Nuestra América

Venezuela busca salidas que no pasen por el sometimiento al Fondo Monetario Internacional

10 sep CI.- El Plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica que lanzó el Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro es un plan ambicioso, del tamaño de la crisis que vive Venezuela. Así lo aseguró Ian Carlos Torres, encargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Bogotá, en un evento de solidaridad con los pueblos de Venezuela y Nicaragua, realizado este viernes 7 de septiembre en el Centro Cultural Simón Bolívar en Bogotá.

El gran reto que parece plantearse hoy el gobierno venezolano es buscar formas creativas para salir de la crisis sin recurrir a medidas como la del gobierno de Mauricio Macri, que hoy le entrega nuevamente la soberanía de la Argentina al Fondo Monetario Internacional- FMI-, despide de un plumazo a 10 mil empleados públicos y cierra 10 ministerios. Venezuela no quiere llegar a eso, pero los obstáculos que enfrenta son inmensos.

El 95% de las divisas venezolanas provienen del petróleo. La nacionalización de Petróleos de Venezuela -PDVSA- impulsada por el presidente Hugo Chávez, permitió cuadriplicar los ingresos de la nación y generar una política redistributiva que beneficio a millones de venezolanos a través de las misiones sociales. Pero esa dependencia se ha convertido hoy en uno de los grandes obstáculos para el proyecto venezolano: “por depender del petróleo estamos atrasados en muchos temas que se había planteado la revolución desde el inicio”, aseguró Torres.

El gobierno de Caracas ha impulsado una serie de medidas fiscales, monetarias, productivas y cambiarias que tendrán repercusiones en la economía, pero también en la política, la cultura y la sociedad venezolanas. A nivel interno, subir el impuesto al valor agregado -IVA- del 16% al 19 % y ampliar la tributación de las grandes empresas, para que el Estado tenga más recursos, y aumentar los salarios de los trabajadores, para garantizar el acceso a la canasta básica, son algunas de estas medidas.

A nivel externo, se propone la creación del Petro, la primera criptomoneda respaldada por un gobierno. El objetivo es sustituir el papel del dólar en la economía venezolana, enfrentando las distorsiones económicas que ha producido la existencia de un mercado paralelo que controla el valor de la divisa desde casas de cambio ubicadas en el extranjero (en ese mercado, un dólar llegó a costar seis millones de bolívares). Con el Petro, moneda respaldada por las reservas petroleras venezolanas (un Petro equivale al precio de un barril de petróleo), el gobierno de Maduro busca evadir el bloqueo bancario que hoy enfrenta, precisamente porque todas sus transacciones internacionales son hechas en dólares. Las criptomonedas, al no estar controladas aun por el mercado financiero internacional, permiten realizar transacciones al margen de los bancos.

Otra de las controversiales medidas es la de eliminar el subsidio a la gasolina: “Venezuela está perdiendo 20.000 millones de dólares al año, producto del contrabando de combustible a países como Colombia, Brasil o las islas del caribe” aseguró Torres. Pero no se trata de poner a los venezolanos a pagar la gasolina a precio internacional, como sucede en Colombia. Lo que intenta esta medida es que el subsidio llegue directamente al venezolano, controlando la distribución de combustible a través de un documento llamado el carnet de la patria, que hoy poseen 18 millones de ciudadanos.

El plan de recuperación implica también un control férreo a los precios de los productos básicos como la leche, la carne, los vegetales y los artículos de aseo, a través de un pacto firmado entre el gobierno y las grandes empresas importadoras, que intenta frenar la especulación desbordada.

¿Tendrán estas medidas un efecto positivo en la economía venezolana? Es temprano para saberlo. La cuestión es que día tras día se recrudece el bloqueo económico, político y comunicativo contra el gobierno de Maduro. Su margen de maniobra es cada vez más escaso. Además, existen serios problemas internos que requieren de una mirada autocrítica: la corrupción, una cultura rentista y consumista que atraviesa toda la sociedad, y una concentración de poder en los estamentos militares, entre otros temas.

CI JP/CC/10/09/18/13:00

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias.

To Top