Elecciones 2018

[Opinión] La aséptica política colombiana

7 ago. CI.- Pese a todo, cualquier intento de opinar o explicar la realidad política nacional e internacional se hace, quiérase o no, a partir de una determinada forma de pensar y de actuar en el mundo, donde se ponen en juego ciertos valores y principios que pertenecen a las corrientes políticas de la izquierda y la derecha.

Por Carlos Alfonso Ortíz L*. Sin embargo, ello no remite necesariamente a que se milite en una u otra posición, para eso existen los partidos que, en función de la intermediación política, deben reflejar las diversas aspiraciones de la sociedad. Aunque esa diversidad se ve constantemente amenazada en Colombia por la crisis de los partidos políticos.

Dicha crisis se manifiesta en un primer sentido por una gran pérdida de identidad véase, por ejemplo, la Senadora del partido Liberal Viviane Morales, que contrario a lo que dicta su corriente doctrinaria que se funda en el respeto de los derechos ajenos, de las minorías y las mujeres, la libertad de cultos, la tolerancia, los valores democráticos y muchos otros factores progresistas, esta mujer dentro de las toldas liberales rescata y superpone lo mejor de la doctrina conservadora en la que “Dios es el centro del Universo”.

Seguidamente, en la crisis de los partidos está también el corrosivo oportunismo en el que los representantes políticos, haciendo gala de ruines y soberbios, apelan a adoptar posturas y lenguajes que gozan de ser incoherentes y amañados. Como por ejemplo la Senadora del partido Verde, Claudia López, que lejos de ir acorde con el movimiento ecologista que inspira y fundamenta su partido, como “una expresión de la conciencia social con respecto al deterioro de la calidad de vida en nuestro planeta”, se despacha en acusaciones de “bla, bla, bla” a sus contradictores en la carrera por la presidencia, posando de coherente, pero calla oportunamente ante el desastre medioambiental impuesto por el Sr. alcalde Enrique Peñalosa -su antiguo jefe- en la capital colombiana.

Estos ejemplos se suman a casos como el del partido “Cambio Radical” que, lejos de representar un “cambio”, evidencia captura tras captura, que es más de lo mismo de esa vieja y perjudicial forma de gobernar. Por otro lado, está el “Centro” que, aunque lo intente, no logra desmarcarse de ser de Extrema Derecha. Y un Polo que se reevalúa constantemente de ser una alternativa, al no lograr ubicarse a un extremo de la vieja política, haciendo valer su identidad de izquierda, pero afanosamente se subsume en discursos y prácticas de centro para desmarcarse angustiosamente del fantasmal “Castro-Chavismo”, macartismo impuesto por las derechas.

Así las cosas, es casi total la pérdida de intermediación de las ideas políticas de izquierda o derecha -que reflejan intereses de clase, de mayorías y minorias-. Dando paso a que se superpongan los intereses de las clases minoritarias bajo el rótulo de la “democracia”. En nombre de la cual se han cometido los más horrendos crímenes, al igual que lo hacen en nombre del “cristianismo” o el “islam”.

No importando esto, la mayoría de nuestros políticos, tanto de izquierda como de derecha, han pasado a posar y autoproclamarse asépticamente: demócratas, desmarcándose de cualquier postura ideológica o interés de clase, con mayor énfasis en el sector de la izquierda y con el mayor de los ímpetus cuando tanto unos como otros dicen que representan a los más pobres, es decir, a las mayorías, a las cuales imaginan despolitizadas.

Esta postura no hace bien a un país que quiere salir de ciclos de violencia, pues supone desconocer las distintas apuestas de país que existen, en las que podemos caber todos, porque es dentro de lo diverso que se construye. Las posiciones “desideologizadas” resultan bastante sospechosas y conducen inexorablemente a regímenes populistas, unísonos y autocráticos, donde el bienestar de un pueblo o masa se confunde frecuentemente con el del líder, casi siempre simpatizante de la extrema -derecha o izquierda- que se impone a la fuerza.

CI CO/DM/7/8/17/12:00

*Carlos Ortíz es Politólogo y candidato a Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad Nacional de Colombia, y colaborador de Colombia Informa Medellín.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas Noticias

To Top