un espacio de encuentro para artistas donde convergen curadores, coleccionistas, investigaciones, galerías y obras que pueden venderse por miles de dólares.

Chaaidi

Chaaidi es una palabra en lengua siapidee para referirse al útero de la mujer y es el título de la obra de Daniela Tobar, la cual estará expuesta este fin de semana en la ARTBO.

La obra tiene su origen en un proceso de lucha por la conservación y defensa del territorio de la comunidad del resguardo Calle Santa Rosa en Timbiquí, Cauca.

Esta obra fue hecha de forma colaborativa con las mujeres indígenas. Según su creadora: “Es una forma de pensar el arte, como un medio de defender el territorio, que es afectado por un montón de violencias”.

Daniela Tobar

 

Las mujeres indígenas practican la cestería, una práctica ancestral en la que se tejen fibras de origen vegetal o animal para elaborar recipientes y artefactos. En este caso, se ha elaborado la forma de un útero a base de fibras de árboles como el Chocolatillo Yaré y Tetera.

El útero o “chaaidi” es el centro de la feminidad y a su vez un lugar donde confluyen dolores impuestos, y no naturales vinculados a la menstruación y al parto, que hoy también se reflejan en la contaminación del río y la tierra.

En el tiempo y en el espacio

La obra En el Tiempo y en el Espacio, creada por Julieth Morales, quien es indígena Misak, también surge de un proceso colectivo de lucha y pensamiento de su comunidad acerca de su propósito y pervivencia.

Es resultado de un proceso de varios meses de investigación y creación que ya estuvo en España en importantes escenarios como el Museo Reina Sofía.

Julieth Morales

Según la artista, es: “La búsqueda que tenemos como colectivo es pervivir en el tiempo y en el espacio, a través de las mujeres, de la conversación con ellas y dejar un elemento simbólico, que pueda trascender su materialidad, y que pueda ser ya no un objeto, sino un guardián, un elemento vivo con el que se pueda hablar y conversar”.

Ese elemento es una serie de collares de barro tejidos que Julieth junto a las mujeres de su comunidad crearon para simbolizar parte de su cultura, ritos y creencias.

Los obstáculos para llegar a este espacio

Las artistas dicen que no es fácil venir de la periferia del país a un espacio que de todas formas no es para todas las personas.

Debido a la falta de apoyo y exposición en su región, han tenido en muchos casos que trasladarse y correr con los gastos para poder ser apreciadas en eventos como este.

Por esta misma razón hacen un llamado a prestar atención a las regiones donde existen grandes artistas, pero que quizás no son conocidos ni valorados.

Al igual que manifiestan que, aunque se avanzó en reconocer su labor, queda todavía mucho trecho para que nuevas generaciones y los territorios más olvidados puedan participar de estos eventos.

Igualmente, para ellas es importante la unidad y la autogestión de los artistas emergentes en cada región para abrir espacios más cercanos a lo popular y colectivo y donde las obras trasciendan hacia un propósito político más allá de lo solamente comercial.

 

Críticas

Aunque para los curadores del evento existen varios criterios fundamentales como el recorrido académico y empírico del artista, así como la coherencia del proceso de creación. Una de las críticas que le hacen al evento resaltó que está organizado por y para élites.

Afirman que está presente una élite económica e intelectual de quienes poseen el capital cultural para valorar la calidad de las obras.

En muchas ocasiones este mercado no se diferencia de otros donde solo unos pocos llegan a la cúspide de estar en el top, o ser el artista de moda.

“Es una feria de arte, está pensada en la comercialización, es decir para vender a los artistas que son más visibles en el medio. La forma en que se ha organizado ARTBO es muy colonial, es por pisos. El último piso (quinto) es el piso que está sobre todo, es el VIP, es donde se mueve el dinero, es donde está la gente importante. No ves a toda esa gente del quinto en los otros pisos, sino que pasan de una manera muy desatenta”, dijo Tobar.

Este evento, creado por la Cámara de Comercio de la capital en el 2004, se realizará entre el 25 y el 29 de septiembre en el edificio Ágora de Bogotá.

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