Ciudad

Transmilenio, un sistema que reclama deberes pero no asume compromisos

31 mar CI.- En Bogotá existe una clara concepción de clase para la movilidad. En el transporte público el incentivo de la exclusión social es una característica que Transmilenio, el modelo más utilizado en la ciudad, refleja con su mal servicio. El siguiente análisis contiene las particularidades de la relación, casi obligatoria y ventajosa que tiene Transmilenio con su población usuaria.

De acuerdo con lo establecido en el Proyecto de Acuerdo No. 193 de 2004, “Por el cual se establecen derechos y deberes de los usuarios del servicio Transmilenio y se dictan otras disposiciones”, los y las usuarias tienen el derecho a “recibir el servicio en condiciones de dignidad, calidad, frecuencia e idoneidad óptimas para su uso y goce”. Obligaciones de esta sociedad anónima de transporte público que se incumplen en complicidad con el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa y la Policía, por medio del estigma y judicialización a quienes por el mal servicio que tiene Transmilenio actualmente protestan en las calles.

Condiciones del servicio

Las personas usuarias de Transmilenio pagan el 4° tiquete más caro de transporte público del continente para acceder a un servicio que colapsó por la “saturación de pasajeros, incapacidad para absorber la demanda, altos tiempos de espera y bajas velocidades comerciales”. Y la situación empeora al contemplar que, mientras en Transmilenio existe un promedio de ocho personas por metro cuadrado en cada bus, y 14 en cada estación, a los buses que no pertenecen a esta sociedad anónima se le imponen severas multas por doblar su capacidad de viaje. Es decir, no solo se incentiva el pésimo servicio de Transmilenio sino que se estimula por medio de la ley.

Así mismo, este modelo de trasporte masivo es el más peligroso para las mujeres en el mundo. De acuerdo con el estudio de la Fundación Thomson Reuters, las mujeres usuarias de Transmilenio se sienten permanentemente perturbadas, pues la congestión es la condición objetiva para empujones en entradas y salidas, agresiones físicas y verbales, y muy en particular, de violencia sexual. A noviembre de 2016, los casos reportados, obviando los no denunciados, llevaron a 176 capturas por acoso.

Por otra parte, la inseguridad se destaca en Transmilenio ya que diariamente son capturadas en el sistema entre 10 y 17 personas por robo a celulares. Hasta noviembre de 2016 fueron capturadas 1.700 personas por diferentes delitos. Sin embargo, la respuesta de Enrique Peñalosa es el aumento de agentes de Policía que, como ha sido demostrado, no es sinónimo de mayor seguridad.

Desigualdad como resultado

En Bogotá los estratos 1, 2 y 3 son los que más usan modos no motorizados y el transporte colectivo y masivo, mientras los estrato 4, 5 y 6 hacen la mitad de sus viajes en vehículo particular. No obstante, el uso de Transmilenio por parte de la clase popular no responde a una decisión para satisfacer de manera digna su necesidad de movilizarse sino a una obligación que debe aceptar, y ya está cansada de hacerlo, pues no existe otra posibilidad para transportarse en la capital del país.

Para cualquier persona usuaria de Tranmilenio se estima, en el peor de los casos, que debe caminar entre 5 y 10 minutos para subirse a un bus alimentador; recorrer entre 10 y 15 minutos para llegar a una estación o portal; esperar 15 minutos para realizar una fila que le permitirá subirse a un bus articulado; y posteriormente aguantar que la movilidad de la quinta ciudad más congestionada del mundo determine cuánto más debe estar dentro del bus de Transmilenio. Una condena a las personas de estratos 1, 2 y 3 para realizar viajes en promedio de 67 minutos (el indicador nacional más alto), sumado al promedio de 125 minutos en cada trancón.

Mientras el salario mínimo para 2017 subió 7%, es decir $1.600 diarios, desde el 1° de abril la tarifa de cada pasaje de Transmilenio será de $2.200, lo que empeorará la situación económica de las personas en un país que ocupa el séptimo puesto en la desigualdad mundial y el segundo en Latinoamérica. Colombia registra el cuarto salario mínimo más bajo del continente.

Estigma y criminalización al usuario

Según el Nuevo Código Nacional de Policía cualquier persona que haga uso del sistema de transporte público Transmilenio está obligada a pagar el tiquete de ingreso. De no hacerlo comete un delito social y $197.000 será su multa. Así mismo, el Código plantea una multa para las personas que empujen en la fila por $99.000. Mientras que para Transmilenio no hay sanciones, por lo menos legales, pese al incumplimiento en sus obligaciones relacionadas con el óptimo servicio (digno, frecuente e idóneo).

La explosiva situación del transporte público que vive hoy la capital colombiana tiene que ver con múltiples factores sociales, pero sobretodo económicos y políticos. Como resultado varias son las reflexiones e iniciativas ciudadanas que defienden un modelo de ciudad totalmente diferente al que Enrique Peñalosa tiene para Bogotá, ante la crisis generada y evidenciada por los desaciertos en su intervención de gobierno distrital, y las instituciones como la Policía que frente a los legítimos reclamos de la ciudadanía la estigmatizan y criminalizan.

Datos suministrados por el colectivo Alternativa Popular

CI JA/JA/31/04/17/17:00

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