Recordando

Los crímenes del Esmad: Admiten encubrimiento del asesinato de Nicolás Neira

14 ago. CI.- El 8 de agosto, en un juzgado de Paloquemao en Bogotá, el excapitán de la policía Julio César Torrijo Debia aceptó cargos por haber encubierto al agente Néstor Julio Rodríguez Rúa en el asesinato de Nicolás Neira.

Julio César Torrijo Debia, quien ahora paga una condena por narcotráfico tras ser capturado en el 2011 con 103 kilos de cocaína, reconoció su papel en el encubrimiento de pruebas del homicidio de Nicolás Neira.

Según explicó el abogado Pedro Mahecha al Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, Julio César Torrijo argumentó que un mando superior le ordenó encubrir y cambiar los testimonios de las tropa. El mando superior al que hizo referencia fue Mauricio Infante Pinzón, quien se desempeñaba como Mayor en el Escuadrón Móvil Anti Disturbios -Esmad-.

Yuri Neira, padre de Nicolás, expresó que ya veía venir la confesión de Torrijo: “ Dada su situación no tiene nada que perder y sí mucho que ganar”. Neira agregó que este es un gran avance para el esclarecimiento de los crímenes del Esmad y de la brutalidad policial no solo para el caso de su hijo.

Resaltó que el hecho abre la oportunidad de comprender el modo de actuar de las fuerzas estatales a la hora de suplantar evidencias, lo que a la larga permitirá reconocer personas en común en estos hechos donde se han visto beneficiados y también amedrentados miembros de la policía. Ejemplo de esto es el Coronel Javier Vivas quien, según Yuri, está involucrado en varios casos de alteración a escenas de crímenes.

Ahora inicia la etapa de imputación de cargos y el correspondiente proceso por el encubrimiento del crimen. Según Neira, aún se deben evitar muchos obstáculos intencionados en el proceso: “A la policía le queda muy difícil ocultar las cosas en este momento, más no imposible; a la Fiscalía le queda muy difícil seguir ayudando a la policía, seguir tapando todos sus desfalcos. La desventaja en este caso es que tenemos un Fiscal General muy amigo de la policía, con las manos metidas en mucha corrupción. Aun así seguiremos adelante para el esclarecimiento de los casos del Esmad y de la Policía Nacional en general”.

Persecución y lucha por la justicia

Nicolás Neira murió el 6 de mayo del 2005, tras ser agredido brutalmente por varios policías del Esmad durante las jornadas del 1 de mayo en la ciudad de Bogotá. La golpiza de los agentes del Estado lo llevaron a la inconsciencia. Según cuenta su padre, tras un largo viacrucis fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Saludcoop de la calle 104 con Autopista Norte, donde falleció cuatro días después a causa de los golpes.

El padre de Nicolás, Yuri, hace 12 años empezó un largo camino en búsqueda de verdad y justicia. Se acercó a diversos movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos que lo asesoraron y apoyaron en la denuncia del asesinato de su hijo y otras víctimas del Esmad.

Los casos de uso desmedido de la fuerza por parte de los agentes del Estado son muchos, también los encubrimientos. Yuri da cuenta de varias historias que conoció mientras llevaba su lucha en el país: Casos de violaciones, asesinatos y torturas llevados a cabo por la Policía Nacional. “Hay un caso de un niño, un joven como Nicolás que también en un Primero de Mayo fue reprimido en Fusagasuga. Tras escaparse de la policía, lo vuelven a capturar, le disparan en un pie y le dicen ‘ahora si corra hijueputa, ya que le gusta correr tanto’”, relató Yuri quien no solo vivió la brutalidad policial a través del caso de su hijo, sino en cuerpo propio.

“He sido perseguido, he sido víctima de atentados. Fui acusado de ser de las FARC. En una ocasión, en un centro cultural que tenía, me hicieron un allanamiento. Argumentaron que fabricaba explosivos y almacenaba armas. Al día siguiente dos sicarios trataron de asesinarme pero, por suerte, confundieron mi nombre. Me tocó salir del país por un precio que puso en mi cabeza la policía”, indicó.

Yuri y cientos de víctimas de crímenes de Estado esperan que los escándalos al interior de la Policía Nacional, además de las denuncias de corrupción, represión y persecución cesen para que se logre una reparación integral a quienes sufren todos los días lamentables episodios como el de Nicolás.

CI DA/MP/14/08/8:33

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