Cultura

[Sobre Cine] El abrazo de la serpiente, un viaje por los ríos de nuestra memoria

5 may. CI.- Fueron más de 80.000 los indígenas asesinados durante el auge de la explotación del caucho en la selva amazónica, entre 1912 y 1929. Karamakate cree ser el único de su tribu (los cohiuano) que sobrevivió a esta masacre- Vive aislado en la selva y guarda un preciado secreto.

Theodor Koch- Grünberg, un explorador alemán pionero de la Antropología y que recorrió estas selvas a principios del Siglo XX, llega aquejado por una enfermedad a pedir la ayuda de Karamakate. Ese encuentro de la historia con la ficción, del colonizador y el colonizado, del salvaje y el civilizado; desencadena un viaje mítico por los inmensos ríos del Amazonas, en busca del abrazo de la serpiente.

El director Ciro Guerra sorprende con este river movie genial. Pero Karamakate no es el Aguirre delirante de Herzog, que se rebela contra dios y el rey para perderse tras la ciudad dorada de los incas, o el capitán Willard atravesando el infierno de la guerra de Vietnam en búsqueda del Coronel Kurtz, en el Apocalipsis Now de Coppola.

Estas son películas de conquistadores que batallan contra las fuerzas ciegas de la naturaleza y la barbarie, contra la selva y los nativos, para hundirse en el corazón de las tinieblas, como en la novela de Joseph Conrad, y enfrentar allí las tinieblas de su propio corazón*. Guerra, por el contrario, nos trae una cinta que reivindica la visión del indígena, del colonizado. Karamakate se enfrenta a los misioneros religiosos de La Chorrera que adoctrinan con el látigo, al alcohol que envilece a su gente, al genocidio étnico y cultural que destruye su mundo.

La civilización trae consigo la violencia que desequilibra el orden social y natural en el que vivían los Tucanos, los Bora, los Uitotos, los Tikunas y los demás pueblos amazónicos. Treinta años después de su encuentro con Theodor Koch-Grünberg, Karamakate es un anciano solitario que llora porque ha olvidado como tostar la coca y preparar el mambe, porque no recuerda lo que significan las pinturas sobre las piedras del río, porque se ha convertido en un ser vacío, sin espíritu.

Hasta que se encuentra con Richard Evans Schultes, un biólogo estadounidense precursor del estudio de las plantas rituales, quien le pide recordar los secretos de su pueblo. Pero para recordar hace falta el mito, y para viajar por el mito hay que abandonar las brújulas, los mapas y los relojes.

Dijoma es el héroe mítico de los uitotos, quien es devorado por la anaconda ancestral y viaje en su vientre por los profundos ríos en busca del origen, del comienzo*. Los pueblos amazónicos piensan el cosmos como una gran serpiente que se desenrosca, y lo representan con una espiral. Por eso no es extraño que ese nuevo viaje que emprende Karamakate, ya convertido en un anciano sabedor, lo regrese al comienzo de esta historia, a su encuentro con Theodor Koch- Grünberg, porque en el mito el pasado siempre está allí, aguardándonos, como la memoria que habita en nuestros sueños.

Hoy, cuando la humanidad se ve abocada a nuevos conflictos entre etnias, religiones y culturas, y resurgen con fuerza racismos y colonialismos, una película como El abrazo de la serpiente muestra como el dialogo intercultural es no solo posible, sino necesario para nuestra sobrevivencia. Finalmente, en los hermosos cerros de Mavecure, que se alzan imponentes sobre las selvas del Guainía, Karamakate develara el último secreto de su tribu como un regalo de los dioses a la humanidad.

CI JP/PC/05/05/18/12:00

Notas:

* Para un análisis de la obra de Joseph Conrad y la visión colonial, ver los planteamientos de Edward Said en su libro Cultura e Imperialismo.

* Para entender la mitología de los pueblos amazónicos, un buen referente es el trabajo del profesor Fernando Urbina Rangel, de la UN.

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