Pueblos

La pandemia ataca más fuerte a los pueblos indígenas

20 may, CI.- El informe regional “Los Pueblos Indígenas ante la pandemia del COVID-19” denuncia que la actual crisis sanitaria mundial ha profundizado la desigualdad de los pueblos indígenas del continente, así como también podría desencadenar un nuevo etnocidio regional. Este análisis fue recopilado por el Observatorio Regional sobre derechos de los Pueblos Indígenas, del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe -FILAC.

La finalidad de esta revisión del contexto de los pueblos indígenas frente a la coyuntura actual es impulsar adecuadas respuestas y acciones de contención y mitigación ante la problemática causada por la pandemia de la Covid-19. La plataforma hizo varias recomendaciones a los Estados de Nuestramérica, entre ellas, el diálogo conjunto de pueblos y Gobiernos nacionales.

La realización de este informe se logró a través del reporte de organizaciones indígenas regionales de Centro y Suramérica como la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, el Consejo Indígena de Mesoamérica, entre otras. En Colombia este informe se logró mediante la participación de la Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC.

En el continente nuestroamericano se concentra el 44% de los casos confirmados con Covid-19 y el 40% de las muertes a causa de esta enfermedad. Dichos datos generan mucha preocupación pues las pandemias afectan de manera diferenciada a los distintos pueblos, ahondando en las desigualdades ya existentes. Entre esos sectores más vulnerables, sin dudas, se encuentran el indígena.

Según el informe, “se estima que unos 462 Pueblos actualmente tienen menos de 3.000 habitantes y alrededor de 200 de ellos se encuentran en aislamiento voluntario, todos en situación de extrema dificultad […] altas tasas de desnutrición, inaccesibilidad a servicios de salud, precariedad de infraestructura y en general, imposibilidad de ejercer derechos individuales y colectivos fundamentales”.

En Colombia

Según Luis Fernando Arias, Consejero Mayor de la ONIC, frente a la pandemia “la escasez de agua potable, alimentos e implementos de bioseguridad y el confinamiento por el conflicto armado agravan la situación”. Además, denunció que “en estas últimas semanas se han venido registrando hostigamientos, sobre todo en el norte del Cauca. El genocidio contra los Pueblos Indígenas se ha convertido en la peor pandemia nuestra en estos últimos años”.

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe -CEPAL- había destacado en su informe del 2019 que la pobreza de las y los indígenas es 26% mayor a la de las personas no indígenas en Nuestramérica.

Según la ONIC, entre 2018 y 2019 se registró un aumento del 24,4% en enfermedades respiratorias en personas indígenas, teniendo un total de 93.430 enfermos. Esta situación puede agravar las cifras que actualmente se han publicado con respecto a la pandemia.

Hasta el presente se declara un total de 323.441 familias en riesgo, 169 casos confirmados de contagio, ocho indígenas fallecidos y 13 Pueblos afectados: Tikuna, Tariano, Miraña, Inga, Yucuna, Ocaina, Mokana, Zenú, Yukpa, U’wa, Wayuu, Pastos y Yanacona.

El plan de contingencia elaborado por la ONIC propone la difusión a nivel nacional de las resoluciones de derecho propio emitidas por las organizaciones zonales y regionales frente a la pandemia; el fortalecimiento del sistema de medicina tradicional de los Pueblos Indígenas; gestionar con el Gobierno Nacional la ayuda humanitaria en materia de alimentación, prevención y condiciones mínimas requeridas como el agua potable; articular y monitorear desde y hacia la dimensión territorial y nacional con los equipos para desarrollar los ejes del plan de contención; y coordinar con las guardias indígenas los ejercicios de control territorial y la entrega de cualquier tipo de ayuda humanitaria, atendiendo todas las normas de bioseguridad y teniendo en cuenta usos y costumbres.

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El Consejo de Derechos Humanos y el Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas -MEDPI- advirtieron en la sesión del 6 de abril de la Organización de Naciones Unidas que “el aumento de las recesiones a nivel nacional y la posibilidad real de una depresión mundial agravarán aún más la situación, causando un temor de que muchos indígenas mueran, no sólo por el virus en sí, sino también por los conflictos y la violencia vinculados a la escasez de recursos, y en particular de agua potable y alimentos”.

La única respuesta que se conoce por parte del Gobierno colombiano antes esta situación es una articulación militar con su par brasileño. El 15 de mayo Iván Duque y Jair Bolsonaro anunciaron la militarización de la frontera para impedir la circulación de personas entre países hermanos.

No obstante, los Pueblos Indígenas insisten en salvar vidas y proponen desde la Plataforma Indígena Regional espacios de diálogo y coordinación entre los Estados y los Pueblos.

Hacen tres llamados a nivel regional: atender la inseguridad alimentaria que en estos momentos enfrenan muchas comunidades indígenas; respetar y cuando corresponda, apoyar las acciones de prevención y mitigación de impactos que los Pueblos Indígenas están llevando a cabo para enfrentar la pandemia; establecer mecanismos formales y eficientes de diálogo entre los Pueblos Indígenas y las autoridades estatales para implementar acciones interculturales, coordinadas y eficientes ante los impactos actuales y futuros de la pandemia.

La urgencia de la pandemia requiere estrategias para superar la desigualdad social. Puede que estemos ante las puertas de un nuevo etnocidio indígena. El abandono de los Estados, incluido el colombiano, se refleja en la crisis sanitaria que protagonizan los sistemas de salud públicos que atienden esta vez la enfermedad Covid-19. El futuro de 45 millones de personas, cerca del 11% de la población regional, está en riesgo.

CI JA/PC/20/05/2020/13:00