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La política ambiental, otra pata que le sale a Peñalosa

­25 ene CI.- A raíz de lo acontecido a comienzos del 2017, exactamente el pasado 2 de enero, cuando la Secretaría Distrital de Ambiente -SDA-, realizó un procedimiento de incautación de 40 especies marinas, quedó una pregunta en la ciudadanía ¿Qué tan coherente es el actuar de esta Secretaría según la legislación ambiental?

Aunque la eutanasia de los peces incautados en el centro comercial Atlantis Plaza, en Bogotá, pareciera un caso menor y aislado, no es tan claro por qué la entidad que debe “promover, orientar y regular la sostenibilidad ambiental de Bogotá”, defendió la necesidad de realizar la eutanasia a estos animales. No obstante, la Secretaría defendió su decisión en un comunicado público.

Al recordar el Estatuto Nacional de Protección de los Animales, este indica que se deben desarrollar medidas efectivas para la preservación de la fauna silvestre. La SDA, por su parte, actuó legalmente pero envió un mensaje totalmente diferente y ajeno para el propósito institucional de la preservación de la fauna silvestre.

Pese al rechazo que causó dicho procedimiento en la comunidad en general y sobre todo la comunidad ambientalista de Bogotá, y todo el país, la SDA resaltó que el actuar de la Subdirección de Silvicultura, Flora y Fauna, “aplico técnicas humanitarias e indoloras que se basaron en los enormes riesgos que tienen para los ecosistemas locales la presencia de especies exóticas”.

Como parte de los comunicados que publicó la entidad, se recalcó además que este procedimiento de eutanasia, en años anteriores, se había realizado a “830 especímenes en el año 2011; 236 en 2012; 205 en 2013; 120 en 2014; 278 en 2015; y 183 en 2016”.

Rigurosidad a medias

Pero a la hora de echar una mirada más rigurosa y consultar las declaraciones a medios especializados, Fabio Arjona, director de Conservación Internacional en Colombia, dejó claro que “la autoridad ambiental actuó en el marco de la ley, pero desde el punto de vista de las alternativas que existían, la decisión no mandó una buena señal […] Los animales podían incautarse y dejarse en custodia”.

No obstante, Arjona aclaró que Conservación Internacional en Colombia no es un organismo de consulta, como lo hizo ver en el comunicado la Secretaría Distrital de Ambiente; lo que aunó en la evidencia del incumplimiento a la aproximación técnica en el manejo riguroso de los procesos biológicos que se deben generar cuando se rescatan animales silvestres vivos.

Por último, y a pesar de los argumentos confusos del actual secretario de ambiente, Francis Cruz Prada, la gestión ambiental de esta Secretaría no se ha llevado de la mejor manera. Si existe un proceso de incautación definido, como debe encontrarse en la política pública de la entidad, no se citó a todas las instituciones que tenían competencia sobre el tema y no se surtieron los protocolos de rigor establecidos por la Resolución 2064 de 2010 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

Según la Resolución de 2010: “todos los organismos pertenecientes a los reinos animal y vegetal que tienen su ciclo de vida total dentro del medio acuático son recursos hidrobiológicos, no fauna”. Algo que se ignoró desde la SDA que terminó asesinando a un conjunto de animales.

Dato

A escala mundial se estima que unos 30.000 primates, de 2 a 5 millones de aves, 2 a 3 millones de reptiles y entre 500 y 6.000 millones de peces ornamentales se comercian anualmente para atender la demanda de animales vivos, principalmente para mascotas en hogares, zoológicos y para laboratorios; estimativos que no incluyen los individuos que mueren antes de salir al tráfico internacional.

CI GS/JA/25/01/17/13:04

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