Cultura

[Sobre Cine] Miss Sloane y los hilos invisibles del poder

26 ene. CI.- ¿Qué tomamos como verdad? ¿Qué es justo? ¿Cuál es el límite para llegar a una causa? ¿Estoy entendiendo la película? Estas son preguntas que surgen al ver el thriller político y periodístico Miss Sloane. Filme producido en el año 2016 por John Madden, el nominado director de la Academia norteamericana de cine, quien de la mano de Jessica Chastain como protagonista sabe mantener en suspenso al público, tal y como lo hizo en Interstellar (2014).

Miss Sloane es un largometraje dedicado a los hilos invisibles del poder. Muestra lo despiadada y estratégica que resultan las relaciones, la política o los medios donde se tiene que desenvolver.

Elizabeth Sloane (interpretada por Jessica Chastain) es una mujer hábil, analítica, indiferente, difícil de descifrar e inesperada. Ella se desempeña como una lobista que se gana la vida a partir de estrategias cuestionables éticamente y de la monetización de su retórica, pero cuando llegan a ofrecerle la propuesta de impulsar el proyecto del porte deliberado de armas a partir de la manipulación mediática, decide enfrentarse contra quienes la buscaron y su propio equipo de trabajo. En términos sencillos, ella es como un senador corrupto luchando contra la corrupción.

El largometraje mantiene al espectador a raya con la atención. A pesar de estar siendo bombardeado de información por los giros de la trama, se sorprende de manera recurrente.

Disfrutar de Miss Sloane se convierte en una batalla por anticipar cada jugada,  leer la complejidad de cada uno de sus movimientos. En ocasiones se siente forzada la intención de sorprender, dejan pequeños detalles injustificados que con el paso de la historia buscarán pasar a un segundo plano pero luego desplegara una abrumadora artimaña para explicar porque ese detalle.

El personaje principal es una antiheroína que en medio de su soledad, desconfianza y apatía, despierta el interés y cautiva a un sistema que apremia la corrupción.

Lo bueno: una trama incisiva con diálogos analíticos de críticas a la corrupción, voraz.

Lo malo: los mismos diálogos son muy complejos y tienden a ser difíciles de entender. Muchas veces, para darle un giro a la trama, agregan cabos que buscan sorprender y puede notarse ese esfuerzo fácilmente.

Lo mejor: si uno le se engancha con la trama, no querrá que se acabe a pesar de que dura dos horas.

CI MR/PC/26/01/18/07:00

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