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Violencia Obstétrica: “Todo por lo cual pasamos nosotras las mujeres”

18 oct. CI.- Liliana es una mujer campesina de 29 años. Activa en los procesos de mujeres, a diario construye feminismo campesino, denuncia la violencia obstétrica y reivindica su derecho a ser madre sin someterse a la norma establecida.

Colombia Informa: ¿Cómo le fue con la niña?

Liliana: Me dio lo que llaman depresión post-parto. A lo último, me afectó el sistema nervioso y empecé a tener ese temblor. Pensé que me volvía loca. No me quería acercar a un cuchillo, tenía miedo. Miedo a que si me había vuelto loca podía llegar a matar a la niña. Me llevaron al psiquiatra y me preguntó si quería morir. Le dije que sí. Preguntó si pensaba hacerlo. Le dije que le temía demasiado a mi Dios para hacerlo pero quería morir para dejar de sufrir y dejar vivir a los demás. Eso era lo más difícil: ver que la vida seguía para todo el mundo y una ahí

CI: ¿Y el parto?

L: Usted hubiera visto ese parto. A mí los bebés no me duran en la panza. A los ocho meses salen. Entonces me mandaron a la clínica y ahí me dejaron en sala de espera. Luego la hacen desnudar a una frente a todo el mundo y con ese dolor de parto, en sala de espera, sin camilla ni nada. Yo ya veía luces. Decían que iba a parir a las 10 de la noche y solo eran las 3 de la tarde. Y con esa hambre que tenía.

Le dije al médico y se burló de mí. Me dijo que no vaya a llorar, que me debería dar pena de llorar, que faltaba mucho. Yo sentía como que mi cuerpo hacía fuerza por afuera y me regañaban que no haga fuerza. Ya tenía la cabeza de la niña saliendo entre las piernas pusieron a uno que hace la pasantía a recibir la bebé. Y no la podían hacer llorar porque había pasado tanto tiempo entre las piernas, imagínese.

Todo por lo cual pasamos nosotras las mujeres. Y eso que a mí me fue bien. Yo y la niña salimos bien, pero a muchas de por aca les ha ido peor. En casa con una partera seria mejor. En casa una puede comer, llorar, gritar.

CI: ¿Y conoce otras mujeres que vivieron esa depresión?

L: Me sentía culpable. Salió la niña y no la quería cargar. Pensé que era mala madre pero no me dio esta cosa de quererla así de inmediato. La gente le dice a una que mala madre por no ser amorosa con los niños. Pero hay muchas maneras de querer: estar pendiente, apoyarlos, escuchar sus confidencias. La sociedad nos dice cómo actuar pero hay otras formas y nosotras queremos transformar la sociedad.

CI: ¿Usted quería hijos?

L: No…

CI: ¿Y su compañero?

L: Usted lo hubiera visto hace unos años. No era el mismo. Por el proceso del Coordinador Nacional Agrario -CNA- él empezó a cambiar su visión y fue quien me acercó al proceso de mujeres y a la Junta de Acción Comunal. Él ha cambiado mucho.

CI: ¿Cómo se siente ahora?

L: Mejor. Cuando nació la niña, yo ya estaba enseñada que el otro hijo ya era grande y podía llevármelo a las reuniones. Ahora otra vez en la casa. Por ahora me quedo en el proceso veredal y lo apoyo a él como líder campesino con la casa. Cuando está, él colabora en la cocina pero ya le dije que cuando mis hijos estén más grandes yo quiero meterme más en el proceso y será su turno de apoyar con la casa.

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