Medios de comunicación

Medios masivos de comunicación y protesta social: la cobertura del Paro Agrario de 2013

Segunda parte de la ponencia realizada por Colombia Informa en el Foro “Comunicación, Realidad e Historia” organizado por la Universidad de Cundinamarca el pasado martes 27 de mayo. Del debate participaron Hollman Morris (Canal Capital), Jorge Enrique Botero (Telesur), Constanza Vieira (Agencia IPS) y Luis Alfonzo Castaño (Red Alternativa de Canadá).

¿La movilización campesina del 2013 logró abrir una perspectiva de nuevo país?

Colombia Informa: El Paro Agrario y las movilizaciones que lo precedieron y sucedieron, son aún hechos recientes. Seguramente sea necesaria una mirada histórica de más largo alcance para responder si efectivamente han abierto, en sí mismos, una perspectiva de nuevo país. Pero, para focalizar la respuesta, diremos que lo que sí logró la movilización del 2013 es reinstalar la agenda de demandas del campesinado, presentar a este sector como actor social legítimo ante el conjunto de la sociedad, y visibilizar una problemática estructural, histórica y sobre todo, vigente.

Para referirnos puntualmente al rol de los medios de comunicación en esa coyuntura, diremos que éstos tuvieron que ver con esa visibilidad y legitimación, pero también con el intento por evitarla. Se habló mucho de la importancia de las redes sociales y los medios alternativos, no vamos a abundar en esos señalamientos. Es cierto que, en momentos de explosión de conflictos sociales, redes y medios alternativos logran un potencial de comunicación importante, valorable y necesario para poner en evidencia aspectos de la realidad que los grandes medios de comunicación hegemónicos no están interesados en mostrar. Pero el Paro del 2013 logró una penetración social y comunicativa mayor a la que ofrecieron las redes y medios populares: los medios hegemónicos, en una primera etapa y por distintos motivos, visibilizaron las protestas. Después, las borraron de la agenda.

El siguiente gráfico muestra el lugar que los dos principales diarios del país, El Tiempo y El Espectador, le dieron a las noticias del Paro Agrario en relación la resto de la agenda informativa:

La principal fuente de información de la población es la televisión y no los diarios impresos; aún así, éstos instalan agenda, marcan los temas del día. Además, hay un correlato natural entre el contenido informativo que expresan los soportes impresos y los audiovisuales que, después de todo, en muchos casos son propiedad de un mismo conglomerado empresarial.

El gráfico muestra que, en al menos 9 de los 19 días que duró el Paro, estos medios dieron un espacio superior al 20% de su contenido informativo a noticias sobre las movilizaciones, lo que implica un volumen de información prioritario a la protesta social durante más de dos semanas. ¿Por qué?

Aunque el espacio para responder a esa inquietud es breve, alcanza para dejar planteada una hipótesis: la cobertura mediática del Paro de 2013 forzó a los grandes medios a pasar por las distintas etapas con las que suelen encarar la protesta social, que no siempre es desde una única concepción lineal y mecánica. Comprender esos pliegues resulta útil para saber moverse en el hostil contexto de los medios masivos hegemónicos, antagónicos con los intereses populares y a la vez necesarios para visibilizar y buscar espacios de expresión para las organizaciones populares, de manera que sus voces lleguen a millones.

Estigmatización, criminalización y finalmente, invisibilización fueron las tres etapas que recorrieron las coberturas de las protestas.

Estigmatización: hablar con términos despectivos de la protesta social y subestimar a los manifestantes es una regla básica e inamovible en los grandes medios. Claro que, durante la primera etapa del Paro, la cobertura brindada a las protestas por sí misma daba visibilidad a los campesinos en lucha. Que hubiera tantos puntos de conflicto en tantas regiones del país, era un dato legitimante en sí mismo: por más que no pudiéramos evitar que se hablara mal, lo importante para visibilizarlo era que se hablaba del Paro. De esa primera etapa podemos ver los titulares de portada del diario El Tiempo: “16.000 policías contra bloqueos” (17/8); “División en dos sectores claves del Paro” (19/8); “Incidentes en vías en la primera jornada de paro” (20/8).

Criminalización: la cobertura del Paro tuvo un cambio de carácter después de la famosa frase del presidente Santos, “El tal Paro no existe”. Ese error político llevó al gobierno, días después, a rectificar, y los medios de comunicación hegemónicos acompañan la doble intención oficial para doblegar las protestas: por un lado, mostrar la voluntad del gobierno de negociar y por otro, criminalizar las protestas, acusando a los manifestantes de acciones no ya cuestionables, sino prácticamente delictivas. Los titulares de portada de esta segunda etapa en la cobertura muestran los dos planos: el que legitima la estrategia oficial, “No me van a enfrentar con los Campesinos: Santos” (26/8); “Paro: con oferta del gobierno empezó el diálogo” (28/8); y los titulares que profundizan la criminalización: “Boyacá afectado por protestas violentas” (22/8); “El vandalismo opaca la protesta en Bogotá” (30/8); “Marcha a favor de campesinos degenera en violencia” (30/8); cabe señalar que ningún titular de portada, durante los 19 días del paro, hizo foco en el accionar violento de la fuerza pública ni en la responsabilidad oficial por los asesinados en las protestas; siempre se asoció la violencia a los manifestantes.

Invisibilización: Las protestas se mantuvieron hasta el día 7/9, y recién entonces se anunció el levantamiento del Paro. Sin embargo, los principales medios bajaron drásticamente el espacio dedicado a las movilizaciones desde mucho antes. A partir del 3/9 los espacios dedicados son mínimos, y desde el 5/7 ya no hay menciones al Paro en las portadas de los diarios, como se ve en el gráfico que antecede.

Desde las organizaciones populares será importante diferenciar cuáles son las estrategias de los grandes medios hegemónicos cuando se realizan movilizaciones que buscan un impacto nacional. Si bien las coberturas siempre son hostiles, no será la misma respuesta en cada caso. Si lo importante es quebrar la invisibilización, se buscará que las grandes movilizaciones tengan impacto; si por el contrario esa visibilidad ya se logró y de lo que se trata es evitar la criminalización, tendrá más realce el rol que jueguen los voceros/as con propuestas claras y respuestas precisas ante las acusaciones.

 

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