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[Sobre Cine] Ciudad de Dios, o cómo vivir en una favela

3 mar. CI.- Considerada una joya del cine contemporáneo y -sin duda- una de las más relevantes del cine Brasileño de los últimos años, Ciudad de dios (2002), del director Fernando Meirelles, nos muestra con un realismo atroz cómo es la vida en la favela más peligrosa e importante de Río de Janeiro.

Agresiva y rebelde es la historia que Meirelles narra a través de la vida de Rocket (Alexandre Rodríguez) y Zé pequeño (Leandro Firmino). Ambos se ven rodeados desde niños del crimen organizado, el narcotráfico y el abandono social.

A finales de los años 60, Rocket -de solo 11 años- decide que no quiere seguir el ejemplo de su hermano mayor Marreco (Renato de Souza), quien hace parte del Trío Ternura, una banda de jóvenes dedicados al robo y a la extorsión. A pesar de las circunstancias, logra mantenerse al margen de todo esto y se abre paso para lograr el sueño de convertirse en fotógrafo.

Al mismo tiempo, el director nos acerca a Zé Pequeño. Él es el otro lado de la moneda: desde niño solo tiene interés por pertenecer al mundo del crimen. Sus necesidades son de poder y violencia.

Los flashbacks que rompen el esquema lineal, la alta calidad narrativa que desde su inicio nos atrapa reproduciendo sentimientos como el miedo, la angustia y la venganza hacen que este filme -basado en la novela escrita por Paulo Lins- sea atractivo, desgarrador y alucinante.

El director quería toda la naturalidad posible, para lo cual convocó a más de 100 actores naturales (incluido el protagonista). La mayoría de estos había vivido toda su vida en la propia Ciudad de Dios.

Esta obsesión de Meirelles lo llevó a recorrer varias veces la favela en busca de experiencias que le permitieran acercarse más al sitio. Gracias a esto, estuvo encañonado por un niño de no más de 10 años. La situación no pasó a mayores gracias a sus acompañantes. Después de este incidente, el director necesitó un permiso de los narcotraficantes de la zona para poder continuar con el rodaje de la película.

Ciudad de Dios nos lleva a analizar un postulado propio del Cine Latinoamericano: la transformación del hombre debido a su entorno. “Que mi filme ayude a que la favela se convierta en un lugar habitable es mejor que un Oscar”, dijo Meirelles sobre sus intenciones.

La fotografía, a cargo de César Charlone, sitúa a los espectadores en medio de los paisajes más hermosos de esa ciudad brasileña. Muestra de una versatilidad majestuosa.

Nominada a cuatro Premios Oscar en las categorías de: Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Guión Adaptado y Mejor Director. Ganadora por Mejor Montaje en los Premios de Cine de la Academia Británica en el 2002.

Si disfrutan viéndola, no esperen para ver La Virgen de los Sicarios (2000) de Barbet Schroeder, Amores Perros (2000) de Alejandro Gonzales Iñárritu, y La Vendedora de Rosas (1998) de Víctor Gaviria.

CI JV/PC/03/03/18/18:15

1 Comment

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  1. yaid

    03/04/2018 at 9:00 am

    felicitaciones por tus reseñas Jeny, son muy buenas.

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