Nuestra América

Venezuela: Mitos y Realidades

27 oct. CI.- ¿Es verdad todo lo que se dice sobre Venezuela? ¿Es una dictadura? ¿Por qué el problema alimentario? ¿Qué tan fuerte es la oposición? ¿Por qué la migración?

Este 24 de octubre, Carlos Luís Rivero, venezolano que ha vivido directamente la odisea en su país durante más de 50 años y desde diferentes espacios, se acercó a varios medios de comunicación alternativa para desmitificar muchas cosas que se dicen de Venezuela a través de los medios de comunicación hegemónicos en Colombia.

Dentro de las ideas claves que compartió, dejó una reflexión fundamental: si bien Chávez, tras su victoria electoral en 1998, lleva a su país hacia una organización mucho más socialista, no todo fue color de rosas.

Con el chavismo Venezuela mejoró su proceso electoral y le dio la posibilidad de acceder a él a las personas que usualmente no votaban porque no tenían identificación o porque no sabían leer y escribir; así como incorporó medios digitales para garantizar la legitimidad de los votos. Situaciones estas que quedan muy lejos de la arcaica realidad del sistema electoral colombiano.

Aun así, Venezuela, y el mismo chavismo, no son un país uniforme y homogéneo. Se puede ver como la población se ha dividido en tres bandos: 1) la población que usualmente no vota, que no va ni por uno ni por el otro, 2) el chavismo y 3) la oposición.

Así mismo, dentro del chavismo hay algunos que son socialistas, otros son antiimperialistas; en fin, no todos comparten las mismas formas de imaginarse el “cómo” pero el esfuerzo más grande es poder mantenerse unidos.

No, Venezuela no es una dictadura

El primero de los argumentos en boca de cualquier colombiano o colombiana es que el Presidente no fue elegido popularmente. Se habla de que hubo fraude electoral pero ninguna prueba sale a luz. Y esto aplica tanto para los cuatro periodos en que Chávez estuvo en el poder como para el actual presidente Nicolás Maduro.

El segundo de los argumentos es que allá no tienen ni papel higiénico. Pero no se puede incriminar al Gobierno de todo lo que está pasando en Venezuela. El tema de desabastecimiento de alimentos posee varias aristas. Según Rivero, hay corrupción fuerte de abastecedores (en su mayoría, privados).

A medio camino los alimentos son revendidos para sacarles ganancia, un kilo de carne, por ejemplo, tiene su precio en correspondencia con el Dolár Today, una tasa que se decide en Cúcuta, Colombia. Este territorio, por demás, es sitio privilegiado de la venta de los alimentos que se producen en Venezuela para los y las venezolanas.

Y las cosas no paran con los altos niveles de corrupción del país vecino. Hay presiones externas al Estado que no están de acuerdo con el camino tomado.

Asedio económico internacional

No seamos inocentes e ignoremos que países como Estados Unidos han visto perder su influencia en este país tras la nacionalización de las empresas en Venezuela. Por lo mismo, una Venezuela socialista molesta mucho.

La inversión extranjera tiene, por ende, en malos ojos al país Suramericano. El nuevo juego es bajar las inversiones y generar inflación. De ahí, podemos ver entonces a los muchos y muchas jóvenes venezolanas que venden bolívares (moneda venezolana) en Colombia como si fueran una curiosidad: las empresas transnacionales han evaluado el valor del bolívar para incrementar la crisis económica y provocar así una rebelión interna.

Sin embargo, la crisis es la madre de las alternativas para una vida digna

En Venezuela comienza a haber un cambio de mentalidad. De un proyecto de socialismo basado en el consumo desmedido que proporciona la renta petrolera, ahora son un país que se las reinventa para alimentarse no ya solo de Coca cola y arepas rellenas, sino de una manera soberana y segura.

La subida del precio de la carne (que se ha incrementado en este último año en un 500 por ciento) ha hecho que la gente deba modificar sus prácticas alimenticias. La agricultura urbana es una de las alternativas que más se desarrollan en este momento. Se promueve el cultivo en las ciudades con el fin de que la comida no sea un obstáculo para salir adelante.

¿Y la oposición?

Es fuerte. En los 180 días de fuerte violencia durante este año, apuñalearon, quemaron y siguieron golpeando a un hombre que iba pasando por una guarimba de uno de los barrios de la derecha solo porque era negro, porque venía vestido humildemente, y porque pensaron que era chavista.

La fuerte organización de las tales guarimbas así como el armamento que utilizaban hacen sospechar que quienes estaban al frente de ellas tenían una previa preparación militar.

Es decir, ¿cada cuánto tiempo vemos que hay protestas, movilizaciones, plantones en Colombia que sí exigen garantías para una vida digna? ¿Aquí esas protestas dejan a los policías muertos o son los policías colombianos los que dejan a quienes protestamos con graves heridas e incluso sin vida? Si no, que lo diga Efigenia Vásquez, la comunicadora popular del pueblo Kokonuko que hace menos de un mes fue muerta a manos del Escuadrón Móvil Antidisturbios mientras cubría una protesta pacífica de su pueblo.

CI YA/PC/27/10/17/07:00

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas Noticias

To Top