Educación

¡Sean No Bienvenidos, estudiantes de la UdeA!

5 ago. CI.- Andrés* sale de su casa todos los días temprano en la mañana, cargando una mochila que lo supera en altura. Llega a la Universidad de Antioquia -UdeA- en patineta. Se “parcha” en Barrientos, la plazoleta de la U, a organizar sus artesanías y las 10 se dirige a su primera clase en bloque de Biología. A las 12 vuelve al lugar en el que están sus artesanías.

-Compa, bien pueda, mire… -es siempre su saludo.

El martes 1ro de agosto todos los miembros de la comunidad universitaria de la Universidad de Antioquia recibieron en su correo un mensaje en el que la rectoría les daba la bienvenida a la Universidad luego de las vacaciones. En este ponían, claramente, múltiples medidas de seguridad que comenzarían a ser implementadas desde ese mismo día. Entre ellas se retomaba un tema que ha causado conflicto desde hace varios años: las ventas informales.

Dos meses antes, en junio, la rectoría se había pronunciado a la comunidad universitaria presentando una situación de inseguridad e ilegalidad dentro de la universidad, razón por la cual se realizarían algunos cambios en la institución. Se mencionaron algunas medidas de ingreso como la requisa por parte de la seguridad privada -ilegal, según la constitución colombiana- y la prohibición de ventas por parte de los estudiantes.

Este último punto ya se había discutido antes. Se había dado un paro en el 2013. Como resultado, se desarrolló una acción jurídica liderada por el entonces estudiante de Derecho Isaac Buitrago. Esta acción jurídica respondía a la intención de la Administración de la U que pretendía anular las ventas informales tildándolas como falta grave y prohibiendo la apertura de procesos disciplinarios a los estudiantes venteros. El año pasado, el Tribunal Administrativo de Antioquia falló a favor de esta demanda pero aún falta el pronunciamiento final del Consejo de Estado.

La prohibición de las ventas informales tomó por sorpresa a los estudiantes en situación en venta debido a que se encontraban a la expectativa de una reunión con la administración en la que se regularía esta actividad. La reunión se realizó una semana antes de comenzar las clases y en ésta no se llegó a un acuerdo sino que, como afirman los venteros, “la Administración llegó desde el principio diciendo que se prohibirían las ventas informales por parte de los estudiantes”.

Fueron principalmente dos razones las que expuso el Rector: en primer lugar, la “competencia desleal” que había entre venteros y negocios que sí pagan tanto renta como servicios; en segundo lugar, ningún estudiante debía tener la necesidad de vender puesto que los servicios ofrecidos por Bienestar Universitario aseguran la permanencia de éstos en la institución.

Ante esta situación, la Directora de Bienestar Universitario, Adriana Arcila, asegura que a los estudiantes en situación de venta se les ofreció un subsidio durante dos meses y distintos tipos de beneficios como la alimentación y el tiquete estudiantil. “Les hicimos una oferta en servicio de alimentación y un subsidio que va hasta por dos semestres mientras organizan los requisitos que deben cumplir para acceder a otros apoyos… ¿Qué estamos pidiendo? Que a la universidad vengan a lo que vino a hacer cada uno de ustedes: a estudiar”.

Pero ¿estos beneficios ofrecidos responden a las necesidades reales de los estudiantes? Andrés, luego de haber conversado con las y los demás compañeros que se encuentran en una situación similar, afirma que “lo que ellos nos ofrecen no suplen lo que nosotros realmente necesitamos. Sólo es útil para quienes tienen otro tipo de ingreso o reciben ayuda de los papás. Nosotros estamos en otras condiciones donde nos estamos auto-manteniendo. Tenemos que pagar arriendo, servicios, comida, todo”.

Esta semana de comienzo de clases la Universidad le ha abierto las puertas a sus estudiantes mientras estos muestren su bolso. Y se las ha cerrado a los que se encuentran en situación de venta. La prohibición de las ventas informales fue una decisión en la cual no participaron los estudiantes que se ven implicados en ella y que se habían reunido constantemente durante las últimas semanas para exponer sus necesidades y decir a la Administración que, como manifiesta Andrés, “trabajan y estudian, dignifican el trabajo”.

La legalidad de estas decisiones ha sido cuestionada por los estudiantes. Aún más teniendo en cuenta el fallo a favor de la demanda que todavía está en proceso. Isaac Buitrago considera que “las últimas resoluciones rompen totalmente con el orden jurídico de la universidad. Es una extralimitación de funciones del Comité Rectoral que merece, incluso, ser investigada por la procuraduría general. Ellos violentaron el estatuto general y se tomaron atribuciones que no les son dadas”.

*El nombre fue cambiado a petición de la fuente.

CI ND/PC/05/08/17/12:00

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas Noticias

To Top