Opinión

[Opinión] Catatumbo

8 feb. CI.- Es difícil describir lo que significa el Catatumbo. Una tierra con historias cautivadoras que relatan la superación, la lucha y el duelo de muchos campesinos e indígenas que hacen recordar momentos de esperanza y melancolía. Nos hace pensar en el abandono, en la zozobra y en la escasez de oportunidades.

Heyder Hassam Gallego*. Más allá de los medios de comunicación que describen esta tierra Barí como un sector de violencia, pobreza, desplazamiento, cultivos ilícitos y zona estratégica para los grupos armados y delincuencia organizada; el Catatumbo tiene una importancia enorme para el desarrollo social, económico y político del país.

De aquí nacen municipios históricamente importantes para nosotros como nortesantandereanos: Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú. Poblaciones con tradiciones inquebrantables, con acentos y dialectos únicos, con costumbres ancestrales admirables.

Esta es una tierra que va más allá del conflicto. Tiene grandes riquezas y una potencia en desarrollo que permanece en quietud, a espera de que manos campesinas e indígenas se postren en sus montañas, de personas que amen sus ríos y paisajes y su gente alegre. Es una tierra que espera ser apreciada, valorada y defendida.

Por aquí también hay una obsesión de olvido. Quizás existen razones para ello. Ha sido una región olvidada por el Estado y los Gobiernos de turno. El conflicto provocó su segregación. La frontera los alejó. El miedo selló sus caminos y carreteras.

Pero su gente nunca debe ser olvidada, esa es la riqueza del Catatumbo: la calidad de sus habitantes, el carisma de sus campesinos, el conocimiento de sus indígenas, sus variables temperaturas y paisajes y su arquitectura colonial.

A donde vayas siempre habrá gente interesada en contar sus experiencias, en hablar de su tierrita, en enaltecer el orgullo de ser de allá. No importa si han sido víctimas de ese conflicto atroz en el que se han visto involucrados sin razón alguna. Siempre, a pesar de todas las cosas, aman su región y anhelan tener paz, quitarse el miedo, ser libres y felices y, sobre todo, vivir tranquilos.

Montañas, serranías, páramos, mesetas, llanuras, cerros, bosques, ríos, cascadas, cultivos de cacao, café, piña, cebolla y arroz pintan un panorama impresionante. Cualquier escritor, fotógrafo o pintor desearía tener cerca un lugar tan inspirador que te llena de sentimientos y de historias en las que el Catatumbo renace.

CI HG/PC/08/02/18/7:00

*Heyder Hassam Gallego es un joven estudiante de Ingeniería Civil, líder juvenil de San José de Cúcuta involucrado en la defensa del medio ambiente, de los animales, de las causas justas. Admirador de la cultura de los campesinos e indígenas, crítico de las gestiones políticas. Hijo de un policía fallecido por la violencia del país por lo que conoce de cerca el conflicto colombiano.

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