Opinión

[Opinión] Crisis de la Justicia

6 mar. CI. – Para nadie es un secreto que la justicia colombiana ha transitado varios periodos de crisis por décadas, manifestadas en la ineficiencia del sistema judicial. Desde la época de la llamada “Violencia” a nuestros días, la justicia colombiana ha mostrado los más altos índices de impunidad del hemisferio.

Por Carlos Alfonso Ortíz*. La congestión en los juzgados y en las cárceles, la gran demora en la diligencia de los procesos, la discriminación entre ricos y pobres que acuden al sistema judicial son muchos de los males que afectan el buen funcionamiento de una de las ramas del poder público, cuyo propósito no es otro que garantizar, proteger y restablecer los Derechos Humanos.

Derechos Humanos que se convierten en retórica en las actuales circunstancias del país, donde cierta impunidad resulta funcional a los círculos más reaccionarios del poder político que se apoyan en las formas más obsoletas de la representación democrática y las más crueles de las prácticas represivas.

Ejemplo emblemático de ello son los afamados casos de corrupción, clientelismo, hurto, delincuencia juvenil y presunto homicidio que no dejan ser titulares de prensa de una semana, que encienden el repudio e indignación de la gente, pero que pronto se apaciguan con otros “escándalos” que prometen ser más reveladores o pomposos. Pero de fondo se resumen en una inoperancia fragante de los ejecutores de la justicia.

Casos como el Carrusel de la contratación, Agro Ingreso Seguro, la Gobernación en la Guajira, Odebrecht, los robos masivos al Sistema Transmilenio, el caso Colmenares, la condena desproporcionada de 6 años de cárcel a un hombre por robar un caldo de gallina y el beneficio de casa por cárcel al empresario Rachid Maluf en el caso Interbolsa no son sino muestras de una crisis de la justicia.

Ahora, con una falsa aureola el nuevo Código Nacional de Policía que se suma a los absurdos intentos de regular los problemas de Convivencia con bolillo, o mejor dicho con multas. Otra manifestación de la estupidez (inoperancia) del régimen de justicia, que insiste en hacer judicialización por todas las conductas humanas; inconcebible y escasamente realizable.

Finalmente se espera que la Justicia Especial para la Paz -JEP- responda al desafío, algo deseable pero poco creíble pues, si la Justicia Regular encuentra en su gran mal la congestión procesal, no entendemos como la JEP podrá superar este bache con lo que se espera sean menos de 6.000 procesos.

CI CO/DM/6/3/17/6:00

*Carlos Alfonso Ortíz es Politólogo y candidato a Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia y colaborador de Colombia Informa Medellín.

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