CI – El Concejo de Manizales se reunió de manera extraordinaria para impulsar un proyecto que, de aprobarse, endeudaría a la ciudad por 220 mil millones de pesos, con el fin de atender la emergencia por el terremoto del pasado 10 de agosto. La Alcaldía de Jorge Eduardo Rojas Giraldo contaría con las mayorías necesarias en el Concejo para lograr la aprobación del endeudamiento.. Mientras tanto, las comunidades y organizaciones sociales mantienen el apoyo a los damnificados.

En los últimos días, el Concejo de la ciudad se reunió para impulsar un proyecto que permitiría a la Alcaldía endeudarse por más de 220 mil millones de pesos para atender la emergencia producida por el terremoto del pasado 10 de agosto.

El concejal Hernando Marín, actual presidente del Concejo Municipal e integrante del Partido Liberal, encabezaría el proyecto. Marín es cercano al representante a la Cámara y exalcalde de Manizales, Octavio Cardona, amigo y aliado del fallecido exsenador Mario Castaño, condenado por el caso de corrupción conocido como «Las Marionetas».

Marín afirma que el dinero servirá para la reconstrucción de Manizales y para subsidios de arrendamiento. Sin embargo, las dudas crecen, pues 2026 será un año electoral para la elección de alcaldes, gobernadores y concejales en las regiones.

Falta de claridad sobre el préstamo y su vigilancia

Se desconoce con qué entidad se endeudará la ciudad y, sobre todo, cómo será el proceso de vigilancia que garantice que los recursos se inviertan en la ciudad y no terminen en manos de privados o financien la próxima campaña electoral.

Fuentes consultadas sostienen que aún no es claro qué condiciones tendrá el préstamo ni cuáles serán las destinaciones presupuestales concretas.

Reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto de 2026.

Gobierno y Alcaldía estudian subsidios, pero comunidades denuncian desatención

Hasta ahora, el Gobierno Nacional y la Alcaldía estudian ofrecer subsidios de arrendamiento de hasta tres meses, con especial enfoque en soluciones para el empresariado, como respuesta a la crisis.

Mientras tanto, las comunidades de barrios populares afectados, como El Carmen, sostienen que aún no reciben ayudas. El Puesto de Mando Unificado de las instituciones ha decidido centrar la atención en el barrio Milán y el centro de la ciudad. Las instituciones sostienen que el resto de las zonas presentan afecciones menores.

Dylan Sánchez, de la Corporación para la Educación y la Investigación Popular – Instituto Nacional Sindical (CEDINS), afirma que hasta ahora no existe una caracterización, un diagnóstico o un mapeo concreto y actualizado de las circunstancias que se viven en toda la ciudad y en la zona rural.

Reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

Otras zonas de Caldas también resultaron afectadas

En el departamento de Caldas existirían otras zonas afectadas, como los municipios de Belalcázar o Cañamomo —este último es uno de los resguardos de Riosucio— y allí aún no se sabe con claridad qué tipo de ayuda y solidaridad han recibido las comunidades.

Entre los municipios de Caldas afectados aparecen Palestina, Chinchiná, Villamaría, Viterbo, Belalcázar, Riosucio, Anserma, San José, Risaralda (Caldas) y Manizales. También hubo afectaciones menores en otros municipios de Caldas. El consolidado de datos todavía no ofrece cifras claras.

Reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

Todo indica que el proyecto será aprobado

Todo parece indicar que el Concejo aprobará el cupo de endeudamiento por 220 mil millones de pesos, ya que la Alcaldía tendría las mayorías suficientes para conseguir su aprobación.

Además, la Gobernación de Caldas solicitará a la Asamblea Departamental la autorización para endeudarse por 80 mil millones de pesos y pedirá el desembolso de 113 mil millones de pesos del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET).

“Solo el pueblo salva al pueblo”: Respuesta comunitaria en Manizales

El pasado 10 de agosto, un sismo de gran magnitud sacudió de forma severa varios departamentos como Caldas y a la capital manizaleña, y dejó tras de sí infraestructuras colapsadas, viviendas agrietadas y una estela de angustia en los sectores populares. Sin embargo, en medio del polvo y la zozobra, la respuesta más inmediata y digna no vino de las caravanas oficiales ni de los discursos institucionales: brotó desde la organización de las bases, los sindicatos, las universidades, las organizaciones sociales y las fundaciones comunitarias.

