Cultura Popular

[Opinión] El fútbol moderno, trampolín político para la derecha

04 mar. CI.- A propósito del deporte más seguido por los colombianos, presentamos algunas reflexiones de su esencia política, puesta al margen de la realidad, las canchas y los equipos pero que, según el opinador, ha resultado siempre como herramienta de la politiquería.

 

Por: Iván René Cardona*. El fútbol es la única religión que no tiene ateos, como dijo Eduardo Galeano en alguna ocasión. Es utilizado como instrumento para acceder al poder por parte de “dirigentes” que no piensan en el gozo de jugar a la pelota, que no piensan en el valor clásico del fútbol, que no piensan en el hincha, en llenar sus bolsillos.

Dirigentes que solo ven al fútbol como una forma de reunir a las masas y aprovechar eso para fines políticos propios o de partidos tradicionales para acceder al poder, dejando en la gran mayoría de los casos administraciones que en la parte social, no son nada incluyentes.

En Italia, por ejemplo, Silvio Berlusconi prometió salvar a la nación de la crisis en Europa a mitad de la década de los 90, el quien sacó al A.C Milán de segunda y lo puso en el recuerdo por ser apodado “el invencible Milán” dijo que así como salvo al Milán de segunda, salvaría a Italia de la crisis. Berlusconi ganó las elecciones, fue primer ministro, no salvo a Italia ya que una coalición política que tiempo después nació y lo hizo, el solo utilizó al A.C Milán, multicampeon del mundo, para escalar una posición de poder.

Tiempo después sale de la escena política y, por una investigación que se inició por un fraude fiscal en su contra, fue condenado a pagar cuatro años de cárcel.

Un caso similar ocurrió en Chile cuando Sebastián Piñera, dueño de la Sociedad Anonima Blanco y Negro que es el grupo de socios dueños de Colo Colo, por lo tanto cacique del equipo con más hinchas en el país y con éxitos deportivos como la Copa Liberadores de 1991. Esto le permitió ser reconocido y tiempo después ganó las elecciones en Chile y la derecha la misma del dictador Pinochet volvió al poder por medio de la democracia: de nuevo el fútbol moderno como trampolín.

El caso de Mauricio Macri es parecido. Fue presidente de Boca Juniors entre 1998-2003, época en la que el equipo consiguió gran reconocimiento al punto de que los hinchas decían: “le ganamos al Real Madrid en Japón, Boca es el mejor del mundo”. Ese mismo Macri tiempo después fue alcalde de Buenos Aires.

Hoy, después de una década de kirchnerismo en el poder, es Presidente de la República Argentina. Nuevamente la derecha utilizando el fútbol como una medio político para llegar al control por medio del Estado.

Colombia no es la excepción. Son muchos los casos que históricamente se ha visto esta práctica, por ejemplo en Barranquilla, Alejandro Char, quien fue elegido alcalde para su segundo periodo de la capital del Atlántico. Recordemos que los Char son dueños de la cadena de supermercados Olímpica y Sao, también son dueños de Junior de Barranquilla, equipo representativo del Caribe que utilizan para promocionar campañas políticas así como sus empresas.

Esto responde a que el capitalismo solo valora lo que produzca ganancia, incluyendo al fútbol. Por lo tanto, debe ser explotado para producir ganancia a partir del dinero del hincha, alejando a las familias por los altos costos de la boletería y prohibiendo la fiesta en la tribuna con banderas y bombos, mercantilizando la pasión que une multitudes y que regocija por el hecho de jugar como niños de barrio soñando con hacer un gol.

Se resalta también lo mucho en común que tienen, por muy casual que sea, la línea política a la pertenecen estas personas. Es curioso que integren partidos políticos de derecha y que sus profesiones, en la mayoría, sean empresarios y que tiempo después de ser parte de la administración de un club de fútbol, pasen a tener cargos políticos de renombre.

Para fortuna de unos pocos y desgracia de muchos, pasará el tiempo y seguiremos viendo este tipo de casos ya que el fútbol actual no es visto como deporte sino como negocio y como entretenimiento. Más “pan y circo” para quienes hacen parte de él. En tiempos modernos, solo la conciencia colectiva de los hinchas logrará cambiar, dar al fútbol el valor que se merece para que no siga siendo utilizado por unos pocos para conveniencia política.

*Iván René Cardona es Barrista, Hincha del Junior y estudiante de sociología de la Universidad Popular del Cesar.

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