Opinión

[Opinión] Gracias a las FARC

Victoria Sandino Delegación de Paz FARC-EP

19 dic. CI.- Gracias a las FARC o mejor dicho, gracias a lo que de ella hicieron o instaron a creer que eran o representaban dentro del imaginario colectivo nacional, es que carreras políticas que no parecían prometedoras, o al menos razonables, tuviesen cabida en un país que requería a lo sumo mejor perfil o dignidades en el juego de la política. A su vez, carreras que representaban renovación y cambio se vieran con una oscura simpatía –sin comprobar en un supuesto Estado de Derecho– a las FARC, lo que rápidamente se convertía en estigmatización, exclusión y, en muchos casos, muerte; solo por recordar el fallo de la Procuraduría en contra de la Dra. Piedad Córdoba.

Ahora, no se puede obviar que esto no obedece simplemente a un cálculo o razonamiento de la necesidad del enemigo, es decir, un fetiche de la élite para culpar de todos los males que aquejan al país, y en el cual omitiéndolo, estaríamos viviendo en un país de leche y miel. Nos referimos propiamente a la estrategia puesta en marcha por las mismas FARC, sin tratar de exculparla, tan básica como la de asestar fuertes golpes militares mostrando un gran despliegue y poderío que se pensaba reflejaría automáticamente en una favorabilidad política en suma y en resta de legitimidad para el régimen. Muy por el contrario el régimen y la élite en sus diferentes niveles –local, regional, nacional– supo aprovechar estas “ventajas” que en la guerra y la política se dan para asestar fuertes golpes de opinión en posicionamientos locales, nacionales e internacionales.

Por ejemplo, quién sino el expresidente Andrés Pastrana para agradecer que después de los duros golpes propinados por las FARC al gobierno de Samper, la apuesta por la Paz con esa guerrilla era una opción. No se puede olvidar que una foto suya, en las selvas del sur del país, con Manuel Marulanda Vélez, ‘Tirofijo’, fue definitiva para ganar las elecciones de 1998.

Seguidamente los atentados, atribuidos con seguridad o no a las FARC, secuestros, las famosas “pescas milagrosas” y otros; en el periodo Pastrana, con un intervalo de un mal diseñado y poco prometedor dialogo de Paz, trajo en la escena política a personajes que como Vargas Lleras, Juan Manuel Santos, Alan Jara, Óscar Lizcano (Padre e Hijo) y Álvaro Uribe Vélez dieran un salto y se posicionaran primero como víctimas y luego como dignos representantes de un país desangrado por las FARC.

No es gratuito que el soporte ideológico y político de estos personajes, en el periodo comprendido entre los años 2002  y 2010, sea tan básico y pernicioso, como presentarse como enemigos originales de las FARC, a quienes gracias a la coyuntura internacional no podían sino ser definidas como terroristas. Así, puede verse que para este mismo periodo hombres de la talla de Armando Benedetti y Roy Barreras –hoy paladines de la Paz– hablaran con vehemencia de la derrota militar de las FARC como única salida.  El Hambre, la Pobreza y la Corrupción eran exiguos políticamente. Pues las FARC fueron mostradas como el gran mal mayor, pese a que las estadísticas demostraban que las muertes por el conflicto armado eran muy inferiores a las muertes por violencia social y delincuencia común en el país.

En años recientes el panorama no dista del anterior, las FARC siguen convertidas en reencarnar todos los males que aquejan la Colombia herida. Excusa o no las FARC sustentan los proyectos más contrarios a un verdadero espíritu democrático, es gracias a las FARC y su “negociación barata” que Santos obtuvo el Nobel de Paz, y posiblemente, es gracias a las FARC o lo que quedes de ellas, que Uribe amedrante con la conspiración Catro-Chavista y se haga elegir nuevamente.

CI CO/DM/19/12/16/10:10

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