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[Opinión] En Medellín se mantienen las mañas políticas en el Presupuesto Participativo

4 dic. CI.- Lo acontecido en las últimas semanas en la ciudad de Medellín sugiere que el rumbo de Planeación Local y Presupuesto Participativo -PLPP- no tendrá mayores variaciones. En la “nueva” metodología para su ejecución, salieron a relucir los vicios politiqueros de algunos “líderes” y una Administración Municipal incapaz de dar respuesta y garantía para que sea un proceso ético, en el que prime la participación consciente y real, la suma de acuerdos y no el voto o la validación.

Por Periódico Mi Comuna 2*. Los Presupuestos Participativos son una parte importante para el desarrollo de la labor comunitaria en Medellín, ya que se trata de parte de la financiación de eventos y procesos y es por esa razón que la discusión sobre el procedimiento para su asignación es centro de interés para la ciudadanía. Al respecto, es necesario decir que faltaron procesos de comunicación y formación sobre los cambios en la metodología y la importancia de la planeación, más allá de la presupuesto en sí. En ese sentido, es poco posible cambiar las dinámicas de participación en los territorios si la comunidad desconoce el Plan de Desarrollo Local, tarea de líderes, organizaciones y Alcaldía.

En lo metodológico, la información para participar de los diálogos sociales y los encuentros preparatorios de los sectores circuló principalmente en la virtualidad y solo unos cuantos días antes, lo que propició que la asistencia fuera escasa. En estos últimos, se conformaban sin mayor claridad comités impulsores compuestos por dos o más habitantes de cada Comuna, una de sus funciones era convocar nuevos postulados para la representación de los sectores poblacionales en el Concejo Comunal de Planeación. Solo algunos de los integrantes cumplieron efectivamente las tareas asignadas.

Entre los encuentros preparatorios para la metodología de la elección y las votaciones de representantes solo pasaron 6 días, en algunos 9, tiempo en el que se debían invitar a nuevas personas para inscribirse y convocar a la comunidad para las votaciones. Algunos sectores decidieron que los puestos de votación debían estar en un solo punto de la Comuna y un día en un horario laboral, generando exclusión, pero también su conveniencia, pues los “líderes” saben dónde y cómo pueden convocar (o manipular) más personas. Algunos sectores lograron ampliar estos puntos, algo que debió suceder desde el inicio.

Los representantes se elegían por votación abierta, algo que consideramos un error, pues debe ser el sector poblacional quién lo haga, así se garantiza idoneidad y legitimidad. La metodología empleada propició la politiquería y la manipulación, pues algunos postulados utilizaron estrategias poco éticas para garantizar votos, no importaba saber qué se votaba, siempre y cuando quedaran elegidos. Así llevaron grupos de colegios, de adultos mayores y otros cuantos, sin ningún ejercicio de formación.

Sumado a esto, en las mesas de votación fácilmente se podía ver cómo algunos responsables de estas sugerían por quien votar y a personas influenciando la elección allí mismo; esto ante la presencia de funcionarios, quienes permitieron este tipo de actitudes. En conclusión, en muchos de los casos, el representante de los sectores no ganó por mérito, conocimiento de los procesos de planeación local y municipal, sino por la capacidad de persuasión y movilización, lo cual no se traduce en votantes conscientes ni líderes capacitados para afrontar los retos de la planeación local.

Luego de las elecciones, la Secretaría de Participación citó con un día de anticipación a la comunidad a los talleres participativos en los cuales se buscaba recolectar insumos para complementar y precisar las ideas de proyecto jerarquizadas en los diálogos sociales. Este espacio tan importante se caracterizó por el afán y la descontextualización, pues para el ejercicio no se tuvieron en cuenta diagnósticos y antecedentes, siendo casi una lista de mercado lo que los asistentes iban pidiendo, esto sin análisis técnico que viabilizara estratégicamente estas propuestas. Finalmente, los proyectos que votará la comunidad, fueron presupuestados por la Administración Municipal a espaldas de la gente, desde el escritorio, sin claridades del contenido, por lo cual, podemos decir que Planeación Local y Presupuesto Participativo, no es local ni participativo.

Compartimos este análisis porque creemos que es posible todavía cambiar nuestras prácticas políticas y exigir un modelo de PLPP que en verdad responda a las dinámicas comunitarias, a partir del consenso, respetando las otras miradas y no desde la improvisación como lo viene gestando la Administración Municipal. Es un llamado a la reflexión y la autocrítica, para que construyamos juntos, como deber ser, un modelo que atienda las necesidades de los territorios y no los intereses de algunos “líderes” y la alcaldía de turno.

MC2 MP/04/12/17/12:00

*El Periódico Mi Comuna 2 es un medio comunitario que surge con la finalidad de construir espacios alternativos de comunicación e información con enfoque social y comunitario, para visibilizar la realidad social de los habitantes de la Comuna 2 de Medellín.

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