Elecciones 2018

¿Y qué de las mujeres en los lugares de poder?

2 jul. CI. – Recientemente Colombia pasó por dos momentos político-electorales muy importantes, elegimos candidatas y candidatos al Congreso de la República y fuimos parte de una contienda política intensa para la elección presidencial.

Por Adriana De León Hernández*. Por Estos dos momentos fueron claves para generar reflexión y debate sobre la participación de mujeres en política, el resultado, aunque interesante sin ninguna sorpresa positiva, seguimos en la marginalidad con sustanciales dificultades para llegar a cargos de poder decisión y cuando se trata de mujeres, las agendas políticas mantienen y refuerzan los estereotipos de género.

Si, es cierto que hoy la participación de mujeres en política está abierta y nadie refuta el hecho de que podemos acceder a ello. Sin embargo, en primer lugar, esto ha sido como casi todo en materia de género, fruto de la lucha de las mujeres que obliga al derecho ponerse a tono a la exigencia social y como en el caso de Colombia, cuando la norma no cede es la jurisprudencia y la firma o adhesión a Tratados Internacionales la que la actualiza al país [1].

En la reciente conformación del Congreso de la República, La Corporación Sisma Mujer siguiendo los últimos datos arrojados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, nos provee de importante información en cifras sobre la participación de mujeres en política, así:

*Aquí puedes encontrar todas las tablas

De lo anterior interesa destacar y reflexionar sobre algunos números que refleja las cifras; Por un lado tal y como señala Sisma Mujer, entre el periodo legislativo anterior y el reciente, en Colombia las mujeres no hemos estado ni cerca a la cuota del 30% [2] establecida en la ley, haciendo ver casi un sueño llegar a la paridad (50%), así que nos encontramos con agendas legislativas marcadas por intereses socialmente masculinos, y en los debates quienes mas hablen y se escuchen seguirán siendo hombres, así pues una vez más el órgano legislativo estará marcado por un sesgo predominantemente masculino; en estas condiciones la participación equitativa en política de las mujeres está lejos de ser una realidad.

En segundo lugar, podemos ver en los resultados generales de Congreso, que los partidos tradicionales o marcados por una tendencia de derecha [3], tienen en sus numero de curules a 44 mujeres, mientras que los partidos de centro y de izquierda tienen en sus curules a 11 mujeres [4] .

Me atrevo a hacer esta agrupación sin que esto signifique igualdad ideológica entre los partidos. Sin embargo, una cosa es tener una participación general de 55 mujeres en el Congreso y otra que, 44 pertenezcan a partidos abiertamente conservadores, frente a 11 mujeres en Senado y Cámara que hacen parte de colectividades donde hay alianzas importantes, bajo la defensa de básicos principios democráticos como la paz y la diversidad mas allá de sus diferencias, y que tienen clara la #Resistencia en la lucha por la igualdad de las mujeres. Curiosamente en un partido como el Polo Democrático Alternativo que lleva años haciendo parte de las luchas por la igualdad de derechos y libertades, en los dos periodos anteriores (2014-2018 y 2018-2022) las mujeres no han ocupado curul alguna.

En tercer lugar y sin dejar de lado otro escenario fundamental del ejercicio de poder en política, la contienda presidencial de este año en el que a pesar del triunfo una vez más de la derecha, implicó para muchos sectores un nuevo acomodamiento de la política y los intereses de la sociedad. Ahora bien, hablando de mujeres en este periodo presidencial, nos encontramos una vicepresidenta electa que una vez más nos demuestra que el hecho de ser mujer no basta, pues la actual proyección de agenda política de mujer y género liderada por ella, nos pone nuevamente la carga de pilar de la familia, eso sí haciendo énfasis en que la huella del padre es fundamental en la formación de un niño y una niña, cayendo en el enfoque familista heteronormativo, que el aborto es un problema exclusivo de educación y no de derechos, y por supuesto jugando a la férrea idea del partido del presidente electo de trabar los acuerdos de paz, de un conflicto en el que las mujeres son quienes mas han padecido sus horrores.