En barrios populares como Bajo Andes, un territorio de laderas pronunciadas e historias tejidas entre el bahareque y la autoconstrucción, la presencia del Estado ha sido a cuentagotas o nula. Mientras la atención médica y la logística gubernamental se volcaron prioritariamente hacia sectores acomodados como el barrio Milán, las comunidades periféricas asumieron la gestión del riesgo, la alimentación colectiva y la remoción de escombros.

Reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

Bajo la máxima popular de que “solo el pueblo salva al pueblo”, líderes sindicales, profesionales de la salud, estudiantes y gestores culturales se articularon en una red territorial para sostener la vida donde la burocracia ha fallado.

A continuación, compartimos las voces e impresiones de tres lideresas que, desde distintos frentes de trabajo, construyen soberanía popular y solidaridad en medio de la emergencia.

Amparo Cardona es trabajadora pensionada del sector de la salud y participante histórica del sindicato ANTHOC del Hospital de Caldas, y quien nos regaló la consigna real y vigente de “solo el pueblo salva al pueblo”. Ella, junto con otras compañeras, desde la cocina comunitaria y el trabajo territorial en el barrio Bajo Andes, analiza la respuesta estatal y el valor de la ayuda mutua.

Amparo Cardona en el barrio Bajo Andes de Manizales. 13 de agosto.

Colombia Informa: ¿Qué está pasando en este sector y cómo se manifiesta la solidaridad comunitaria?

Amparo Cardona: Efectivamente, como indica el lema, solo el pueblo salva al pueblo, y es una consigna real y vigente. Frente a la necesidad que se dio desde el 10 de agosto, cuando sucedió el terremoto, la gente de los diferentes barrios a los que no les pasó nada ha venido aquí a colaborar, a hacer el almuerzo, a brindar el brazo solidario con nuestros hermanos de clase. Los compañeros de la galería, los pequeños comerciantes, han llegado con su pequeña remesa: con papel higiénico, toallas higiénicas, plátanos, cebolla, con todo lo que se necesita. En este barrio, muchos son trabajadores informales que laboran sobre la carrera 23 o la 22 y en este momento eso está cerrado; su forma de ingresos está suspendida y tienen que buscar una forma de sobrevivir.

Reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

Colombia Informa: ¿A qué atribuye la tardanza o ausencia de la administración gubernamental en estos barrios?

Amparo Cardona: Primero, ellos cogieron para el barrio Milán, donde efectivamente hay muchos apartamentos caídos, pero llegan primero a solucionarle el problema a los ricos; esa es una parte, lo otro es la burocracia. ¿Qué nos ganamos con las bodegas y las cuentas llenas de ayudas internacionales si no se llega con oportunidad a la gente? La tramitología y la burocracia impiden que las ayudas lleguen a los barrios más deprimidos como Galán, El Carmen, Bajo Andes, San José, Sierra Morena o Villamaría. Los voluntarios han ido a recoger escombros e incluso a tumbar casas que quedaron al borde del colapso donde no ha llegado la administración.

Mariana Galeano Escobar es una de las mujeres profesionales en el área de la salud que ha buscado brindar apoyo médico a quienes lo perdieron todo; es radióloga y estudiante de Medicina en la Universidad de Manizales. Junto a brigadas universitarias, apoya la atención en salud e insumos para los sectores vulnerables y municipios aledaños afectados por la destrucción de la infraestructura sanitaria.

Colombia Informa: ¿Qué acciones adelantan desde el sector médico universitario en el marco de la contingencia?

Mariana Galeano Escobar: Junto a la Universidad de Caldas y sumándonos los de la Universidad de Manizales, nos reunimos para brindar atención presencial en el coliseo, brigadas en veredas y pueblos y teleconsulta. Además, enviamos donaciones médicas a municipios como El Águila (Valle del Cauca), que se quedaron sin hospital, y grandes donaciones al Chocó, Cali, Dosquebradas y Pereira. Contamos con una farmacia improvisada para dispensar medicamentos a la comunidad y a personas que no han podido acceder a sus droguerías de EPS habituales porque no han abierto debido al terremoto.

