Conflicto y Paz

Sin confirmar estado actual de periodistas ecuatorianos secuestrados

13 abr. CI.- ¿Dónde y cómo están los tres periodistas ecuatorianos secuestrados? Esa es la incertidumbre que desde anoche nos atormenta. Esta semana comenzó a rodar un supuesto comunicado de un frente de las llamadas disidencias de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- donde afirmaban que los habían asesinado en medio de un operativo de rescate que ordenó uno de los Gobiernos implicados en la zona. Los perpetradores culparon a Quito y al Ministerio de Defensa de Colombia de “no querer salvarle la vida a los detenidos”.

Tal comunicado, firmado por el “Frente Oliver Sinisterra FARC-EP”,  fue desestimado por los Gobiernos de Ecuador y Colombia pues afirmaron que no habían pruebas concluyentes de su veracidad. Pero desde anoche circula por los medios y las redes sociales la noticia de que habrían fotos que confirman el asesinato de los tres miembros del diario ecuatoriano El Comercio.

Que la ropa y los rostros coinciden con los de los ecuatorianos. Que las imágenes que se tienen son de una violencia atroz. Que el Presidente ecuatoriano Lenín Moreno dio un ultimátum de 12 horas (que se cumplían hoy a las 11 de la mañana) para que den pruebas de vida de los tres periodistas. Que si sí están muertos les caerá toda la fuerza de ambos ejércitos, es lo único que se dice ahora.

Y, mientras tanto, ambos Estados solamente dan noticias ambiguas, de alto secretismo, duras amenazas de que pondrán su peso sobre los autores del crimen y muestran evidente incompetencia en el manejo de este caso. Específicamente incompetencia para garantizar la seguridad de la sociedad civil y de la prensa.

Hace 18 días comenzó a circular la noticia de que tres periodistas de Ecuador habían sido secuestrados por una de las disidencias de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- mientras se encontraban investigando el aumento de la violencia en la frontera entre ambos países.

Zona de Conflicto

En Ecuador la sociedad civil se mantiene movilizada en busca de justicia ante este caso y de sus tres compatriotas regresaran a salvo a sus casas; la opinión pública colombiana ha tardado en alarmarse por este hecho. Y esto quizá ha sido ocasionado porque ambos Gobiernos han llamado a la calma en medio de una situación que amerita urgencia.

Desde que las FARC comenzaron su proceso de dejación de armas y abandono de sus zonas de influencia, esos territorios han quedado en medio de un nuevo conflicto por definir quién controla lo que allí sucede: el narcotráfico y todos los otros tráficos que lo acompaña.

Al parecer, la zona de poder de las llamadas disidencias es más grande de lo que el Gobierno colombiano quiere reconocer. Si los periodistas estaban en su territorio, investigando violencia dentro de los límites de Ecuador, ¿por qué las disidencias estaban allá y consideraban que ese era “su territorio” para secuestrarlos y pedir negociación a cambio de liberarlos?

Sucesos como la Masacre de Tumaco, los hechos acontecidos en Magüí Payán o la bomba puesta en la estación de policía de la Provincia de Esmeralda (Ecuador) dejan ver la punta del iceberg de este control que no solo responde al poder de la disidencia de las FARC. El llamado Corredor del Pacífico sigue siendo el mismo espacio de narcotráfico donde -a pesar de que se haya firmado un Acuerdo de Paz con las FARC- no son las fuerzas gubernamentales las que tienen el control.

Ejercicio del Periodismo con Garantías de Vida

“Según el Principio 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, ‘El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada’”, afirmó la Fundación para la Libertad de Prensa -FLIP- (organización que defiende el derecho a la información, la dignidad humana y el trabajo libre de los periodistas colombianos) en un comunicado donde condenó la actuación de ambos gobiernos por su falta de diligencia en proteger la vida de estos reporteros.

“Nueve horas después de que los gobiernos de Ecuador y Colombia conocieran tres fotografías explícitas, las declaraciones públicas de las autoridades de ambos países no son concluyentes sobre la situación del equipo periodístico ecuatoriano”, afirman la FLIP y su par ecuatoriano Fundamendios.

Estas organizaciones defensoras de Derechos Humanos advierten a las autoridades de ambos países que hasta que no se confirme que estas personas se encuentran sin vida, iniciar una acción militar va en contra de las medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“En estas circunstancias -afirman-, un plazo de 12 horas solo expresa incertidumbre y falta de control frente a la situación”.

CI PC/PC/13/04/18/12:00

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