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“Think tanks”: las organizaciones detrás de la arremetida de la derecha en Latinoamérica (Parte I)

11 sep. Por Brasil de Fato*.- Alejandro Chaufen, un desgarbado argentino americano, ha pasado gran parte de su vida dedicado a combatir los movimientos sociales y los gobiernos de izquierda en Centroamérica y Suramérica, sustituyéndolos por una versión pro empresarial del libertarismo.

En la pasada primavera, Chaufen estuvo rodeado de amigos en el Latin America Liberty Forum 2017, en Buenos Aires, Argentina. Esa reunión internacional de activistas liberales fue patrocinada por la Atlas Economic Research Foundation, una organización sin fines de lucro conocida como Atlas Network (Red Atlas), que Chaufen dirige desde 1991. En el Brick Hotel él festejó las victorias recientes; sus arduos años de trabajo están comenzando a dar frutos, gracias a las circunstancias políticas y económicas, y a la red de activistas que Chaufen se ha esforzado tanto en construir.

“En los últimos 10 años los gobiernos de izquierda usaron dinero para comprar votos, para redistribuir”, dijo Chaufen confortablemente sentado en el vestíbulo del hotel. Pero la reciente caída del precio de la commodities, aliada a escándalos de corrupción, proporcionó una oportunidad de acción para los grupos de Alas Network. “Surgió una abertura -una crisis- y una demanda de cambios. Nosotros teníamos personas entrenadas para presionar por políticas certeras”, observó Chaufen parafraseando al fallecido Milton Friedman. “En nuestro caso, preferimos soluciones privadas a los problemas públicos”.

Chaufen nombró a diversos líderes ligados al Atlas que consiguieron ganar notoriedad: ministros del gobierno conservador argentino, senadores bolivianos, y líderes del Movimiento Brasil Libre (MBL), que ayudaron a derrumbar a la presidenta  Dilma Rousseff, un ejemplo vivo de los frutos del trabajo de la red Atlas que Chaufen testimonió de primera mano.

“Estuve en las manifestaciones en Brasil y pensé: ¡Carajo, aquel joven tenía unos 17 años cuando lo conocí y ahora está ahí liderando la protesta contra Dilma. Increíble!”, dijo empalagado. Para muchos de los miembros de Atlas, Chaufen es una mistura de mentor, patrocinador, fiscal y verdadero símbolo de la lucha por un nuevo paradigma político en sus países.

Un banderazo a la derecha está en marcha en la política latinoamericana, destronando a los gobiernos socialistas que fueron la marca del continente durante buena parte del siglo XXI -desde Cristina Kirchner en Argentina, hasta el defensor de la reforma agraria y popular, Manuel Zelaya, en Honduras-, que implementaron políticas a favor de los pobres, nacionalizaron empresas y desafiaron la hegemonía de los EEUU en el continente.

Esa alteración puede parecer apenas parte de una reconfiguración regional causada por la coyuntura económica, pues la Atlas Network parece estar siempre presente, intentando influencias el curso de los cambios políticos.

La historia de Atlas Network y su profundo impacto en la ideología y en el poder político nunca fue contada de forma íntegra. Pero los registros de sus actividades en tres continentes, como las entrevistas con líderes libertarios en Latinoamérica , revelan el alcance de su influencia. La red libertaria que consiguió alterar el poder político en diversos países, también es una extensión tácita de la política externa de los EEUU -los think tanks (tanques o laboratorios de pensamiento) asociados a la Atlas son discretamente financiados por el Departamento de Estado y el National Endowment for Democracy –Fundación Nacional para la Democracia, NED–, brazo crucial del  soft power (poder suave) norteamericano.

Además, análisis recientes han revelado el papel de los poderosos billonarios conservadores –como los hermanos Koch– en el desarrollo de una versión pro empresarial del movimiento libertario, Atlas Network, que también es financiada por las fundaciones Koch, usando métodos creados en el mundo desarrollado para reproducirlos luego en los países en vía de desarrollo.

La red es extensa, actualmente cuenta con alianzas con 450 think tanks en todo el mundo. La Atlas afirma haber gastado más de 5 millones de dólares con sus aliados en el 2016.

A lo largo de los años la Atlas Network y sus fundaciones caritativas asociadas, realizaron centenas de donaciones para think tanks conservadores y defensores del libre mercado en Latinoamérica, inclusive la red que apoyó al Movimiento Brasil Libre (MBL) y organizaciones que participaron de la ofensiva libertaria en Argentina, como la Fundación Pensar, un think tank de la Atlas que se incorporó al partido creado por Mauricio Macri, un hombre de negocios y actual presidente del país. Los líderes del MBL y el promotor de la Fundación Eleutera -un think tank extremadamente influyente en el escenario posgolpe hondureño- también recibieron financiamiento de la Atlas y hacen parte de la nueva generación de actores políticos que ya pasaron por sus seminarios de entrenamiento.

