Un día como hoy

[24 de julio] Simón Bolívar: “El arte de vencer se aprende en las derrotas”

24 jul. CI.- Simón Bolívar es una de las figuras más significativas de América Latina. Fue responsable de comandar los ejércitos patriotas que en la primera mitad del siglo XIX sellaron la independencia del imperio español. Sus pensamientos y aportes políticos y militares continúan siendo motivo de estudio y un legado para las reivindicaciones y luchas de los pueblos.

“Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto”. Bolívar nació en Caracas en un hogar privilegiado. La temprana muerte de sus padres y la importante riqueza familiar le permitió contar con los recursos necesarios para recibir una educación excepcional y realizar constantes viajes por el mundo. Maestros de la talla de Simón Rodríguez y Andrés Bello fueron claves en sus ideas liberales y en su papel de estadista.

La muerte de su joven esposa (1803) lo convirtió en viudo a los 20 años. Este hecho motivó nuevos viajes por el mundo. Durante este recorrido y estando en el Monte Sacro, en la actual Italia, en 1805 juró solemnemente luchar contra la tiranía de España.

Tras regresar a Venezuela fue testigo del creciente sentimiento de agitación social contra el imperio español. Dicha agitación produjo una revuelta el 19 de abril de 1810 que resultó en la declaración de independencia venezolana. Ante el desencadenamiento de la lucha por la independencia, Bolívar, que perteneció a la llamada Junta Patriótica, asumió diferentes tareas que poco a poco lo convirtieron en uno de los líderes de la revolución independentista.

El 13 de agosto de 1811, y bajo las ordenes de Miranda, Bolívar tuvo su bautizo de fuego participando en la batalla de Valencia en la cual los patriotas lograron una importante victoria. De aquí en adelante su vida oscilaría entre la política y la lucha contra el imperio español. Organizó ejércitos, combatió en distintas batallas libradas en diversas regiones de Suramérica; además escribió importantes análisis sobre la situación latinoamericana lo que significó un valioso aporte intelectual.

Bolívar se definió a sí mismo en una carta enviada a Santander en 1825 como un “Hombre de las dificultades”. En varias ocasiones sufrió importantes derrotas y reveses militares y políticos; aun así consiguió reorganizar sus fuerzas y regresar con mayor poder y contundencia.

Organizó y dirigió batallas decisivas como la del Pantano de Vargas y Boyacá (1819) donde consiguió la independencia de Colombia y afianzó la unidad con Venezuela. Posteriormente Bolívar inició la campaña del sur liderando la batalla de Pichincha (1822) que apoyó la independencia definitiva de Ecuador. La batalla de Junín (1824) que liberó Perú. Supervisó y colocó al mando al Mariscal Sucre en la batalla de Ayacucho en 1826, que sellaría la independencia del sur de América y finalizó el control del imperio español en tierra firme del continente americano.

Su gran sueño fue unir en una sola nación a Colombia, Venezuela y Ecuador, las cuales alcanzaron a estar unidas desde 1819 hasta 1830 cuando oficialmente desapareció la llamada Gran Colombia.

Los últimos años de Bolívar resultaron bastante amargos y difíciles. A los problemas entre los pueblos de América Latina, en donde las nacientes burguesías y los terratenientes buscaban mantener sus privilegios, los planes del libertador se vieron incapaces de consolidarse. Recibió traiciones de varios de sus antiguos líderes, incentivados por los propios Estados Unidos. “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar a la América de miserias a nombre de la libertad”.

Bolívar es quizás la figura más importante en el continente Americano. Su grandeza y trabajo por la libertad de los pueblos ha incentivado el reconocimiento en varios países que actualmente intentan desarrollar a sus pueblos desde la reivindicación de sus ideas sobre la liberación latinoamericana.

El libertador murió el 17 de diciembre de 1830 en la quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta. Actualmente es recordado por países como Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, además de otros pueblos que reivindican el ideario bolivariano.

“La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan”.

CI DM/24/7/17/8:00

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