Colombia Informa: ¿Cómo ha respondido la ciudadanía y el sector privado en cuanto a la consecución de estos insumos?

Mariana Galeano Escobar: Hemos tenido muchas donaciones de la misma ciudad. La gente viene y nos trae desde un acetaminofén hasta empresas como la farmacéutica MK y Total Químicos, que hicieron aportes muy grandes. La gente voluntariamente, a través de convocatorias en redes sociales, ha traído insumos masivamente. Contamos con la labor activa de médicos graduados, residentes, estudiantes, fisioterapeutas y enfermeros.

Mariana Galeano, radiologa y estudiante de Medicina en la Universidad de Manizales.

Por su parte, Eliana Castaño, arquitecta de la Universidad Nacional y directora de la Fundación Ideamos Conciencia Participativa, junto a Julia Navarro, artista plástica, educadora popular y directora de la Fundación Cultural Viva Arte y Corazón Colombia, analizan el estado del hábitat popular y el impacto del terremoto en las dinámicas del barrio.

Arquitecta Eliana Castaño, en la reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

Colombia Informa: ¿Qué las convoca a volcar su trabajo profesional y comunitario en el barrio Bajo Andes?

Eliana Castaño: Nos trae la memoria constructiva del bahareque y la guadua, y busca llevar esta materialidad a la contemporaneidad y crear espacios comunitarios para consolidar el tejido social, las redes de cuidado y hablar de autoconstrucción y bioconstrucción. En territorios de laderas pronunciadas y en vulnerabilidad, necesitamos fortalecer los lugares de encuentro para que los niños y mujeres no queden dispersos ante la falta de soluciones eficientes de hábitat.

Colombia Informa: ¿Cómo ha sido el trabajo de respuesta ante los daños estructurales provocados por el terremoto?

Julia Navarro: Las escuelas y fundaciones populares nos unimos porque las entidades públicas suelen dejar de lado barrios como Bajo Andes, donde las familias sobreviven del diario. Aquí la Cruz Roja solo atendió dos casas derrumbadas totalmente, pero no ha llegado a viviendas que sufrieron fracturas de paredes o pérdidas de techos. Por eso, como organizaciones, estamos haciendo una recolecta de materiales y apoyo económico horizontal para reparar las casas y garantizar que sean lugares seguros para habitar.

Julia Navarro en las labores de reconstrucción comunitaria. Barrio Bajo Andes, Manizales. 13 de agosto.

La organización popular como garantía de vida

El desastre provocado por el reciente sismo en la capital caldense no solo agrietó paredes y techos; expuso con crudeza las brechas de clase que condicionan la respuesta estatal ante las emergencias naturales. La crisis en Manizales deja al descubierto cómo la segregación urbana determina quién recibe atención inmediata y quién debe esperar a que la burocracia se acuerde de los barrios populares.

Mientras los esfuerzos de la administración pública y los organismos oficiales se concentraron de manera prioritaria en sectores de altos ingresos como el barrio Milán, las laderas vulnerables como Bajo Andes, Galán, El Carmen o Sierra Morena quedaron marginadas. Al parecer, la prioridad del capital vuelve a postergar a las familias que sobreviven del trabajo informal.

Olla comunitaria en el barrio Bajo Andes de Manizales.

Sin embargo, ante el vacío institucional, la respuesta popular emergió como la verdadera red de contención. La confluencia entre sindicatos, el estudiantado universitario, los pequeños comerciantes y las fundaciones culturales demuestra que el tejido comunitario posee una capacidad de organización, acopio y auxilio mutuo mucho más ágil y digna que la tramitología estatal.

Las comunidades esperan que la recuperación de Manizales y las zonas afectadas en la región no quede en promesas ni en soluciones de papel. Exigen una intervención integral que respete la memoria constructiva del hábitat popular, como el uso de la guadua y el bahareque, y que canalice los recursos hacia las organizaciones de base, las verdaderas articuladoras de la solidaridad y la pervivencia en el territorio.

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