Géneros

[Crónica] Porque vivas nos queremos, gritamos nunca más a casos como el de Andrea Romero

20 dic. CI- Desde las 9 de la mañana del 18 de diciembre del 2017, en el centro de comercio de la ciudad, el Paseo Bolívar, Barranquilla se aglomeran en la Fiscalía, mujeres, hombres, niños, niñas, organizaciones sociales, funcionarios públicos, maestros, madres, gentes de todas las circunscripciones a acompañar un grito solidario por Gabriela Andrea Romero Cabarcas y todas las jóvenes abusadas por el violador en serie Levith Rua Rodriguez.

Por Angélica Echeverri*. En días anteriores personas de diferentes sectores se reunieron para organizar el plantón, a través de las redes, personas que se conocían y que no, para acompañar a la señora Luz Divina Cabarcas y para exigir unidos qué cese la violencia de género en la ciudad. Con pitos, pancartas, faldas y pantaletas asistentes demandaron el respeto y la integridad al cuerpo de la mujer, niños y niñas pintaron las calles pidiendo justicia y escribiendo “ni una menos”.

Sobre las 10 de la mañana se tomaron la vía principal de la Fiscalía, en medio de la conmoción dolorosa y exaltante, llegaron medios y más personas, más hombres sumándose en compañía a las mujeres, las personas hicieron una cadena humana alrededor de la Fiscalía con arengas “Fiscalía incompetente, Fiscalía cómplice” la imputación por los cargos que se espera en una próxima audiencia, según declaraciones de la fiscal Ángela Bedoya, será por homicidio agravado y no por feminicidio; las personan exigen con sus cantos que “no haya impunidad”.

Feminicidio ¿Por qué?

Sucede cuando un asesinato se produce a una mujer por serlo, porque se proyecta un poder desde el varón hacía ella, desconociéndole como un sujeto de derechos, cuando se atenta contra la integridad y la vida a causa de ser del género femenino. La ley Rosa Elvira Cely 1761 del 2015 se recreó para proyectar estos casos; esto comprende que no es un simple homicidio, si no que es causada por ser mujer y ejemplifica las condiciones propias que revela el caso de Gabriela Andrea, de las mujeres abusadas por Rúa y de su modus operandi.

De enero de este 2017 a la fecha han asesinado a 41 mujeres en el Atlántico de los cuáles se han comprobado 12 por razones de género, el boletín epidemiológico de Violencia de Género en Colombia del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, detalla que para el 2014 se registraron 810 homicidios de mujeres en Colombia, de los cuáles 38 sucedieron en el Atlántico, en 2015 esa cantidad fue de 670 y en 2016 la cifra llegó a 731: en el atlántico fue de 30 y 43 respectivamente.

El estudio revela que, en promedio, en 2014 se presentaron 2,6 mujeres asesinadas por día, 2,2 en 2015 y 2,4 en 2016 en el país. Las cifras de mujeres abusadas y violadas en el Atlántico es de 685, 690 y 778, de violencia intrafamiliar de 2429, 2349 y 2510 en los años respectivos del estudio, sin mencionar las violencias interpersonales, verbales y demás dónde en la mayoría son perpetrados por conyugues, familiares y personas cercanas a la víctima. Organizaciones de mujeres y de derechos humanos que acompañan el proceso declaran que se valoren y verifiquen estas cifras y comience en el país a condenarse de manera eficaz y se reconozcan las violencias de género al momento de emitir condenas.

Este hecho ha impactado a la ciudad y se demuestra cómo caso tipo frente a la violencia de género para el país; para la semana se proponen diferentes eventos en apoyo y acompañamiento a los familiares de Gabriela, a las mujeres que violó y a todas las que son víctimas en la ciudad y el departamento, se pide a la ciudadanía apoyar en las audiencias y exigir una política frente a las violencias de género contundente.

