9 de ju. CI – “El comunismo era algo de lo que se esperaba buenos o malos resultados, pero que en general no fue interiorizado por los pueblos”. Considerado el mejor historiador del siglo XX, Hobsbawm nació el 9 de junio de 1917 en Alejandría, Egipto en el seno de una familia judía no practicante. Su infancia transcurrió entre Alemania e Inglaterra, país al que llegó con su hermana luego de perder a sus padres en 1930. Estudió y se doctoró en el King College de Cambridge donde integró un grupo secreto de intelectuales llamado Apóstoles de Cambridge, afiliado al Partido Comunista de la Gran Bretaña y el cual dirigió entre 1946 y 1956.
“Podemos tener una economía globalizada, podemos aspirar a una cultura globalizada, tenemos ciertamente una tecnología globalizada y una sola ciencia global; pero de hecho, políticamente hablando, el mundo sigue siendo pluralista, dividido en estados territoriales”.
Un estudioso del marxismo y las estructuras políticas de los siglos XIX y XX, se unió al Partido Comunista en 1936. Trabajó con la publicación Marxism Today durante la década de 1980 y colaboró con la modernización del Partido Laborista inglés. Como historiador centró su análisis y pensamiento en diversos aspectos: el estado-nación, el capitalismo, el marxismo y el movimiento obrero, la tecnificación de la guerra, la lucha entre el anarquismo y el comunismo, la barbarie humana en la edad moderna, la filosofía de la historia y la revolución dual que refiere, específicamente, la transformación del mundo a partir de dos acontecimientos históricos: la Revolución Francesa y la Revolución Industrial como impulsos de la tendencia hacia el “capitalismo liberal”. Así mismo, escribió bajo el seudónimo Frankie Newton (quien fue un trompetista comunista estadounidense) sobre Jazz y Flamenco.
En 1947 obtuvo una plaza de profesor de Historia en la Universidad de Londres y fue profesor visitante en Stanford, Inglaterra, y en The New School for Social Research, Estados Unidos. Prolífico escritor y traductor, por su condición de políglota (sabía inglés, alemán, francés, español, italiano y sabía leer en holandés, portugués y catalán, dejó grandes obras como La era de la revolución, 1789 – 1848; La era del capitalismo; La era del imperio, 1875 – 1914 e Historia del siglo XX (The Age of Extremes en su título en inglés). Murió en Londres el 1 de octubre de 2012, “La injusticia social necesita ser denunciada y combatida. El mundo no se va a arreglar por sí solo”.
CI DM/DM/9/6/2016

