América del Norte

Las implicaciones del tiroteo en club gay de Estados Unidos

13 jun. CI.- Cerca de 300 personas que disfrutaban la noche de este 11 y madrugada del 12 de junio, en el club ‘Pulse’ en Orlando, Florida, fueron víctimas de un hombre armado que, en un periodo de tres horas, mató 50 personas y dejó 53 más heridas. Este tiroteo pasó a ser el más grave en la historia de los Estados Unidos y ocurrió en el marco del mes del “Orgullo Gay”.

‘Pulse’ es un establecimiento nocturno reconocido por ser un espacio abierto a personas transgénero y de géneros diversos. La noche del ataque tuvo la temática de noche “latina”, por lo que en el lugar había cientos de personas LGBTI de ese origen, según lo demuestra la lista de las víctimas hasta ahora registradas. Los hechos provocaron reacciones de dolor y tristeza de todo el mundo, también acciones de solidaridad ya que la histórica celebración de la resistencia de las comunidades LGBTI fue empañada por el terror.

Luto legalmente inútil

Los 53 heridos necesitan recibir sangre por  lo que la población de Orlando hace filas para donar, con la intención de salvar las vidas de las víctimas que el tirador no logró llevarse.

Por las regulaciones de la Administración de Alimentos y Drogas -FDA-, hombres que han tenido relaciones sexuales con otros hombres en el último año no pueden donar sangre legalmente (antes de 2015 un hombre que había tenido sexo con otro hombre nunca podía donar sangre). Esta restricción existe desde 1983, cuando se presento una crisis de VIH-Sida cuyo impacto más grave cayó sobre la población gay.

Para entonces, la FDA prohibió a los hombres gays donar sangre con la justificación de que era más probable que aquella sangre estuviera contaminada. Tal restricción hace que hoy los miembros de la comunidad gay en Orlando miren a sus compañeros heridos en el hospital y no puedan hacer una cosa tan básica como donar sangre para ayudarlos.

Otra excusa para intensificar la islamofobia

Horas después del ataque se identificó al tirador como Omar Mir Seddique Mateen, un hombre de 29 años que trabajaba en seguridad privada y de origen musulmán. Antes de cometer el ataque, juró su lealtad al Daesh, autodenominado Estado Islámico. Sin embargo, según las investigaciones del FBI, no tuvo conexiones directas con el ataque.

Varios políticos aprovecharon la identidad religiosa del tirador para hacer generalizaciones sobre la población de origen musulmán, justificando estereotipos que acusan a esa población como violenta y homofóbica.

El padre de Mateen declaró que las acciones de su hijo “no tienen nada que ver con la religión […] nosotros nos disculpamos por todos los hechos. No teníamos ninguna idea de esta acción. Estamos en choque como el resto del país”.

Rasha Mubarak, la coordinadora del Consejo de Relaciones Americano-Islámicos -Cair-, en Orlando se manifestó sobre el ataque: “Condenamos este ataque monstruoso y ofrecemos nuestras sinceras condolencias a las familias y seres queridos de todos los muertos y heridos. La comunidad musulmana se une con nuestros compatriotas estadounidenses para repudiar cualquier persona o grupo que intente justificar o excusar un acto de violencia tan abominable”.

Así mismo, la Cair llamó a los miembros de la comunidad musulmana en la región de Orlando para que donaran sangre en solidaridad con las víctimas. El ataque pasó en el marco del festival musulmán “Ramadán”, que dura un mes y está enfocado en la solidaridad y caridad con los menos privilegiados e implica un ayuno desde el amanecer hasta el atardecer.

Florida: un estado con una homofobia institucionalizada

Culpar a los musulmanes de los hechos resulta ser un acto racista, superficial y sinónimo de ignorancia. Históricamente, las personas identificadas como gay, transgénero o de expresiones de sexualidad o género diversas, han sufrido violencia física y cultural: su identidad es sinónimo de enfermedad. En el último año han surgido leyes discriminatorias por parte de la extrema-derecha cristiana.

En Florida específicamente, es legal despedir a un trabajador o negar a alguien el acceso a vivienda por ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero. Además, Florida es uno de los estados donde muchos municipios adoptaron la política de restringir acceso a los baños para las personas transgénero, que plantea su acceso a estos lugares según corresponde a sus órganos sexuales de nacimiento.

Otro tiroteo infame para la historia

Con la suma de 50 muertos, este tiroteo toma el primer lugar en número de muertos en la historia de Estados Unidos. Desde la masacre “Rodilla Herida” y el tiroteo en la Universidad Técnica de Virginia de 2009, que dejó 32 muertos y el tiroteo en la escuela primaria Sandy Hook que dejó 27 muertos, no se presentaba un hecho tan macabro. Otra vez, la tragedia llama a la atención del mundo entero debido al problema de la nación norteamericana con respecto a la violencia y el uso desproporcionado de las armas de fuego.

Solo en el año 2015 hubo más de 300 tiroteos masivos con más de 500 personas muertas y cerca de 900 heridas. A pesar de numerosos esfuerzos para controlar la situación, no existen avances concretos que restrinjan la compra y venta de armas en Estados Unidos, un país donde se valora más el derecho a tener armas (más de 300 millones de armas en circulación de civiles) que el derecho de tener vivienda, salud y educación.

El sujeto de poder tras la falta del avance en legislación de controlar armas es la Asociación Nacional del Rifle, que tiene un lobby fuerte en el Congreso, capaz de frenar cualquier cambio real a las leyes que controlan la venta y compra de armas. Durante los ocho años del gobierno de Barack Obama (2008-2016), el aumento de tiroteos masivos ha sido exponencial: tres de los peores en la historia del país ocurrieron en este periodo de tiempo.

En su discurso en las horas de la tarde, Obama reaccionó: “Hoy se registra el tiroteo más letal en la historia de Estados Unidos. El tirador estaba armado con una pistola y un rifle de asalto poderoso. Esta masacre es otro recordatorio de qué tan fácil es para alguien conseguir una arma que le permita disparar a gente en una escuela, un templo, cine, o club nocturno. Tenemos que decidir si queremos que así sea el país, no hacer nada es una decisión también”.

CI ZP/JA/13/06/16/7:00

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