Nuestra América

Se congela la justicia en Punta Arenas

10 ene. CI.- Mientras se espera el Examen Periódico Universal -EPU- sobre Chile, que se realizará el 22 de enero en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. Mujeres y hombres víctimas de la dictadura chilena en Punta Arenas, esperan justicia desde hace más de 40 años.

Por Elena Rusca*. En diciembre de 2015, 21 mujeres presentaron una querella en contra de torturadores de la época de la dictadura, que siguen encontrando por las calles de Punta Arenas. “Esas personas siguen libres y con una pensión que varía entre los 3 y 4 millones de pesos chilenos por el trauma psicológico de haber sido torturador, cuando los expresos políticos reciben una pensión – la pensión Valech – que varía alrededor de 160.000 pesos, menos del salario mínimo chileno, por haber sido torturado”, denuncia la presidenta de la Agrupación de mujeres, Magda Ruiz Méndez.

Esta pensión que reciben los militares proviene de la armada, la cual es financiada por el gobierno. Al final, es el gobierno chileno el que financia indirectamente la pensión de los militares.

En Punta Arenas existe una agrupación de Mujeres Exprisioneras Políticas, la cual es la primera organización de mujeres que se creó en Chile. Esta organización nació porque cada vez que se trataba el tema de los expresos políticos, solo eran mencionados los hombres, a pesar de las tantas mujeres que, al igual que ellos pasaron por los centros clandestinos de tortura y detención chilena.

Las mujeres que fueron detenidas y torturadas en Punta Arenas decidieron juntarse para dar voz a esta parte de la historia que seguía quedando en el olvido, exactamente el 9 de enero 2015. En los tiempos de la dictadura, las mujeres fueron detenidas en el Regimiento Militar Blindado N°5 Ojo Bueno de Punta Arenas. Otras de ellas fueron encerradas en el Regimiento Caupolicán N°5 de Porvenir.

Es el mundo al revés. Después de más de 40 años aún esperan justicia. Las 21 mujeres que presentaron la querella ya pasaron por las duras entrevistas que buscan averiguar si esas personas sufrieron torturas. Ahora, falta la fecha para el juicio, el cual la organización femenina sigue esperando.

Los hombres que fueron prisioneros políticos en Punta Arenas tampoco obtuvieron justicia por los hechos sufridos: “Mi reparación, según la pensión Valech, es igual a 160.000 pesos chilenos … una reparación que no tiene en cuenta el hecho de que uno cuando era preso y joven, perdió la posibilidad de terminar sus estudios, de haber trabajado, de vivir una vida cotidiana normal … Hasta que no haya verdad y justicia, no puede haber reparación” nos confirma Ricardo Andrade, detenido en la Isla Dawson durante la dictadura, cuando solo tenía 17 años.

Se congelaron los recuerdos en el hielo de la región de Magallanes y de la Antártida chilena: de los varios lugares utilizados por la detención y la tortura de los presos políticos de la dictadura solo uno es oficialmente reconocido como lugar de memoria, y por eso no será destruido.

Colón 636, dirección de la Casa de la Memoria y Derechos Humanos en Punta Arenas, sigue existiendo como un fantasma, en el cual las víctimas recuerdan los hechos dolorosos sobre el pasado de esa región. Un proyecto que quería transformar el lugar en Museo de la Memoria y Derechos Humanos de la región, aprobado por el gobierno anterior, se vio truncado cuando el actual gobierno de Sebastián Piñera retiró los recursos.

La Agrupación de Expresos Políticos de Magallanes fundada entre 1998 y 2000, nos cuentan sobre la lucha que durante varios años sostuvieron para lograr a la construcción de este museo. Ellos tienen vigente la idea de realizar en esa casa un museo que, además de recordar los terribles hechos de la dictadura, pueda recordar el genocidio de las indígenas que vivían en la región de Magallanes y de la Antártica chilena, los Selk’nam y los Tehuelche, entre otros. También, recordar a la Federación Obrera de Magallanes de esta región que fue una de la más grande de la historia, la cual quedó en el olvido, a pesar de tener inscrita al 60% de la población.

Casa de la Memoria y Derechos Humanos en Punta Arenas

El hielo magallánico no puede esconder su pasado y su presente: Punta Arenas tiene 125.000 habitantes y 25.000 de ellos son militares. Estos últimos se encuentran en todos los rincones de las calles magallánicas. “No entendía porque cuando iba a Santiago de Chile me relajaba mucho más que cuando estaba en Punta Arenas”. Comentó la Presidenta de la Agrupación de Mujeres, “Cuando no vi ni un solo milico en Santiago, hay entendí. Son ellos los que me provocan miedo en mi ciudad”. Un miedo como directa consecuencia de haber sido detenida en la dictadura.

Para eliminar este miedo es necesario seguir luchando, para que la verdad, la justicia y la reparación puedan ser una realidad también a 1500 km de la Antártida chilena.

*Elena Rusca es periodista y fotógrafa. Corresponsal de Colombia Informa en Ginebra, Suiza.

CI ER/FC/10/01/2019/11:00

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