Es ahí cuando las mujeres de a pie nos encontramos con una gran pared en materia  de garantía de derechos y libertades. La existencia de mujeres en el poder público de manera ascendente no garantiza el ejercicio efectivo de derechos, si las fuerzas políticas que se encuentran allí, están mayoritariamente conformadas por sectores que aun promulgan un enfoque tradicional, familista, que reafirma los estereotipos de género a la hora de discutir sobre derechos de las mujeres, y que por otro lado afianza la discriminación con posturas tradicionales de sus partidos, basados en la política sistemática de la de la precariedad, el despojo, y la reducción en el acceso a derechos y servicios de calidad en materia de salud, educación y trabajo, entonces no estamos obteniendo mucho.

No podemos permitir que la configuración normativa para la búsqueda de la igualdad como la ley de cuotas, sea instrumentalizada por colectividades políticas que ponen a las mujeres de adorno para seguir gobernando según su tradición, llegando estas por cuenta de sus familias políticas (liderada por hombres), como es el caso de parapolíticos y clanes familiares que llevan poniendo en el congreso a sus esposas, hijas y sobrinas.

Ser mujer y acceder al poder público no es garantía de la lucha y defensa de derechos de las mujeres, cuando estas hacen parte de los lugares de privilegio, no porque sean privilegiadas, sino porque hacen uso de este para defender un sistema machista, clasista y racista, en perjuicio de las mujeres pobres, campesinas, madres cabeza de hogar, desempleadas etc. Y peor aun, para seguirnos hundiendo en estereotipos abiertamente discriminatorios que nos ubica como sujetos de segunda categoría.

El derecho tiene un sesgo patriarcal y es hijo de una sociedad tradicionalmente machista, por tanto, para que la ley sea una herramienta efectiva, nuestra labor es volcar y crear derecho desde una perspectiva de género, para esto necesitamos estar en los escenarios que generan cambios y el poder público es uno de ellos, por eso es importante trabajar por el empoderamiento y la elección de mujeres en las ramas del poder público.

La calidad de liderazgos femeninos en los escenarios institucionales depende de nosotras, no solo exigiendo los espacios de participación, sino asegurándonos de elegir mujeres comprometidas en el ejercicio de cambios legales sustanciales, en favor de la igualdad de derechos y libertades.

Ahora bien, no podemos esperar que los cambios se produzcan exclusivamente en los escenarios institucionales, la sociedad como motor de cambio implica que la formación de tales liderazgos se genere desde nuestras colectividades, sean movimientos sociales, estudiantiles, sindicatos, asociaciones, corporaciones, etc., al fin y al cabo, los cambios empiezan en las calles.

*Adriana De León Hernández es Abogada y Feminista. Colaboradora con Colombia Informa para las secciones de Géneros y Política.

[1] Recordemos la sentencia C-355/2006 sobre el derecho al aborto, donde fue la labor de grupo de mujeres abogadas quienes mediante un ejercicio juicioso y de derecho comparado, lograron que la Corte Constitucional realizara cambios constitucionales y legales en materia del derecho al aborto, generaron nueva jurisprudencia sobre el absolutismo del “derecho a la vida” (aplicado solo en contra de las mujeres)

[2] La ley estatuaria 581 de 2000 (www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2017/C-341-17.htm) conocida como la Ley de cuotas señala que que el 30% de los cargos de máximo nivel decisorio deben ser ocupados por mujeres

[3]Resultado de la suma de los partidos: Centro Democrático (10), Conservador (9), Liberal (7), Cambio Radical (6), MIRA (3), de la U (8), Opción ciudadana (1) *Fuente: Tabla No 4 porcentaje de mujeres por partido al número de curules obtenida en el congreso, elaborada por Sisma Mujer

[4] Resultado de la suma de los partidos: Partido Verde (6), Coalición lista de la Decencia (3) y FARC (3)

CI AL/CC/02/07/18/18:30

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