Elecciones 2018

[Opinión] Nuevos liderazgos de la política alternativa

24 feb. CI.- Una nueva generación de líderes y lideresas provenientes de cabildos indígenas y afrodescendientes, asociaciones de víctimas, grupos culturales y ecológicos, insurgencia desmovilizada y otros movimientos sociales de base intentan hoy llegar a los espacios de representación política.

Por Juan Carlos Pérez*. Los obstáculos que deben sortear son muchos. En primer lugar, la desesperanza y el escepticismo que la gran mayoría de colombianos y colombianas sienten frente a la política.

Juvenal Arrieta González, líder indígena Embera adscrito al Movimiento Alternativo Indígena y Social -MAIS- y que aspira a llegar al Congreso por la Circunscripción Especial Indígena, señala como este escepticismo se ha convertido en una actitud cómplice de la gran mayoría del pueblo frente a la clase política.

Más de 20 millones de personas inscritas en el censo electoral no votan. Pero no lo hacen guiados por una actitud abstencionista consciente, sino por la ausencia de una cultura política democrática.

Es por eso que ese escepticismo no se traduce en votos de opinión o movimientos de protesta y termina siendo funcional al sistema. Dignificar la política y fomentar una cultura democrática se convierten entonces en banderas de estas nuevas propuestas.

En segundo lugar, como lo señala Francia Márquez Mina -lideresa afro del Consejo Comunitario Yurumanguí, en el Cauca, y aspirante a la Cámara Especial de Comunidades Afrodescendientes- en muchos territorios estos candidatos alternativos se están peleando las curules contra candidatos asociados a las mafias ligadas con el paramilitarismo, el narcotráfico y los megaproyectos.

Las maquinarias políticas se aceitan con el dinero proveniente de economías legales e ilegales asociadas a la explotación incesante de recursos. Razones por las que la construcción de nuevos modelos de desarrollo y la defensa de mecanismos democráticos como la consulta previa -amenazada hoy por múltiples intereses- están también en la agenda de estas nuevas propuestas.

El contexto no es alentador. El acuerdo firmado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- generó expectativas de Paz que rápidamente se han ido diluyendo.

Luz Marina Bernal, una de las Madres de Soacha, se ha lanzado al Senado por la Lista de la Decencia para darle una voz a las víctimas del conflicto. Esa misma voz fue silenciada por los congresistas que hundieron las Circunscripciones Especiales para la Paz. La defensa de los Acuerdos se convierte entonces en otra consigna de estos nuevos liderazgos.

Entre los mismos movimientos sociales hay desconfianza frente a los procesos electorales, en la medida en que muchos de los líderes y lideresas que han accedido a puestos de representación política terminan olvidando su responsabilidad y obedeciendo a sus propios intereses, o a los de su grupo político.

Mantener y potenciar entonces la movilización social, mientras se da la pelea en los espacios de representación política, es indispensable para lograr los cambios que se requieren.

La “Política” es un juego que tenemos que jugar bajo unas reglas impuestas. Hoy por hoy, cientos de candidatos y candidatas provenientes de movimientos sociales y procesos de base se dan la pela en la arena electoral recorriendo Colombia sin mayores recursos, sin acceso a los grandes medios y, en ocasiones, jugándose la propia vida. Seguir pensando que el problema es que “no hay por quien votar” porque “todos son iguales” es una opción facilista que solo le sirve a los mismos de siempre.

CI JP/PC/24/02/18/09:00

* Juan Carlos Pérez. Dedicado al Periodismo y al Teatro. Ha publicado artículos y reseñas en diferentes revistas y periódicos colombianos. Es colaborador de Colombia Informa-Bogotá.

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