Laboral

Se multiplican los conflictos sociales y laborales en Cali

19 mar. CI.- Con los fuertes cambios económicos y sociales, producidos por el Plan Pacífico, las huelgas y conflictos laborales se han multiplicado en los últimos meses en la ciudad de Cali y el Valle del Cauca. Los trabajadores del sistema masivo de transporte, de la empresa Chiclets Adams y del Hospital Universitario del Valle, han recurrido a la movilización para presionar cambios en las condiciones laborales que les aquejan.

Según Wilson Sáenz, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores -CUT- en el Valle, “varios conflictos y huelgas se han dado desde el año pasado por el tema de los cierres de las empresas y por las precarias condiciones laborales de los trabajadores”.  En el caso de los cierres, el pasado 14 de marzo se logró solucionar la huelga en la transnacional Mondelez, fabricante de Chiclets Adams, que dio cierre a sus plantas. Mondelez ofreció un plan de retiro voluntario a sus trabajadores que fue rechazado por la mayoría de la fuerza laboral. 

Por otra parte, tras 9 días de ocupación de la Catedral, se logró un acuerdo entre la empresa Unimetro y los trabajadores afiliados a Sintramasivo, quienes pedían el pago de salarios y seguridad social, en mora desde hace tres meses. 

Sáenz afirmó también que los conflictos laborales en Andina de Herramientas continúan y que se aproxima un conflicto generalizado en el sector público, por la presentación de pliegos de peticiones a las administraciones municipales. 

Sobre los problemas en el sector de la movilidad, el presidente de la CUT manifestó que hay conflictos permanentes en Unimetro y Git Masivo, dos de las empresas operadoras: “En estas empresas las condiciones laborales son precarias. No hay pagos a tiempo, no existe seguridad industrial ni dotaciones y las jornadas de trabajo de los conductores superan las 12 y 15 horas; los pocos que cumplen las 8 horas de ley son obligados a trabajarlas en turnos partidos, 4 en la mañana y 4 en la tarde”, afirmó.

Armitage: pañitos de agua tibia

Según Sáenz el alcalde Armitage “no planeta soluciones de fondo sino pañitos de agua tibia al grave problema de movilidad, diciendo que no va a retirar los buses tradicionales, de los cuales quedan muy pocos ya. No hay una propuesta concreta para resolver el problema, así como tampoco tiene interés en regular la actividad de las empresas en la ciudad, las cuales actúan con impunidad en temas de cierres, obligaciones laborales o ambientales, protegidas por el gobierno local y una legislación permisiva”.

Maurice Armitage asegura permanentemente que no es un político, es un administrador que pondrá en orden las necesidades de la población caleña. No obstante, la realidad de conflictos sociales que hoy presentan un notorio aumento, desmiente su tesis: ninguna medida administrativa podrá hacerse sin una política clara de inclusión de los sectores en las decisiones que los afectan.

Un sindicalismo que se moviliza por un nuevo modelo de ciudad

Problemas como el del Hospital y la Universidad del Valle, los desplazamientos de la población en barrios como San Pacual y Sucre, los cierres de industrias, la llegada de empresas de servicios de capital transnacional obedecen, según Wilson Sáenz, a la “implementación a la fuerza del sueño de Armitage de hacer de Cali una metrópoli moderna, un puerto seco funcional al Plan Pacífico, donde se implementen los negocios de la región”.

Frente a esa perspectiva los sindicalistas no ven otra opción que la movilización. Así lo hicieron ver el pasado 17 de marzo, en la jornada preparatoria al Paro Cívico Nacional que se anuncia para mediados de año en el que maestros, trabajadores de la salud, del Sena, entre otros se manifestaron en las calles de la capital del Valle.

CI ES/MP/21/03/16/10:00

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