La Atlas Network cuenta con decenas de think tanks en Latinoamérica, inclusive con grupos muy activos en el apoyo a las fuerzas opositoras de Venezuela y al candidato de centro derechas de las presidenciales chilenas, Sebastián Piñera.

En ningún otro lugar la estrategia de la Atlas fue tan bien sintetizada como en la recién formada red brasilera de think tanks de defensa de libre mercado. Los nuevos institutos trabajaron, y trabajan,  juntos para fomentar el descontento con las políticas socialistas; algunos crean centros académicos mientras otros entrenan activistas y traban un guerra constante contra los ideales de izquierda en los medios de comunicación masivos de Brasil.

El esfuerzo para direccionar la rabia de la población contra la izquierda rindió frutos para la derecha brasilera el año pasado. Los jóvenes activistas del MBL –muchos de ellos entrenados en organización política en los EEUU– lideraron un movimiento de masa para canalizar el descontento popular con un gran escándalo, investigado por una operación bautizada Lava Jato, la cual continúa envolviendo líderes de todos los grandes partidos políticos brasileros, inclusive en la derecha y la centro derecha. Pero el MBL sabe usar muy bien las redes sociales para direccionar la mayor parte de la revuelta contra Dilma, exigiendo su alejamiento y el fin de las políticas de bienestar social implementadas por el Partido de los Trabajadores (PT).

La revuelta –que fue comparada con el movimiento Tea Party debido al apoyo tácito de los conglomerados industriales locales y una nueva red de actores mediáticos de extrema derecha y tendencias conspirativas– consiguió interrumpir 13 años de gobierno del PT y apartar a Dilma del cargo por medio de un impeachment en 2016.

El escenario político del cual surgió el MBL es una novedad en Brasil. Había un máximo de tres think tank libertarios activos en el país desde hace diez años, según Hélio Beltrão, un exejecutivo de un fondo de investigaciones de alto riesgo que ahora dirige el Instituto Mises, una organización sin fines lucrativos que recibió el nombre del filósofo libertario Ludwing von Mises. Él dijo que, con apoyo de la Atlas, ahora existen cerca de 30 institutos agitando y colaborando entre sí en Brasil, como el grupo Estudiantes por la Libertad y el MBL.

“Es como un partido de fútbol; la defensa es la academia, y los políticos son los atacantes. Y ya marcamos algunos goles”, afirmó Beltrão refiriéndose al impeachment de Dilma. El medio campo sería “el personal de la cultura”, es decir, aquellos que forman actualmente la opinión pública.

Beltrão explica que la red de think tanks está presionando por la privatización de los correos, que él describe como una forma de “una fruta lista para ser cogida” y que puede conducir a una ola de reformas más favorables al libre mercado. Muchos partidos conservadores brasileros acogieron a los activistas libertarios cuando estos demostraron que eran capaces de movilizar miles de personas en las protestas contra Dilma, pero todavía no adoptaron las teorías de la “economía del lado de la oferta”.

Fernando Schüler, académico y columnista asociado al Instituto Millenium –otro think tank de la Atlas en Brasil– tiene otro punto de vista: “Brasil tiene 17.000 sindicatos pagos con dinero público. Un día de salario por año va para los sindicatos, que son completamente controlados por la izquierda”. Es decir, la única manera de revertir la tendencia socialista sería superarla en el juego de las maniobras políticas. “Con la tecnología las personas podrían participar directamente, organizando – en WhatsApp, Facebook y YouTube– una especie de manifestación pública de bajo costo”.

Los organizadores de las manifestaciones contra Dilma produjeron un torrente diario de videos en YouTube para ridiculizar al gobierno del PT y crearon una plataforma interactiva para incentivar a los ciudadanos a presionar a sus diputados para que votaran a favor del impeachment.

Schüler notó también que, aunque el MBL y su propio think tank fuesen apoyados por asociaciones industriales locales, el suceso del movimiento se debía parcialmente a la no identificación con partidos políticos tradicionales, en su mayoría vistos con malos ojos por parte de la población. Él argumenta que la única manera de reformar radicalmente la sociedad es revertir el apoyo popular al Estado de bienestar social y trabar una guerra cultural permanente para confrontar a los intelectuales y los medios de comunicación de la izquierda.

Traducción: Colombia Informa.

BdF DM/11/09/17/13:00

*Brasil de Fato -BdF- es un portal de noticias orientado a cubrir procesos políticos, sociales, económicos y culturales a partir de una visión popular de Brasil y del mundo. Nota original:

https://www.brasildefato.com.br/2017/08/14/think-tanks-organizacoes-por-tras-da-guinada-da-direita-na-america-latina/

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