Medio Ambiente

Monocultivo de palma pone en riesgo fuentes de agua del Catatumbo

Habitantes de la vereda Miraflores del corregimiento San Martín de Lobo en Sardinata, Norte de Santander, denunciaron que la tala de bosques para la siembra de monocultivos de palma aceitera, realizada por la empresa Dumien Agroindustrial, ha ocasionado daños en las fuentes de agua para el consumo humano, de los animales y riego de cultivos, lo que además ha significado graves pérdidas económicas.

El corregimiento San Martín de Lobo hace parte de la región del Catatumbo nortesantanderano, zona rica en agua, en bosque, y suelos óptimos para los cultivos. Sus habitantes han vivido fundamentalmente de trabajar la tierra sembrando maíz, plátano, yuca y criando ganando. Sin embargo, las grandes extensiones de cultivo de palma aceitera para la producción de combustible están causando daños ambientales, sociales y económicos que no permiten que los campesinos mantengan su forma de vida.

Raúl Alexis Vargas, habitante de la vereda Miraflores, comentó: “Tengo  33 años y los he vivido en la parcela de mi papá a la orilla de la quebrada Agualinda, que tenía abundante agua.  Esa quebrada bajaba de nivel, pero nunca se secaba. Tenía pozos hasta de 3 metros de profundidad   La razón del daño es una tala de bosque, la tal Dumien Agroindustrial, para sembrar palma. La tala fue de más de noventa hectáreas de tierra,  a cuatro kilómetros en la parte alta donde están todos los nacientes que  se encargaban de surtir la quebrada Agualinda. Éstos fueron rellenados con los escombros de la tala de bosque. Ellos sin duda mataron los nacientes; ya no llega agua a la quebrada. Se redujo  en  un 90%, lo que ocasionó la muerte de peces  como el bocachico y el capitanejo, entre otras especies.

Agregó que las personas afectadas conversaron con el encargado de la finca, pero las respuestas fueron agresivas. Con respecto a la Corporación Autónoma Regional de Norte de Santander (Corponor), Vargas aseguró que “aquí no se cuenta con ellos porque no hacen nada”.
 
Mencionó que la  Dumien Agroindustrial, tras un año de estar en el Catatumbo, no ha empleado a los habitantes de la vereda, al contrario, trae trabajadores de afuera que dicen que ser del municipio de Tibú. Finalmente sentenció: “En este momento los habitantes de la vereda no tenemos agua para el consumo humano, nosotros en este momento tenemos una casita con un socavón para sacar el agua”.

La presidenta de la Junta de Acción Comunal de la vereda Miraflores, Lucía Rincón, manifestó su preocupación por la situación. “Terrible lo que está sucediendo, ya se secaron todas las cañadas, ya quedaron totalmente destruidas, ya no nos llega agua corriente, ahora nos toca hacer pozos para extraerla, no podemos tomar de esa contaminada. Con la destrucción de los caños de agua que llegaban a la quebrada Agualinda y  la contaminación de la quebrada, se están afectando por lo menos a 20 familias, a los animales que toman el agua y los cultivos que hay sembrados en las fincas.

Además afirmó que donde vive no llega agua y que la autoridad ambiental conoce la situación: “Desde hace unos ocho meses para acá se me han muerto unas doce reces por falta de agua, los animales muertos pueden tener un  valor aproximado de diez millones de pesos. El caso lo conoce Corponor , pero no han hecho nada, aquí se siguen destruyendo las cañadas y el problema de agua sigue y se agrava”.

Por su parte, Bernardo Contreras, habitante de la vereda Miraflores y quien también se ha visto afectado comentó que  hace 34 años la quebrada Agualinda, tenía abundante agua. “Hoy día da tristeza porque ya no corre agua por esta zona”, comentó

Contreras atribuyó la escases se agua, como los otros afectados, a la excesiva tala de bosque para sembrar palma aceitera . Desde hace unos 8 años, cuando llegó la palma, se empezó a ver la sequía de los caños en la vereda Miraflores. “La finca donde vivo era de mi abuelo. Nosotros tenemos ganado y nos vemos afectados porque ya los animales están tomando el agua contaminada, el caño de donde toma agua el ganado ya está contaminada por los daños producidos cuando deforestaron la zona, para siembra de palma aceitera”, aseguró Contreras.

La comunidad tiene como propuesta hacer una siembra masiva de árboles en los caños que se dañaron y la quebrada Agualinda.

Ante la situación, los campesinos convocaron una reunión el pasado 20 de  agosto para hablar del tema. A pesar de la invitación hecha al  alcalde de Sardinata, Carlos Andrés Pérez; al de Tibú, Gustavo León Becerra; al personero de Sardinata a Corponor y a Ecopetrol, ninguno de ellos se presentó ni dieron explicó los motivos de su ausencia.

En diálogo con Colombia Informa, Aquiles Téllez de la vereda Rio Nuevo del Municipio de Tibú aseguró que la actitud indiferente del gobierno local se debe a que “ellos deben tener sus intereses personales allí. Como toman el agua embotellada, no les interesa lo que nosotros estamos viviendo, no solamente en Miraflores, sino en todo Tibú. Todos tenemos la misma problemática, los grandes cultivadores son extranjeros, hasta el mismo alcalde tiene sembradas más de trescientas hectáreas con palma.

Para Téllez, existen otras afectaciones derivadas del monocultivo de palma, no sólo el desabastecimiento del líquido vital. Aseguró que en su parcela, el ganado debe tomar agua contaminada porque “a la palma se le aplican muchos químicos que van a los ríos y caños. Los animalitos toman de esa agua y nosotros mismos la tomamos así. Se me han muerto tres reces porque han tomado el agua del caño, eran vacas que producían leche, pueden costar unos tres millones de pesos”. Aseguró que nadie responde por esos daños y que la única respuesta de los productores de palma es que sus cultivos sí dejan ganancias: “Si da tanta plata, ¿por qué no responden por los daños?” culminó.

Sobre posibles soluciones al problema del cultivo de palma, Téllez dijo: “nosotros esperamos que se arreglen las cosas. El señor que cometió el  delito de acabar con el agua y con un poco de animalitos, debe tomar conciencia. Ojalá no sigan haciendo esos daños en otras partes del territorio, que paren la siembra de esa palma, nosotros como habitantes de aquí somos dueños de estas tierras y sentimos las cosas que nos caen, el sol, el verano y nos siguen haciendo daño”.

Finalmente hace una reflexión: “nosotros pensábamos que el problema de la contaminación del agua y de la falta de agua no nos llegaba aquí, que eso estaba lejos, en la Guajira, en el Casanare, pero mentiras. Hoy la estamos viviendo aquí, los ríos están muriendo poco a poco, los caños que los alimentan son destruidos, estamos todavía a tiempo de evitar la destrucción total. La recomendación es que reforestemos   los caños, necesitamos que en esto nos apoyen, nosotros que ya pasamos los cuarenta años lo viviremos pero no tanto como los niños, que futuro va a esperar un niño, esos niños van a decir el día de mañana, que nosotros no hicimos nada por ellos”.

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