Extractivas

Villagarzón: entre el extractivismo y el turismo comunitario

8 dic. CI.- En el departamento Putumayo, la bonanza petrolera realizada en Villagarzón solo ha dejado riqueza para el extranjero. Allí no existe un hospital de tercer nivel, no hay agua potable ni tratamiento de aguas residuales y muchos menos existe una universidad pública. Con licencia del Estado colombiano, multinacionales como Gran Tierra Energy y Emerald Energy han logrado victimizar a miles de familias desde hace 15 años: transformaron el territorio y su población en un campo para la extracción de hidrocarburos.

Colombia Informa recorrió este municipio para conocer el conjunto de afectaciones que evidencian los pueblos del Putumayo y que en el municipio de Villagarzón resalta, debido a esta nueva etapa de colonización fundamentada en la extracción petrolera.

En un evento que reunió a los seis pueblos indígenas que habitan el medio Putumayo, María Mestizo, gobernadora del pueblo Nasa, contó entre lágrimas: “Las multinacionales están talando nuestra vida y la de nuestros hijos. ¿Generar recursos? Eso no es vida. Si la tierra se acaba no vamos a comer papeles, nuestros hijos están desnutridos; Ecopetrol y las multinacionales no lo tienen en cuenta”.

La intervención de las multinacionales genera en los territorios pérdida de soberanía gubernamental[1], y esto sucede en Villagarzón desde hace varios años. El Estado, en función de las empresas Gran Tierra y Emerald Energy, es ajeno a las problemáticas sociales que actualmente motivan los reclamos al gobierno de Iván Duque, que principalmente buscan que el Putumayo sea declarado territorio amazónico y agroalimentario, y no un distrito minero.

En Villagarzón pueblos enteros carecen de una vida indigna y no pueden satisfacer las necesidades básicas, a pesar de que la extracción de petróleo es continua.

Las ‘Comunales’

Sin embargo, desde la Asociación de Juntas de Acción Comunal de Villagarzón -Asojuntas- se ejerce la gobernanza del poder popular, logrando estimular un diálogo entre el pueblo y el Estado para el desarrollo de alternativas económicas que beneficien realmente a las comunidades. En estas propuestas el accionar de las multinacionales se deja de lado; en su lugar, el turismo y la agricultura resaltan la posibilidad concreta para generar ingresos que fortalezcan la identidad y prime el cuidado de este municipio atravesado por la pobreza y la deforestación.

Iván Ruiz, presidente de Asojuntas, es un líder social que ha sido amenazado por luchar contra el extractivismo realizado por las multinacionales Gran Tierra y Emerald Energy. A pesar de que ha recibido varios avisos de muerte por defender su territorio, Iván mantiene una sonrisa cálida y un sentido del humor intacto.

Nos encontrábamos en el Alto Mecaya, ubicado a dos horas de la cabecera municipal, verificando las afectaciones de la actividad petrolera; el sol de mediodía, que ya nos había abrazado durante una hora de caminata, aún pegaba fuerte sobre la tierra color naranja, entonces Iván dijo: “Si no tomamos agua pura, más adelante nos vamos a recalentar y empezaremos a oler a diesel”. Un chiste cruel pero con una base real, pues podía sentirse el olor a petróleo mientras fuimos testigos de que la multinacional Gran Tierra contamina fuentes hídricas con derrames de crudo desde hace cuatro años.

En Villagarzón la debilidad del Estado generó que las empresas presentes tuvieran la responsabilidad en acciones exclusivas del mismo, del Estado social de derecho que constituye la nación. Así, la fiscalía, la seguridad, la protección ambiental, la gestión social, entre otros, ahora están en el marco de una ‘responsabilidad social empresarial’ que incluso incrementa y fortalece la invisibilización, criminalización, represión y judicialización de la protesta social[2].

Iván Ruiz, junto a más de 80 presidentes comunales -vinculados en Asojuntas- tienen clara la situación y, a pesar del  humo generado desde las chimeneas ubicadas en las baterías de explotación petrolera, ven claramente que defender el territorio de la expansión extractivista debe continuar materializando propuestas de alternativas para el desarrollo.

Su próxima manifestación pública será desde Puerto Asís el próximo 14 de diciembre, en la Audiencia Pública: Por la Defensa del Agua y el Territorio, Putumayo Somos Amazonía.

Ecoturismo

En el 2011, antes de que iniciara el proceso de paz entre las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- y el Estado colombiano, 25 de los 32 departamentos reunían la presencia de extracción mineroenergética y de grupos armados insurgentes. El Putumayo era uno de estos departamentos en donde esta pugna se evidenciaba con loa constantes atentados a la infraestructura petrolera.

El conflicto por el control territorial es un capítulo que aún no ha sido resuelto en Villagarzón. Mujeres cuidadoras, hombres sin oficio y una niñez sin educación expresan que la implementación efectiva del Acuerdo de paz entre las FARC y el Estado es necesaria para evitar la expansión de la economía extractivista; lograr una ejecución eficaz de propuestas alternativas para la generación de ingresos en el Putumayo es prioritario que haya la vida digna.

En armonía con lo pactado, la sustitución de cultivos de hoja de coca en Villagarzón vincula ecoturismo en ‘El Salado de los Loros’, un corredor de inigualable belleza natural ubicado a dos horas de la cabecera municipal en carro. Allí en el Bloque San Juan existe una gran biodiversidad, manifiesta a través de sonidos, colores, aromas, texturas y gusto; un delicioso sancocho de gallina fue la manera de recibirnos en la cabaña principal de la reserva ecoturística comunitaria.

Su promotor, Bernardo Caguasangua, explicó: “Si logramos organizar la conservación de aguas, de estos 27 nacimientos de ríos, la lucha comunitaria de 17 juntas asociadas en la Asociación Ambiental de El Salado de los Loros logrará que la cultura, la sociedad, y la política tengan un contexto completo para Villagarzón. Buscamos conocer lo que el departamento y la nación necesitan, y no es el coltán que existe en este río, necesitamos defender nuestra propia vida, el agua, el territorio”.

Así, las comunidades del Putumayo y, específicamente de Villagarzón, continúan en la construcción de alternativas que sean acordes a las necesidades del territorio y de quienes lo habitan; “No más expansión petrolera, Putumayo es amazonía”.

CI JA/MM/ND/08/12/2018/13:00

[1]          Carrión, Diego y Ricardo Sánchez. Pensar las alternativas, imaginas la transición. Economía extractiva y efectos comparados: turismo, petróleo y minería. 2014.

[2]          Romero, César y Ruiz, Francisco. Estado y la reconfiguración regional de nuevos regímenes biopolíticos. 2018.

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