A las 5 de la tarde, en una solicitud de los familiares, se reúnen en el atrio de la catedral metropolitana de Barranquilla, en frente de la plaza de la paz, vecinos, compañeros del Sena y madres, muchas madres de distintos jóvenes de la ciudad para acompañar a la señora Luz Divina en un duelo que no tiene dimensiones, con pancartas, camisas y globos blancos solicitan una pena ejemplar contra Levith Rua Rodriguez y para la justicia en general.

La madre de Gabriela pide que se le imputen los cargos por feminicidio y se considere la cadena perpetua, la castración química y hasta la pena de muerte, “que tengan que pensar dos veces con la que tienen entre las piernas antes de hacerle daño a una mujer” esta idea de la señora Luz desde su percepción no está muy equivocada de la idea general que circunda la violencia de género, el hombre ostenta un poder sobre la mujer, porque la reconoce vulnerable y sujeto de toda clase de atentos que a su parecer se consideren, esta idea es alimentada cada día dentro del machismo reinante en el mundo, que para el caribe tiene sus matices en la idea del hombre macho.

Ello es lo que viven mujeres como Luz Divina, que en la calle como en el barrio, deben sufrir lo que les gritan y los intentos de hombres conocidos o desconocidos por tocarlas o sobrepasarse, generalmente una salida por el centro de la ciudad, lugar central de la Fiscalía, es común que un hombre pase y te hable al oído, que en un roce rápido alcance a tocarte y te diga un par de cosas en la que te desnudan y te abusan con la palabra.

Comienza la noche y más personas se suman a la compañía de la madre en la plaza, junto a los familiares, el hermano de Gabriela, Jean Franco Romero pide que no se escatime con la pena, que no se avalen rebajas, que no se tenga ninguna contemplación, pide que Rua expresé su perdón y denuncia que la policía solo se reía y enunciaban que estaría con el novio y que no podían ejercer acción con solo estar desaparecida.

La familia ya sabía que no se encontraba con el novio, fue el hermano que desde el celular de su padre (recordando que Gabriela habría dejado su Facebook abierto allí) revisó su información y develó que esta se encontraría con de la Rúa por una promesa laboral, la ineficacia de la policía fue descarada y reinante, ya que para uno de los casos en contra del expolicia, el de la joven Karla de Ponedera, Atlántico ( que sucede cuando Levith en custodia del Inpec, sale por un permiso de 72 horas) de la Rúa intentó violarla, con presencia de otra joven que lo reconoció por su nombre, éste le quebró la mandíbula y la golpeó salvajemente e intentó ultrajarla en presencia de la otra, hasta que llega un hombre que divisa la situación y este se da en fuga; solo hasta la presencia de ese otro hombre este se detiene. Karla Cantillo enuncia que efectúa la denuncia con nombre del sujeto, con reconocimiento de rostro incluso, pero no pasó nada, Gianfranco y su madre piensan que si se hubiera tomado ese caso en cuenta, Gabriela aún estaría salva y con vida.

“La bestia del matadero” fue el nombre que se le comenzó a dar a Rúa por la sevicia con la que cometió sus abusos y porque el lugar de las violaciones colinda con el matadero de Malambo, Atlántico, personas aledañas cuentan que por esas zonas es común ver parejas entrar “con la complacencia o no de las jóvenes” y que en muchas ocasiones han visto a mujeres desorientadas y semidesnudas diciendo que alguien las engañó y abusó de ellas, la naturalización de las violencias parece comprenderse como un tema de costumbres, cuando ya es algo típico, se vuelve parte cotidiana y normalizada del escenario. En las escaleras de la catedral siendo las 7 de la noche, con las luces de navidad en la plaza de la paz, familiares y vecinos declamaron un último adiós a Gabriela pidiendo cese la violencia en la ciudad, se dictamine la pena máxima y se declare un Nunca más.

CI AE/CC/20/12/17/12:08

*Angelica Echeverri es Socióloga, feminista, defensora de derechos humanos, integrante de paz a la calle Barranquilla y colaboradora con Colombia Informa

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